jueves, 27 de enero de 2022

Performance Management, una tendencia en alza en RRHH; por David Oviedo Delgado.

           Comencemos por el concepto, ¿qué es el Performance Management?: el Performance Management es el conjunto de sistemas y procesos que tienen por objetivo gestionar y controlar el desempeño de los trabajadores en la empresa, enfocados en el tiempo y los recursos con los que cuentan los empleados para desarrollar sus actividades, y siendo estos procesos sistemáticos, periódicos y objetivos.

En virtud de ello, al aplicar dichos sistemas se conocerá el nivel de desempeño de la plantilla, lo que hará posible impulsar y desarrollar las capacidades de sus integrantes con el fin de que utilicen todo su potencial para lograr los objetivos estratégicos de la compañía de manera eficiente, los cuales deben estar fijados previamente de forma exhaustiva para servir de base a esta medición de resultados (“gestión por objetivos”). Esto es, si no existe una clara definición de objetivos por parte de la empresa será imposible aplicar en ella de forma eficaz el Performance Management al no poder comparar los resultados obtenidos con ninguna expectativa sobre ellos.

Estamos ante un método que pone especial énfasis en mejorar la eficiencia de la organización, por lo que los objetivos que se establezcan, tanto los cuantitativos como los cualitativos, deben ser claros, alcanzables, medibles y comprensibles por la totalidad del personal laboral, para así poder posteriormente analizar al detalle el desempeño de éste y adoptar las decisiones objetivas que sean necesarias en aras de mejorar la competitividad empresarial. 

Esta medición de resultados de la que estamos hablando se realiza desde una triple perspectiva: se comprueba el rendimiento a nivel individual de cada trabajador, de cada equipo de trabajo, e incluso de cada departamento de la organización. Esto permite conocer con precisión quién o qué áreas están teniendo un desempeño menor y los problemas que están causándolo, pudiéndose diseñar tras este  profundo análisis una estrategia que solvente tal desequilibrio en la productividad de los afectados (como por ejemplo impartirles cursos de formación a medida para mejorar las carencias profesionales que les han sido detectadas, suministrarles todo el equipo de trabajo necesario para que puedan realizar su labor a la perfección si aún no contaban con él e incluso un cambio más apropiado en la distribución de sus tareas).

Pero ahora bien, desde el punto de vista práctico, ¿qué pasos hay que seguir para implementar en las empresas una estrategia de Performance Management eficaz?:

- 1º) Establecimiento de los objetivos a lograr: ya hemos hablado suficientemente sobre ellos, simplemente recordar aquí que deben ser claros y estar en relación con la estrategia de la corporación, y que es necesario que los empleados los conozcan al detalle a modo de guía de las conductas a realizar (para este propósito es imprescindible contar con un Plan de Comunicación definido en la organización).

- 2º) Diseño de los nuevos procesos laborales: partiendo de los objetivos a alcanzar, se diseñarán los nuevos procesos laborales. Para ello, se tendrán en cuenta los recursos humanos, materiales, económicos o tecnológicos disponibles.

- 3º) Ejecución de los procesos: a continuación debemos aplicar estos nuevos procesos definidos previamente para testarlos, detectar posibles fallos y corregirlos.

- 4º) Evaluación o medición del desempeño: hay que ir midiendo los resultados obtenidos tras la aplicación de los nuevos procesos para comprobar si la empresa cumple con los objetivos que se marcó al inicio. Hoy en día podemos ayudarnos de las nuevas tecnologías para esta misión, existen por ejemplo complejos softwares que recogen los datos de todo lo producido, los medios y el tiempo empleados en cada proceso, etc. 

- 5º) Optimización: con los resultados en la mano, se pueden identificar las áreas donde la empresa tiene más margen de mejora. Solo hay que establecer y aplicar las directrices adecuadas para reforzarlas y optimizar todavía más los recursos en beneficio de una mayor productividad empresarial y laboral.

No obstante lo anterior, antes aplicar dicha estrategia a toda la plantilla se recomienda realizar un piloto con un colectivo pequeño y lo más heterogéneo posible, para comprobar que el plan es el idóneo y realizar las adaptaciones que puedan considerarse necesarias para su buen funcionamiento en el resto de la organización. Así, en caso de que se presenten fallos, será posible corregirlos en un entorno controlado y evitar problemas futuros de adaptación e implementación.

