jueves, 4 de octubre de 2012

EL CLUB DEL OPTIMISMO por TERESA ALBERTOS

Nos falta una tarjeta...
 
Abre tu cartera. Sí, esa de cuero que tienes en el bolso, entre todos los trastos, o en bolsillo del pantalón. Y mira, si de casualidad, donde las tarjetas, entre el DNI y la de la Seguridad Social, tienes la nueva esa del… la del… si, la del CLUB DEL OPTIMISMO.
 
Pues no, yo tampoco la tengo, pero no me importaría, porque viendo cómo nos movemos ahora, si no es con tarjetas de este tipo, parece que no pertenecemos a nada. Ni a Carrefour, ni a Ikea, ni a los puntos de la TRAVEL, ni a las tiendas de cosméticos que nos mandan mails cada 3 días…
 
Te digo yo, que si mañana mismo hay un club “raro” que la ofrece, la del CLUB DEL OPTIMISMO, ahí que nos apuntamos todos. Porque está visto, que por nosotros mismos, no somos optimistas ni para comprar el pan, porque no sabemos ya si durará poco o mucho, o si estará bueno, malo o regular. Confiar. En uno mismo. Como hace 20 ó 30 años. ¿Dónde queda eso?... Hoy, o nos lo dan todo hecho, o tenemos miedo, horror, pánico al futuro.
 
Emprender puede ser un arma de doble filo, pero quedarnos con los brazos cruzados es una insensatez. Quitémonos la venda que nos impide ver todo más claro y afrontemos la vida con sensaciones positivas.
Una gran idea es lo que más vale para decidirse, atreverse y ser positivo con un proyecto ilusionante. Ser negativo no vale más que para ahogarse en pensamientos cobardes.
 
Por cierto, la tarjeta, esa que nos falta, puede ser de cualquier color, eso es lo de menos. Y no hace falta que nos de puntos cada vez que hagamos algo bien. Solamente el hecho de verla cada día nos hará ser valientes y atrevidos.
O nos la hacemos ya, o estamos perdidos.

5 comentarios:

  1. Chulo Teresa.

    Estoy pensando: ¿Cuándo me cuesta más ser optimista? Al principio del día, durante o al final, en mi última reflexión?

    ¿Cuándo necesito más el beso de mi mujer? Cuando salgo a trabajar o cuando regreso.

    POr cierto, la tarjeta esa sí da puntos, lo que no se es que se hace con ellos (me pasa como con la Travel)

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  2. Muy buena invitación a la reflexión, Teresa!

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  3. Abría la cartera y ¡no la encuentro! La seguiré buscando, sé que la dejé en algún sitio :) Gracias por el artículo, muy simpático el enfoque y muy real, más en los tiempos que corren.

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  4. Teresa, que el hecho de no tener una tarjeta, no te impida pertenecer al club.
    No tenemos sede social, ni líderes, no tenemos cuotas, ni obligamos a asistir a reuniones tediosas. No tenemos símbolos ni logos. Simplemente pertenecemos al club. Eso si, tenemos la habilidad de distinguir quién pertenece al club y quién no. No podemos disimularlo. Se nos nota.

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  5. http://www.facebook.com/RegardRose comparto mi pagina en facebook, estoy comenzando a confeccionar un espacio muy motivador, son bienvenidos =)

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