 


Como reflexión personal tras todo lo visto hasta ahora, estoy convencido de que las empresas que apuesten por implementar una estrategia de Performance Management sólida obtendrán innumerables beneficios. En primer lugar, tendrán a su disposición un método de gestión corporativa de alto valor con el que podrán diseñar de forma más óptima los procesos internos, lo que les permitirá una mejor gestión de los recursos de la compañía, tanto materiales como inmateriales, así como una optimización de los flujos de trabajo para avanzar hacia un modelo de empresa más eficiente y sostenible. Además, las evaluaciones frecuentes del desempeño realizadas en función de los objetivos prefijados mejoran la toma de decisiones al permitir una rápida corrección de los procesos en curso en caso de ser necesario, con lo que la compañía gana en eficiencia, rentabilidad y por ende en competitividad. 

Y finalmente, también los trabajadores se verán beneficiados de manera notable gracias al Performance Management, pues no se trata de penalizar a los que hayan tenido un menor rendimiento del esperado, sino de averiguar cuáles han sido las causas que lo han producido y ponerle remedio, lo que se traduce normalmente para ellos en una oferta de formación adicional que mejore sus habilidades y conocimientos para hacerlos más competentes y ayudarlos en su desarrollo profesional. 

Y tú, ¿Qué opinas?

David Oviedo Delgado
Alumno del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2021-2022
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid

Gestión de la Sostenibilidad; por Lorena Laso Atienza.

             El término Desarrollo Sostenible apareció por primera vez en el Informe Brundtland,  llevado a cabo por la Comisión Mundial para el Medio ambiente y el Desarrollo en 1987. En este documento, el desarrollo sostenible se define como aquél que “atiende las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”.

El Desarrollo Sostenible pretende ser un modelo de desarrollo que permita, simultáneamente, cubrir los requerimientos de calidad de vida de la población del planeta, así como conservar el medio ambiente e incluso mejorarlo. De esta forma, las generaciones futuras dispondrán de las mismas oportunidades que las actuales para conseguir la calidad de vida.

El Desarrollo Sostenible lleva implícitas, dos condiciones: la primera, el crecimiento económico (para poder satisfacer las necesidades de la generación presente); la segunda, conservar unas dotaciones mínimas de factores productivos (que permitan asegurar la continuidad del crecimiento en un futuro). El desarrollo sostenible encierra tres dimensiones: la económica, la social y la ambiental, de manera que un modelo de desarrollo podrá calificarse como sostenible si es viable económicamente, justo desde un punto de vista social y perdurable en el tiempo desde un punto de vista ambiental. Los indicadores de sostenibilidad propuestos en el Informe Brundtland son:

Impacto cero, el balance global de operación de la actividad humana no ha de suponer una deseconomía cuando se internalizan los costes ambientales.

Eficiencia ambiental, reducción del consumo de materias primas y energía por unidad de producción.

Promoción de la redistribución de la renta, redistribuir el exceso de sobreconsumo de los países ricos a favor de los más deprimidos.

Promoción del desarrollo en lugar del crecimiento, relacionar el aumento del nivel de vida de un lugar con el crecimiento demográfico, valorar la transición desde el aumento en el uso de los recursos al desarrollo cualitativo.

Equilibrio demográfico, adecuado desarrollo demográfico que evite grandes desequilibrios en la distribución de la población. 

En resumen, el desarrollo sostenible va más allá de un simple crecimiento económico, hay que considerar otras cuestiones de tipo social y redistributivo, como la esperanza de vida al nacer, el índice de alfabetización, el grado de desigualdad en el reparto de la renta, la marginación social, la existencia de un estado de derecho, etc.

Cada vez es más evidente que es necesario promover una transición hacia un modelo de desarrollo sostenible, tanto a nivel económico, como social y medioambiental. Nuestro modus operandi y los riesgos a los que nos enfrentamos a nivel global requieren un  cambio de planteamiento general que permita abordar los aspectos esenciales para poder alcanzar un sistema de convivencia sostenible.

Por lo tanto, para lograr la sostenibilidad es preciso adoptar una responsabilidad compartida que cree un sistema de mercado económico transparente que beneficie a todos y en el que todos tienen su responsabilidad:

- Empresa: tiene la responsabilidad de innovar aportando productos seguros y sostenibles, así como servicios que mejoren la calidad de vida y que sean ampliamente accesibles. Para ello deben adoptar estándares éticos en su gestión y proporcionar información trabajando con transparencia de manera que permita a la gente tomar las decisiones adecuadas sobre el consumo de sus productos.

- Gobierno: tiene la responsabilidad de trabajar con todos los actores de la sociedad para establecer prioridades y garantizar el acceso a bienes y servicios públicos básicos para el desarrollo. Asimismo, deben establecer las condiciones de mercado adecuadas para promover la sostenibilidad ambiental, social y económica.

- Sociedad civil: las organizaciones sociales deben proporcionar apoyo a los  consumidores para promover cambios de tendencia hacia una demanda más sostenible, exigiendo a su vez a las empresas a que ofrezcan gamas de productos y servicios respetando los valores y principios de la sostenibilidad para lograr una oferta coherente con los límites actuales de recursos.

El camino hacia la sostenibilidad es complejo y ser capaz de identificar los riesgos y aprovechar las oportunidades será cada vez más importante a medida que la transición hacia la sostenibilidad se acelera. Son 6 los pasos esenciales que ayudarán a iniciar este camino:

1. Promover la innovación social y transversal.

2. Practicar la ecoeficiencia.

3. Pasar del diálogo con grupos de interés a las alianzas estratégicas para el desarrollo.

4. Informar y ampliar las opciones del consumidor.

5. Establecer el valor real de la tierra.

6. Mejorar el marco general de las condiciones de mercado. 


La función de RRHH en el apoyo de la sostenibilidad corporativa es muy relevante y debería asegurarse de desarrollar un enfoque sostenible para la gestión del personal, como parte de la estrategia del negocio, otorgándole al empleado bienestar, salud, seguridad, conciliación con la vida personal, diversidad e inclusión, diversidad de género, buenas prácticas en contratación y despido, remuneración justa, aprendizaje y crecimiento, comunicación interna positiva, dialogo abierto.

En mi opinión estamos viviendo en un mundo tan cambiante y que evoluciona tan deprisa, que la sostenibilidad debe tener cada vez más importancia y estar más presente en nuestras vidas. La gestión de RRHH va unida a la sostenibilidad, siendo una prioridad absoluta el compromiso y la responsabilidad de la empresa, con la creación de valor, la atracción y la retención del talento como pilares fundamentales para el éxito de una organización. Muchos son los candidatos que evalúan las empresas por su proyecto de sostenibilidad y, las empresas valoran también el compromiso de los candidatos en este tema. La sostenibilidad empieza en casa.

¿Crees que es importante dejar un buen futuro a las próximas generaciones? ¿Cuánto valor añadido le aporta a las empresas tener un alto compromiso con el medio ambiente? ¿Consideras necesario que desde el departamento de RRHH se fomente la sostenibilidad?

Y tú, ¿Qué opinas?

Lorena Laso Atienza
Alumna del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2021-2022
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid

jueves, 20 de enero de 2022

La evolución en el reclutamiento; por Sergio Arteta Madero.

            El reclutamiento de personal es y ha sido siempre una de las partes más importantes de los RRHH y, por tanto, de una empresa. Hay que decir que no siempre ha sido como lo conocemos hoy en día, los medios y las estrategias de reclutamiento han evolucionado con el paso de los años y no hay duda de que las empresas seguirán innovando en este aspecto.

Con el paso del tiempo las empresas han ido cambiando y la tecnología se hacía cada vez más presente en nuestras vidas, de la misma forma que se sumergió en el mundo de los RRHH.

Al principio, cuando internet estaba aún por descubrirse la metodología para atraer personal y reclutar nuevos empleados era muy simple, por ello encontrar al empleado ideal para un puesto determinado era a su vez más complicado. Generalmente la tendencia era llevar el currículum en mano o mandarlo por carta a la empresa donde se quisiese trabajar esperando una respuesta, las empresas utilizaban los periódicos para publicar las ofertas.

Más adelante y con la revolución de internet surgieron nuevas formas de publicitar nuevos puestos de trabajo a través de portales de reclutamiento, Blogs, foros o la página de la misma empresa. Se empezaron a publicar las nuevas vacantes en la web y a su vez los móviles iban cogiendo fuerza, con lo que las empresas tuvieron que optimizar sus bases de datos y hacer posible inscribirse a través de este medio, pues era más cómodo y rápido para los posibles empleados potenciales.

Esta innovación fue ventajosa tanto para las empresas como para los futuros empleados, abaratando costes y haciendo la contratación más rápida y facilitando la inscripción a ofertas a través de dispositivos móviles de un modo más eficiente. Podemos conocer esta etapa como reclutamiento 2.0.

A partir de 2010 el social recruiting (donde se utilizaban las redes sociales para reclutar personas) ya iniciado en la fase de reclutamiento 2.0 ahora tiene más valor y evoluciona hasta ser indispensable para las empresas. Los portales de empleo mejoran notablemente y las RRSS ya forman parte de la vida cotidiana de la gente, las empresas las utilizan para captar y retener talento ya que es un método que ayuda a acercarse a los candidatos de una forma más profunda e inmediata.

La manera de gestionar la captación de personal evoluciona y aparecen los head-hunters (personas encargadas de seleccionar personal para una empresa), herramientas de marketing y el coaching. Se tienen en cuenta los valores del candidato, teniendo éstos que coincidir con los de la empresa, y otros factores más personales que se podrían pasar por alto en años anteriores. Estas nuevas tendencias las podemos ubicar en lo que se conoce como reclutamiento 3.0.


Los usuarios por su parte también tienen la posibilidad de descubrir mediante las RRSS de la empresa si es el lugar donde quieren trabajar, se pueden comunicar más fácilmente con éstas y la gestión de las ofertas de trabajo se hace más rápida y precisa a través de portales de empleo más desarrollados como InfoJobs y RRSS profesionales como LinkedIn, pudiendo recibir notificaciones acerca de futuras ofertas y del estado de sus candidaturas.

Podemos destacar en esta fase la disminución en los costes y tiempo del proceso de contratación y un aumento considerable en la tasa de acierto a la hora de elegir al candidato indicado para cada puesto.

Actualmente podemos decir que nos encontramos en la fase de reclutamiento 4.0, y lo estamos desde 2015, una etapa que se caracteriza por ser una prolongación del 3.0 con añadidos como la imagen de marca del empleado, ya no solo disponen de un perfil en LinkedIn, muchos cuentan con un blog personal, un portfolio o una plataforma donde desarrollan sus proyectos y muestran su trayectoria y habilidades, presentándose de esta forma a las empresas.

El feedback aumenta considerablemente, los departamentos de RRHH de las empresas ya no solo buscan encontrar candidatos, también pretenden que ellos lleguen a la empresa, la interacción constante se busca para reforzar el contacto candidato-empleado y fidelizar el talento. El marketing cobra importancia en esta fase, la empresa compite con otras por ser la indicada para el candidato y que éste se acerque a ella y la elija antes que las demás, es por esto que tratan de satisfacer los deseos e intereses de los empleados potenciales mostrando como pueden resolver sus necesidades.

En la selección de personal se utilizan nuevas técnicas como la gamificación (juegos de rol, situaciones específicas con un caso concreto) o el uso de la tecnología (con entrevistas por videollamada) para analizar aspectos que el ojo humano no puede llegar a apreciar. 

En esta última etapa las empresas acceden a un mayor número de candidatos, se optimiza aún más el dinero y el tiempo, la segmentación es mayor y se muestra más facilidad para entender y utilizar el Networking.

 


En definitiva, la evolución en el reclutamiento de personal ha sido siempre en beneficio tanto de la empresa como del futuro empleado, con la llegada de nuevas tecnologías el desarrollo en la captación de talento, la gestión de candidatos y también en la accesibilidad a ofertas de trabajo ha mejorado a unos niveles admirables. Estas etapas de reclutamiento cada vez aparecen antes y es debido a que no se deja de innovar y se busca siempre aumentar el crecimiento de los RRHH.

Todavía están por llegar nuevas tendencias que significarán una nueva revolución en este mundo, donde se seguirá buscando hacer más fácil y eficiente la búsqueda de empleo y encontrar el puesto perfecto, hacerse presente en las redes y mejorar los procesos de selección. Quién sabe cuánto queda para que hablemos del reclutamiento 5.0 y qué tipo de innovaciones estarán presentes en nuestro día a día, lo que está claro es que seguiremos evolucionando y que el progreso estará siempre en nuestras mentes.

Y tú, ¿Qué opinas?

Sergio Arteta Madero
Alumno del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2021-2022
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid

¿El dinero lo es todo? Demos la bienvenida al salario emocional; por Beatriz Álvarez Guerra.

        El origen de la palabra salario procede de la Antigua Roma, del latín (salarium), y, es que se remuneraba a las personas con sal. La sal suponía el “oro” de esa época y permitía adquirir alimentos en los mercados, hacer grandes intercambios, conservar alimentos y hasta curar heridas.

Y si… ¿copiamos nuestro pasado y comenzamos a ofrecer un salario que además de ofrecernos un valor económico (comprar alimentos) vaya más allá ofreciéndonos beneficios no económicos (curar heridas), mejorando exponencialmente nuestra calidad de vida y felicidad? 

Y si… además de establecer un sistema retributivo justo y equitativo, ofrecemos flexibilidad horaria, buen ambiente laboral, servicios de guardería, de gimnasio… ¿Es posible? ¡Pues claro que sí!

El salario emocional formalmente puede definirse como el conjunto de percepciones de carácter no económico que recibe un empleado, satisfaciendo necesidades del ámbito personal, así como profesional. Pero para mí, supone ir todos los días con una sonrisa al trabajo.



Apostar por el salario emocional supone invertir en employer branding de cara a la propuesta de valor que se ofrece a las personas de nuestra compañía y obtener múltiples beneficios:

Mayor productividad y motivación repercutiendo directamente sobre los beneficios de la organización.

Atracción y retención del talento, disminuyendo la tasa de rotación. No solo conseguiremos atraer a los mejores del mercado laboral, sino que con exitosas políticas retributivas conseguiremos que prefieran trabajar en nuestra empresa antes que en la competencia.

Reducción de la tasa de absentismo.

Mejora de la imagen y reputación empresarial.

Orgullo y sentimiento de pertenencia.

Puede existir cierta controversia o desacuerdo con respecto a preferir un salario económico o no económico. Numerosos estudios en el ámbito de los RR. HH afirman que aquellas personas más senior en las empresas se inclinan por compensaciones económicas. Sin embargo, los jóvenes estamos “irrumpiendo” en las empresas, pidiendo siempre más y más. Y es que ya no nos vale con recibir cada mes una nómina. Es importante, si, pero hasta cierto punto.

Existen infinidad de ejemplos de salario emocional y que, yo, como experta en gestión de personas no dudaría en aplicar:

Flexibilidad horaria/ teletrabajo. La conciliación laboral y personal supone un reto a día de hoy en las empresas y poder trabajar desde casa, así como dar más importancia a resultados que al tiempo que pases en oficina, supondrá mayor motivación y productividad.

Beneficios sociales tales como: cheques restaurante, cheque guardería, planes de pensiones, seguros médicos, cuotas de gimnasio, renting de vehículos, tarjeta de transporte, cursos de idiomas…

Posibilidades de desarrollo y crecimiento dentro de la empresa.

Plan formativo, asegurando en todo momento una formación continua y adaptada a las necesidades de cada perfil y de la empresa.

Espacio de actividades y de ocio.

Mascotas en el lugar de trabajo.

Días libres/tardes libres.

Mejorar la duración de determinados permisos con respecto a lo previsto en la normativa.

Buen clima laboral.

Yo no dudaría bajo ningún concepto en dar cabida al salario emocional a la hora de diseñar la política retributiva. No obstante, hay que tener los pies en la tierra, y debe ser compatible con nuestro modelo de negocio y sobre todo hay que escuchar las necesidades de nuestros colaboradores y darles realmente el salario emocional que necesitan. 

Está comprobado al 100% que el dinero no lo es todo y que nuestro comportamiento y conductas no dependen solamente de estímulos económicos. 

Y aquí viene la pregunta del millón… ¿Cobrar 1.800 euros y no tener la posibilidad de teletrabajar o cobrar 1.500 € y poder disfrutar de flexibilidad horaria, teletrabajo, de múltiples beneficios sociales…?

¡¡Yo lo tengo clarísimo!!

Y tú, ¿Qué opinas?

Beatriz Álvarez Guerra
Alumna del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2021-2022
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid

jueves, 13 de enero de 2022

La Formación en la Empresa, ¿Inversión o Perdida?; por Carmen Rubio García.

        Como bien sabemos, en la actualidad la formación tiene un papel muy importante en la búsqueda de empleo. Pero ¿qué papel tiene la formación una vez has encontrado el empleo de tus sueños? Pues bien, sigue siendo igual o incluso más importante que en el proceso inicial.

Hoy en día, la competencia entre los diferentes candidatos que opositan para un puesto es muy elevada, pues el acceso a diferentes cursos, ponencias, charlas, y demás acciones formativas es relativamente fácil para todo el mundo. De esta forma, aquellos que resultan seleccionados para el empleo es probable que tengan gran capacidad para seguir aprendiendo. 

La elevada formación del entorno laboral actual es algo que todas las empresas deben aprovechar y ofrecer a sus empleados la posibilidad de seguir aprendiendo cosas nuevas y reforzar aquellas sobre las que ya tienen conocimiento, dándoles la oportunidad de adaptarse a un entorno en continuo cambio, para que de este modo las ideas y la realización de los proyectos de las empresas sean fructíferos. 

Existen numerosas definiciones sobre lo qué es la formación en las empresas, pero creo que la más acertada es la siguiente: “La formación en la empresa se podría definir como un proceso de reflexión amplio, que implica, una actividad progresiva, sistemática, planificada y permanente; cuyo propósito es preparar, desarrollar en integrar a los empleados en la organización, mediante la transferencia de conocimientos, desarrollo de habilidades y actitudes necesarias, para el mejor desempeño de los trabajadores, en sus actuales y futuros puestos, adaptándolos a las exigencias de un entorno cambiante.” (Jiménez, p.279).

 


Por ello, aquellas empresas cuya formación continua este más desarrollada, serán propensas a aumentar la productividad de sus acciones, así como lograr una mayor motivación en sus empleados, pudiendo mejorar así el clima laborar y las relaciones laborales de todos ellos. 

Así, podemos considerar a la formación como una inversión, que puede mostrarnos resultados tanto a medio como a largo plazo, y no como una pérdida de tiempo en algo que debería “llevarse hecho de casa”. 

Los beneficios que esto aporta no deben centrarse únicamente en la empresa, sino que deben ampliarse al empleado y a las relaciones humanas.

Así, entre los beneficios que la formación continua puede desarrollar en la empresa encontramos:

Una mejora del conocimiento del puesto a todos los niveles

Ayuda al personal a identificarse con los objetivos de la empresa

Sirve de ayuda para la comprensión y la adopción de las políticas de la empresa

Promueve el desarrollo, ayudando a la promoción

Contribuye a formar nuevos líderes

Incrementa la productividad y calidad del trabajo

Del mismo modo, en los beneficios de esta formación para el empleado destacan los siguientes:

Ayuda a la toma de decisiones y la solución de problemas

Aumenta la confianza y el desarrollo personal

Permite la consecución de metas individuales

Elimina temores a la incompetencia o la ignorancia individual

Y, por último, y no menos importante, los beneficios más destacados en las relaciones humanas son:

Mejora la comunicación entre diversos grupos

Ayuda en la orientación de nuevos empleados

Proporciona una buena atmósfera para el aprendizaje

Convierte a la empresa en un mejor entorno para trabajar

Por todo lo que he comentado, en mi opinión, la formación en las empresas es casi obligatoria, ya que nos ofrece la oportunidad de reciclar nuestros conocimientos, adaptándolos a los continuos cambios que sufre el mundo, y haciéndonos capaces de desarrollar proyectos más ambiciosos e innovadores, además de permitir un mayor y mejor desarrollo para todos los grupos que forman una empresa. 


Y tú,  ¿qué opinas?

Carmen Rubio García
Alumna del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2021-2022
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid

Gestión del Talento Humano; por Marta Toquero Palencia.

         En plena era de la comunicación, globalización, transformación digital y cambio, las empresas se han visto obligadas a adaptarse o desaparecer. Uno los sectores que más han evolucionado han sido los Recursos Humanos, o ahora definidos como Gestión de Talento Humano. Este nuevo nombre hace referencia a las nuevas tareas del profesional de RRHH en torno al employer branding, ya que se han hecho necesarios perfiles profesionales más especializados y se han creado programas de especialización en Dirección de RRHH y Dirección de Marketing de Talento. Pero más importante aún, la nueva formación demandada es la especialización en la gestión de las nuevas tecnologías con el fin de mejorar la gestión de los recursos humanos y sus procesos. 

Entonces, ¿qué es la gestión de Talento Humano? A simple vista podemos decir que es la gestión de los activos más importantes de una empresa: sus personas. Sin embargo, no es así. La gestión de talento humano (Human Resource Management) es una disciplina que integra distintos procesos y competencias, incluyendo: la selección, la planificación estratégica, el desarrollo del personal, la gestión de la remuneración, la administración de la jornada laboral, la administración del liderazgo, el desarrollo de competencias, la comunicación interna, el marketing del talento, entre muchos otros.

Así, para analizar la evolución de la gestión de talento humano, es necesario aplicar los conceptos de “Marketing” y “Gestión”. Esto porque, el talento humano ha sido definido por muchos autores como el: “conjunto de factores en el ámbito material y humano que son utilizados para el logro de los objetivos de la empresa” o “el conjunto de cualidades que posee un individuo y que le permite desempeñarse en un determinado cargo de la empresa”. Así, el concepto de talento humano posee dos características: su naturaleza y su función. Por una parte, es un activo intangible; por otra parte, su función es la de la gestión y el desarrollo de los recursos humanos. En este sentido, su característica fundamental es la de gestionar un activo intangible. Es decir, el talento humano no puede ser medido y/o controlado únicamente con números. No se puede contar, ni medir sólo en términos de cantidad; no existe un sistema de medición universal para poder indicar la calidad de un talento humano. 

Por otro lado, la característica fundamental del talento humano es su naturaleza única, es decir, cada talento es distinto. Es por esta razón que se utiliza el concepto de talento individual o personal para referirse a los talentos humanos. En este sentido, el concepto de talento humano, en una visión más general, puede ser definido como: “la capacidad de un individuo para desarrollar potencialidades que lo impulsen a ser una persona única en su modo de actuar, de entender el mundo y de relacionarse con los demás”. De modo que, la naturaleza del talento humano consiste en su carácter intangible y único. En este sentido, la función del talento humano consiste en convertir a los individuos en un verdadero activo para la empresa, es decir, en desarrollar las potencialidades del talento humano, para convertirlas en una ventaja competitiva. 

En relación a la función del talento humano es necesario comenzar por definir algunos términos clave que la integran: 

-Desarrollo del talento humano: es un proceso que tiene por objetivo el desarrollo de las potencialidades que posee una persona para convertirlas en ventajas competitivas para la empresa. 

-Desarrollo de competencias: es el proceso de crear y desarrollar la capacidad de un individuo para lograr esas metas. 

-Desarrollo del liderazgo: es una capacidad que un individuo tiene para motivar a los demás para lograr unas metas. 

-Desarrollo del talento: es el proceso de desarrollar las potencialidades que posee un individuo. 

-Talento Humano: se define como la capacidad de un individuo para desarrollar su potencial, es decir, su capacidad para la innovación. 

 


Ahora bien, los procesos de desarrollo del talento humano pueden ser definidos en tres fases: Fase de planificación, fase de implementación y fase de evaluación.

Y en relación a la planificación del talento humano, el liderazgo es el eje central. En este sentido, el liderazgo es el elemento clave para una planificación estratégica exitosa, la cual se trata de un conjunto de acciones que la empresa va a desarrollar para lograr su propósito.

Desde mi punto de vista, las tendencias van encaminadas a que Recursos Humanos se encauce hacia la visión que tiene la Gestión del Talento Humano, ya que las empresas y los trabajadores cada vez le dan más importancia a otras muchas cosas más allá de las nóminas y las vacaciones. Gracias a priorizar el desarrollo de los empleados, poseer una visión integral involucrando a todo el personal y descartando los obsoletos modelos jerárquicos, hoy en día nos podemos encontrar organizaciones donde convive en un buen ambiente laboral la diversidad generacional. Para mí, el Talento Humano es el factor de éxito de cualquier empresa, ya que se trata de la mayor fuerza dentro de las organizaciones, ya que su capital humano es el más importante para el desarrollo, la creación de valor y la generación de resultados a través de la motivación, el desarrollo profesional, el control de recursos y la selección de la mejor gente.

Y tú,  ¿qué opinas?

Marta Toquero Palencia
Alumna del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2021-2022
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid