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jueves, 21 de abril de 2016

"Positivismo, una creencia que nace de ti" por Tania Martinez

Positivismo, una palabra que está muy de moda en los últimos tiempos, relacionada con los líderes de equipos de trabajo, con la gestión del talento y con la motivación de personas.

Y es en la motivación de personas, en concreto en la automotivación, donde quiero enfocar mi propuesta para aquellas personas con tendencias negativas, proponiéndole y haciendo un esfuerzo se conviertan en positivas.

El primer paso para que una persona sea positiva, es que se lo crea, y desprenderse de creencias auto-limitantes, por todos conocidas,  del tipo “yo no soy negativo/a, soy realista”, “porque todo me sale mal” o “soy gafe, todo me pasa a mi”.

Numerosos estudios demuestran que las personas negativas normalmente llevan aparejados unos niveles de autoestima bajos, tema que daría para otro post, pero centrándonos en el tema que nos ocupa hoy, ser una persona positiva tampoco significa olvidarse de la  asertividad,  saber decir que no cuando no quieres hacer una cosa.

Tanto el positivismo, como la autoestima y la asertividad  de cada persona, necesitan de un entrenamiento de situaciones prácticas, para que vayamos interiorizando todos los conceptos, y todos los engranajes funcionen a la perfección de forma automática sin darnos cuenta. Si ese entrenamiento no se ha realizado de manera innata o a una temprana edad, se debe hacer ahora, sin mayor demora.

Los siguientes pasos que puede dar una persona en pro de la positividad pueden ser pararse y analizar que “cosas o hechos le suceden”, si realmente todo le sale mal y aunque las comparaciones son odiosas, en este caso vienen muy bien para que el sujeto se de cuenta de que siempre hay personas a tu alrededor que están en situaciones bastante más desfavorables que las propias y  aprender a relativizar los problemas.

En el mundo laboral, el ser una persona positiva no es un requerimiento académico o una competencia necesaria para el desempeño profesional, pero sí que ayuda en determinados puestos o cuando adoptas un rol concreto, por ejemplo, un coach o un  jefe de proyecto. En estos casos concretos la persona debe  ser positiva, porque nadie se imagina a un Coach diciendo a su Coache, “si tienes razón, como nos va a salir mal, no merece la pena intentarlo”,  o un jefe de proyecto, “no vale la pena dedicarle a este proyecto dos años de nuestras vidas”.

Con el paso del tiempo, la persona se encontrará mejor ánimo, sus problemas se habrán relativizado, empezará a valorar y creer en sí mismo/a, en que se puede conseguir todo lo que se proponga, tanto en el plano laboral, como en el académico y por supuesto, en el personal.

No nos engañemos, nadie quiere como compañero de clase o de trabajo una persona negativa, triste y apática, nos encanta rodearnos de personas positivas, sociales y que cada vez que entran en un sitio o mantienes una conversación con esa persona, proyecta una energía y un positivismo por todo lo que hace, contagioso  y digno de admirar.


P.D.: ¡No te olvides de levantarte cada mañana con una sonrisa!

lunes, 20 de julio de 2015

GESTIÓN EMOCIONAL DE LA FRUSTRACIÓN EN EQUIPO, por NACHO CRUZADO (@i_cruzado)

Escribo este post desde mi experiencia como coordinador de equipos de desarrollo de software, aunque creo que su contenido es común con otros cargos similares de otras disciplinas (directivos de recursos humanos, mandos intermedios, altos cargos, etc.).

La capacidad de un recurso depende tanto de las técnicas que aplica como de las herramientas con las que lo hace. Pero cuando hablamos de 'recursos humanos', lo primero que debemos reconocer es que todos tenemos margen para desarrollar nuestras o nuevas capacidades. Incluso cuando hablamos de alguien que en un cierto puesto acumule mucha experiencia o complete al máximo académico imaginable su formación. Y por tanto, por definición, nunca aprovechamos al máximo nuestros 'recursos'.

Esto, en realidad lo intuye todo trabajador, que para evitar su frustración suele centrar su atención sobre las técnicas y herramientas; criticando las ineficiencias y debilidades de las técnicas que se les pide aplicar o solicitando/rogando mejores herramientas. Y somos sus gestores quienes debemos recolectar ese 'néctar de la Mejora Continua'  logrando que ese feedback tan valioso no desaparezca o deje de fluir; que no quede en la conversación de pasillo o se ahogue silenciado ante el hastío de quien lo repite (a veces en foros y momentos inadecuados) sin percibir receptividad.

Como líderes de nuestros equipos tenemos la obligación y el encargo de mantener y cultivar los factores motivacionales de las personas que gestionamos y la Inteligencia Emocional se postula como una de las palancas para hacerlo.

Dicen que para un correcto equilibrio emocional, deberíamos aspirar a recibir el triple de impactos positivos frente a los negativos percibidos, para compensarlos. Piensa en tu jornada de ayer: ¿te salen los números? En realidad ese ratio se puede incrementar utilizando dos técnicas tan eficaces como llenas de sentido común: optimismo y amor. El optimismo para afrontar los sinsabores como oportunidades de mejora, como molestias detectadas y que por tanto deberían estar en vías de solución; y demostrando que así venga siendo en nuestra organización y en nuestra carrera. Y el amor; propio, a tu equipo y compañeros, o a tu profesión, como fuentes de energía con los que endulzar esos amargores y donde fundar la esperanza en ese futuro mejor en construcción.

Para que esa vía funcione, hay que educar al equipo en utilizar el humor blanco; evitando el sarcasmo y el cinismo para una crítica cobarde; debe haber espacios y tiempos para reflexionar juntos, analizar lo mejorable, criticar lo insoportable y soñar con lo posible. De esa forma el día a día se convierte en un 'sumemos', sabiendo que el resto irá mejorando y viniendo; por su propio peso; por sus propios argumentos; con una pizca de paciencia. Y madurando y asumiendo que aunque la realidad es la que es, siempre, seguro hay margen para mejorar para el hábitat laboral en que ejercemos.

No obstante, los facilitadores nos encontramos con piedras en el camino, con argumentos y razonamientos que puedan ser considerados como insuficientes, como secundarios o aplazables, o como difíciles de justificar ante una petición razonada. Pero ese rechazo no debe detenernos. Ese miedo atenaza a tantas organizaciones…  y dificulta su capacidad evolutiva, envenenándolas con el anquilosamiento que las hace incompetentes silenciosamente... sin notar que en la competencia es probable que no esté atándose a esos miedos y adelantando silenciosamente...

En ese camino y en esa larga espera, habrá que cuidar al equipo en sus tambaleos; explicarles con argumentos las razones de los retrasos, falta de priorización o denegaciones, y seguir trazando la visión de en qué momento serán revertidos y atendidos por nuestra organización.

¡La competitividad y capacidad de las organizaciones está cada día más en manos de las personas que las integran!

lunes, 23 de marzo de 2015

¡SABOR! Y UN POQUITO DE MINDFULNESS por JUAN FRANCISCO MARTINEZ

Este post tiene un propósito sencillo y es que saborees la vida (si te parece más interesante si tiene un nombre extraño, te diré que los ingleses llaman a esto savouring).

mindfulness

Para ello os propongo lo siguiente:

¿QUÉ?
Trata de saborear, acentuar y mantener los momentos agradables. En lugar de analizar las experiencias o eventos positivos (por ejemplo, tratando de analizar sus causas o efectos), lo que te sugiero es, simplemente, saborearlos. Ten en cuenta que analizar racionalmente los buenos momentos reduce su efecto placentero sobre nosotros.

¿CÓMO Y CUÁNDO?
Lo que haremos será elegir UN MOMENTO al día para saborear. Podemos elegirlo previamente por la mañana, antes de ir al trabajo, o bien podemos dejarlo al azar y disfrutar de él cuando aparezca. Lo único que deberás hacer es obligarte a centrar tu atención en el AQUÍ Y EL AHORA. Recréate al hacerlo ya que será tu momento Aquí-Ahora (kit-kat). No es necesario que anotes estos momentos ni tampoco que los analices, sólo que los vivas.

¿A QUE PARECE FÁCIL?... 

Prueba a hacerlo durante una semana y comprueba lo difícil que es controlar nuestros pensamientos así como enfocarnos en exclusiva al presente.

Para ayudarte un poco, cuando vayas a hacerlo plantéate la siguiente pregunta: ¿Dónde estoy? Mira a tu alrededor (también a tu reloj) y contesta. Después pregúntate dónde está tu mente.

…Y ¿A QUE PARECE UNA CHORRADA? 

Pues, la mayoría de los estudios confirman que mantener esta actitud de manera prolongada, sólo un par de veces al día, aumenta la resistencia al estrés de las personas y les permite desconectar mejor de su trabajo. No estoy sugiriendo que nunca pienses en el mañana, sino que sepas que hay momentos del día en que uno tiene que dedicarse a sí mismo, a su vida y su experiencia. 

Después de todo esto sólo puedo decirte: ¡Prueba! Tú el primero, tu familia y tu pareja te lo agradecerán seguro.

lunes, 23 de febrero de 2015

SNAKE OIL, por CARLOS GONZÁLEZ GÓMEZ

En el salvaje oeste, allá por el siglo XVIII se popularizó la venta de pociones de efectos cuasi mágicos, denominadas Snake Oil.

Las propiedades atribuidas al Snake Oil eran incontables. Era la piedra filosofal de la salud.
Fórmulas mágicas para la salud, recetas alquímicas para conseguir metales nobles a partir de materiales innobles, dietas milagrosas para adelgazar en un mes, aprender idiomas en 1.000 palabras, manuales para aprender a liderar… En definitiva, fórmulas mágicas para conseguir el éxito se repiten a lo largo de la historia. 

Siempre hay quien quiere ganar un buen dinero vendiéndolas y siempre hay algún ingenuo que las compra. Adivino que hay un buen pellizco del PIB moviéndose por estos derroteros. Así que si me permitís intentaré hacer fortuna haciéndome eco de mi receta mágica para el éxito: El trabajo duro.

Bueno, en realidad no es mía la receta. La he descubierto, como una aparición en un programa de radio.

Hoy, como acostumbro, iba al trabajo escuchando una emisora de radio que emite en Inglés. En un momento del programa, el presentador del mismo, hizo un elogio al trabajo duro mediante una cita que rezaba lo siguiente: early to bed and early to rise makes a man healthy, wealthy and wise.

A continuación bromeó con su operador de radio, indicándole públicamente que él cumplía con las primeras premisas del adagio: se acostaba temprano para poder madrugar y tener la emisora abierta a las 06:00 a.m. e incluso gozaba de salud y sabiduría, aunque no de una buena situación de riqueza económica, ya que trabajando por cuenta ajena es difícil esperar que uno se haga rico.

Creo que en el mismo momento en que terminó la broma, el presentador que además era el jefe del operador y dueño de la emisora, se debió dar cuenta de que quizás a su empleado no le había resultado demasiado gracioso la mención a su estado financiero e hizo un hábil requiebro, para quitarle hierro al asunto.

Mencionó a Amancio Ortega y recordó que éste había trabajado más de veinte años por cuenta ajena, antes de convertirse en fundador de "su conocido grupo empresarial", y posterior 4ª fortuna del mundo. Añadió que sin duda esos veinte años trabajando para otros, aprendiendo los secretos de la profesión, madrugando todas las mañanas para ir al tajo, y el posterior trabajo duro de crear una empresa y hacerla progresar, habían sido las claves del éxito de Amancio.

Para terminar de arreglar la broma lanzada en el aire sobre su subordinado, el presentador anunció el break antes de las señales horarias de las 08:00 am, lanzando un reconocimiento público al operador de radio, mencionado que dicha radio era el bebé engendrado por el mismo  operador – It´s your babe - dijo. Y añadió: quien sabe si pasados unos años, no te convertirás en un segundo Amancio.

Apartando la anécdota sobre cómo gestionar la comunicación entre jefe y empleado cuando estás hablando en directo por la radio a miles de radio oyentes, ciertamente puedo compartir la personal visión de este presentador de radio y también empresario, sobre el origen del éxito de Amancio Ortega.

La mayoría podríamos estar de acuerdo en que el caso de Amancio es paradigmático, y excepcional, pero que los secretos de su éxito podrían estar al alcance de cualquiera.

Consideramos los siguientes factores de una ecuación de éxito:
  • Trabajo. 
  • Inteligencia.
  • Conocimiento.
  • Dirección.
  • Suerte.

Ahora juntémoslos, en la proporción necesaria. Debidamente ponderados y ordenados.
Trabajo duro y metódico, guiado por una buena inteligencia. No se trata de trabajar “a lo me cagoen”, sino de trabajar eficientemente y de manera planificada para conseguir objetivos.
A lo largo del tiempo, ese trabajo irá dando como fruto un profundo conocimiento de lo que se hace, del sector en el que se opera, entendiendo como son las interrelaciones de los operadores de dicho mercado. Provocará un conocimiento especializado

Si aunamos a ese conocimiento especializado una cierta inteligencia que nos permita captar los huecos del mercado, las necesidades insatisfechas y como satisfacerlas de la mejor manera posible (dejándonos un sustancioso beneficio) y lo aderezamos con un poco de suerte, que siempre cuenta en la vida, podríamos tener Éxito.

Esta ecuación, que podríamos considerar de éxito individual, deberíamos elevarla a una ecuación más amplia. Podríamos hablar de inteligencia colectiva y de éxito grupal.

Cuando una organización es capaz de diseñar bien el trabajo a realizar para que cada miembro del equipo no solo trabaje duro, sino bien; eliminando todas aquellas tareas que no generan valor para el cliente, y éste no está dispuesto a pagarlas; y aquellas tareas que dan como fruto una satisfacción del cliente se hacen con cariño, desde el rigor y con el compromiso por el trabajo bien hecho, se va por el buen camino.

Cuando una organización es capaz de conseguir que cada uno de los miembros de su equipo se conviertan en auténticos especialistas de lo que hacen, sin perder de vista la perspectiva general y el horizonte al que llegar, se va por el buen camino.

Cuando una organización es capaz de conseguir incorporar el conocimiento colectivo para resolver los problemas, yo creo que se va por el camino. 

Y si a esa organización le acompaña un poco la suerte, pues ya tenemos el éxito asegurado.

Podríamos concluir que el trabajo duro acompañado de las dosis adecuadas de inteligencia y suerte nos llevarán al éxito y  el éxito conduce a la felicidad. Pero como ya apuntó hace unos miles de años un tal Aristóteles, la felicidad no está en la riqueza, ni en el éxito tal y como lo entendemos hoy en día. La felicidad está en la vida virtuosa. Así que acostaros pronto, madrugad, y gozaréis de salud, riqueza y sabiduría. Lo que os ayudará a ser moderadamente felices.

jueves, 19 de febrero de 2015

UNA NUEVA ERA PARA LOS RECURSOS HUMANOS, por BEATRIZ OVEJERO

“La transformación de los RRHH, el impacto de las nuevas tecnologías y el compromiso de los empleados en un entorno de continuos cambios…van a ser claves en aquellas empresas que quieran ser competitivas”.

Así comienza un artículo que leí el pasado 4 de febrero en www.expansion.com, “La visión de 20 Directores de RRHH”. Personalmente, no puedo estar más de acuerdo.
Está claro que vivimos un momento de grandes cambios, se avecina, o eso esperamos todos, una fase de crecimiento económico, una progresiva salida de esta crisis que ha hecho perder la esperanza y la perspectiva a tantas personas. 

Se habla mucho de las nuevas tendencias en la Gestión de Recursos Humanos; el Big Data, se consolida como una potente herramienta para poder predecir hechos futuros, contando con un incalculable número de datos. El empleado 3.0, una  nueva visión de las personas, más global, más flexible, más disponible en el tiempo y en el espacio, que maneja las redes sociales y está en red dentro y fuera del trabajo.

Está muy bien, y es el futuro, pero ¿Podemos hacer cosas más sencillas primero? ¿Se puede pensar en una estrategia de Recursos Humanos que trate de conseguir la excelencia y la sostenibilidad?

Ahora, más que nunca, considero que los directores de Recursos Humanos, y los que nos estamos formando en esta función para llegar a ser profesionales en este área de la empresa, tenemos la oportunidad y la responsabilidad, de intentar gestionar ese cambio de manera coherente y responsable. No se puede crecer de cualquier manera, no se puede salir de la crisis creando puestos de trabajo precarios, aprovechándonos de la necesidad de empleo que hay en estos momentos, que solo traerá a nuestra empresa personal desmotivado.

Es el momento de desarrollar el talento dentro de la empresa, de reconocer el esfuerzo de nuestros trabajadores, ¿existe un refuerzo mayor, y con menor coste, que hacer saber a un colaborador el beneficio que aporta a la organización con su excelente trabajo? 
Es el momento de establecer un sistema retributivo justo y equitativo, para que los trabajadores se sientan valorados y sean capaces de pensar, de crear, de mejorar, de aportar ideas, en vez de focalizar sus pensamientos en su insuficiente salario o en sus malas condiciones laborales.

Afortunadamente, en los últimos meses, he tenido oportunidad de conocer empresas que sí hacen lo que dicen, que realmente creen, que el valor de una empresa reside en las personas que la integran, y que su motivación es el motor para conseguir grandes cosas.

Creo que hay mucho trabajo por hacer, pero si de verdad queremos conseguir un cambio, y queremos empresas competitivas, tenemos que ser líderes de ese cambio, y abrir la mente a una nueva era en la que los Recursos Humanos van a ser un factor de éxito…ahora más que nunca.

domingo, 25 de enero de 2015

CAMBIEMOS EL CHIP, por ENEKO MARTIN

¿Cuántas veces te has preguntado qué estás haciendo con tu vida? Ese momento en el que te paras a pensar en lo que has conseguido y, si eso era realmente lo que te habías propuesto, y te das cuenta muchas veces de que no, de que la vida que estás llevando no es la que habías planeado, de que hay algo en tu interior que te está faltando, simplemente por haberte acomodado, por no haberte permitido salir de tu zona de confort, ya sea por pereza, porque realmente no estás tan mal, o simplemente y lo que me parece aún peor, por no decepcionar a los demás por un cambio radical en tu vida del que no tienes certeza alguna de que vaya a salirte bien… y es, en ese preciso momento, cuando te das cuenta de que tienes algo que cumplir…algo que llamamos sueños.

Sueños, deseos de conseguir algo en nuestra vida, algo que desde pequeños está presente en nuestra cabeza y que a medida que van pasando los años van desapareciendo, pero… ¿Por qué lo hacen? A veces le echamos la culpa a nuestro entorno de no conseguir nuestros propios sueños, pero ¿Realmente son los demás culpables de que no los consigamos?

El primer paso para tener un sueño y cumplirlo es atreverse a soñar, estar motivados, dar forma de alguna manera a aquello que queremos lograr, pero el problema viene después, cuando en algún momento fracasamos, nos caemos, tropezamos intentando realizar nuestro sueño, llegando incluso a tener que escuchar frases del tipo… “es demasiado para ti”, “no vales para esto…” y es aquí donde verdaderamente radica el problema. 

Muchas veces hacemos caso a personas que no saben lo que es luchar por algo o que han luchado y cuando fracasan se quedan estancados en sus vidas y piensan… ¿Para qué volverlo a intentar si ya me ha salido mal una vez?, o que simplemente lo hacen para desmotivarte, esa “gente tóxica” que permanentemente evalúan lo que hacemos y decimos, personas que potencian nuestras debilidades haciendo que nos frustremos.

Si hacemos caso a este tipo de personas “tóxicas” nuestra automotivación y optimismo se ven mermados y por consiguiente nuestra autoconfianza, haciendo que nos estanquemos y dejemos de luchar por lo que realmente queremos, nuestras metas. ¡No permitamos que nadie boicotee nuestros sueños!

Para cumplir nuestros sueños tenemos que tener las ideas muy claras, saber que vamos a tener que salir de nuestra zona de confort, que nos vamos a encontrar con obstáculos (nadie dijo que fuera fácil) y que debemos cambiar el chip, es decir, debemos renunciar a nuestra situación actual, aceptar que podemos equivocarnos y que no por ello está todo perdido, y además debemos de tener en cuenta que hay algo a nuestro favor, y es que sólo nosotros vamos a decidir quiénes nos acompañarán en la lucha por conseguir nuestros sueños. No demos importancia a esa voz que lo único que quiere es vernos caer, debemos mantener nuestra motivación y autoconfianza por encima de todo para llegar a dónde queremos.

Debemos decir “NO” cuando creamos que es necesario, y tenemos que aprender a no decir “SI” solamente por el hecho de complacer a alguien, por miedo a sus represalias hacia nosotros. El “NO” es necesario y está permitido. Cuando no sabemos decir no, es porque probablemente no sabemos hacia donde encaminar nuestra vida, nuestros sueños. William Ury decía en su libro El poder de un no positivo: "Decir “no” significa, ante todo, decirse “si” a uno mismo y proteger aquello que uno valora".

Está permitido caer todas las veces que sean necesarias, pero nunca dejéis de hacer lo que de verdad os llena, lo que realmente es la esencia de las personas, esa la lucha por conseguir vuestros sueños, porque hoy es posible, pero mañana…

Además no quiero perder la oportunidad de dejaros un video que demuestra que teniendo claro a dónde queremos llegar y que teniendo plena confianza en nosotros mismos podemos conseguir todo aquello que nos propongamos…


jueves, 8 de enero de 2015

CUESTION DE ACTITUD, por MARIA PARRADO


Sin duda, todos necesitamos cuentos de hadas porque muchas veces la realidad es dura y los cuentos nos recuerdan que los finales felices aún son posibles. 

Hace poco leí esta frase: “Hay que inyectarse cada día de fantasía, para no morir de realidad” y pensé: ¡Qué gran verdad!. La imaginación, la ilusión, la motivación…son el combustible que enriquecen nuestras vidas, el secreto para seguir adelante.

Que nos mueva la ilusión. Como creamos que algo que hacemos no servirá finalmente de nada, nos desmotivaremos, acomodándonos en un estado improductivo, bloqueados y dejándonos llevar por las circunstancias.

En cambio, cuando tenemos ilusión y creemos en el éxito final, sorteamos los obstáculos que se nos presentan y buscamos siempre los mejores recursos para obtenerlo. 

Los sueños hacen que el esfuerzo que realizamos merezca la pena. Así que si tienes una ilusión, como dice Benedetti en su poema: “No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños…”.

Muchas veces no podemos cambiar situaciones o circunstancias dolorosas o problemáticas, es como si no tuviéramos libertad en relación con nuestro entorno Sin embargo, sí que tenemos libertad para elegir nuestra actitud para afrontarlas, para ser flexibles ante lo que nos encontremos por el camino, para gestionar mejor nuestras emociones y dependiendo de esa elección, transformaremos nuestra realidad. 

En resumen: actitud positiva, aceptación e inteligencia emocional. Siempre se pueden convertir los problemas en oportunidades para aprender, y este aprendizaje no es saber más, es observar mejor. Es algo sin límite que no termina nunca. La clave, por tanto está en la Actitud.

La vida es irónica y contradictoria, se necesita tristeza para conocer la felicidad, ausencia para apreciar la presencia e incluso enfermedad para valorar la salud. La incertidumbre, el miedo o los altibajos emocionales, forman parte de nuestra existencia, es el precio que tenemos que pagar para darnos cuenta precisamente de lo contrario.

La vida no es un camino de rosas, todos tenemos problemas y lo que es seguro es que los vamos a seguir teniendo. Muchas veces tendremos ganas de tirar la toalla, y cuando eso ocurra, cogedla, secaos el sudor con ella y seguid adelante. Cuanto antes lo asumamos antes empezaremos a ser felices. 

Así que llego a la conclusión: que siempre hay que comprometerse con lo que creemos, tomar las cosas de la forma más positiva posible, ser agradecido, rodearnos de la gente que nos quiere  y seguir adelante, sin temor a las dificultades

De hecho, dicen que todo es difícil antes de ser fácil y que las dificultades preparan a la gente normal para destinos extraordinarios.

Tenemos todo el derecho a ser felices, pero nos toca a nosotros ejercer ese derecho, así que… no te rindas!!!.

sábado, 27 de diciembre de 2014

EL COCIENTE AGALLAS, por JOSÉ HERRADOR

Kiansumba: Fui fuerte y perseverante. Tenía un sueño y lo he conseguido. 

El Cociente agallas de Mario Alonso Puig ha sido galardonado con el Premio Espasa de Ensayo de 2013. Sé valiente. Cambia tu vida. Este es el nuevo libro del Doctor Mario Alonso Puig, autor de Reinvéntandose que ya tiene veinte ediciones, y que recomiendo leer o regalar a algún amigo desorientado. 

Es una búsqueda resuelta y creativa  sobre la naturaleza del ser humano que demuestra que con fe, esfuerzo y voluntad podemos, a cualquier edad, entrenar nuestro cerebro para aprender a ser optimistas, a minimizar los fracasos y a alcanzar el éxito. Algo para lo que resulta muy conveniente familiarizarnos con este libro que ayuda a acrecentar nuestro potencial y a emprender nuevas iniciativas venciendo los temores que nos frenan. Para mí es un enfoque positivo de lo que se ha dado en llamar resiliencia, concepto ya blogueado por algunos de nosotros.

Seguro que conocemos y  viene a nuestra memoria muchas personas que han sido ejemplo de este tipo de inteligencia. Yo quiero traer aquí la historia que ha llamado mi atención recogida  en un periódico nacional que ejemplifica muy bien lo que Alonso Puig expone en “El cociente agallas”.

Un paradigma del “Cociente agallas” es Gustave Kiansumba tiene 42 años y vive en Bilbao desde  2009, enseñando su lengua materna, el francés. El suyo fue un largo viaje que empezó en 2001 en su país, la República Democrática del Congo, del que huyó de la guerra y para poder seguir estudiando Agronomía. Entonces no sabía que, tras casi una decena de intentos inútiles por saltar las vallas que separan Melilla y Ceuta de Marruecos o llegar a nado hasta Melilla desde Nador; lo conseguiría en 2009, cuando decidió probar suerte en una patera. Antes había pasado por Níger, Libia, Argelia y Mali.

Recientemente le han dado el premio Alfonso Carlos Comin (1933-1980), que recuerda la figura singular de un político que se definía como “cristiano en el partido y comunista en la Iglesia”. Este premio simboliza  la perseverancia y “agallas” de tantos africanos que buscan un futuro mejor. Kiansumba todavía no ha terminado su heroica lucha, aún está pendiente de que le otorguen asilo político en nuestro país. El afirma con seguridad que “si un español va a Alemania es un emprendedor. Sin  embargo, yo aquí soy un emigrante”.  “Nunca he pensado que voy a ser famoso pero siempre he pensado que tengo que ser útil. No soy una persona política. Solo un activista, y pobre, que denuncia cosas injustas. Aunque sea en el barrio”, concluye, orgulloso

Lo mismo podíamos hablar de otros muchos héroes desconocidos que han superado mil dificultades para lograr sobrevivir. Ahora me vienen a la mente personajes más conocidos como Víktor Frankl  (preso en los campos de concentración nazis), Hellen Keller (graduada en Harvard, siendo sordomuda y ciega)  y Mandela (27 años preso en la isla de Robben por su lucha contra el apartheid) que también demostraron en alto grado “el cociente agallas”.

Llegar a ser feliz, alcanzar la plenitud, es la meta que persigue todo ser humano. Para ello, la mayoría de las veces, es necesario cambiar aspectos profundos de nuestra propia vida. Ello implica salir de la zona de confort, aquello que nos es conocido y familiar para adentrarnos a explorar un nuevo territorio, con nuevos retos que nos permitan alumbrar nuestro auténtico potencial. El gran cambio socioeconómico que está sufriendo nuestra sociedad es una oportunidad para que todos crezcamos en el “cociente agallas”. “Atrévete y transfórmate” es el mensaje.

Desde estas líneas deseo a todos felicidad plena en el proceso de búsqueda de su sueño. La fuerza para conseguirlo está en el interior de todos nosotros, porque como dice Mario en su libro ”no nacimos para una vida mediocre, sino para una vida llena de ilusión. Si cambia tu mente, cambia tu vida.”

lunes, 24 de noviembre de 2014

APROVECHAR LA EXPERIENCIA PUEDE SER LA CLAVE, por ALICIA BLANCO


Este vídeo y una de nuestras clases, me hicieron reflexionar sobre la importancia de enfocar bien nuestra búsqueda de trabajo y posterior presentación ante quién nos selecciona.

Hay distintas formas de mostrar al mundo nuestras aptitudes. En este caso, valoro muy mucho que esta mujer haya sabido darle un giro a la presentación de su curriculum. Convirtió lo que en principio era una desventaja en una ventaja, demostrando que todo lo aprendido durante sus años entregados a su familia, puede ser muy valioso para ejercer su puesto de trabajo. 

La forma que elijamos para decir las cosas puede ser la razón de que otros lo vean como un pro o un contra. Si realmente creemos que es una experiencia que nos enriquece, ¿por qué no presentarla como tal? Saquémosle partido a nuestro saber sin importar dónde lo hayamos adquirido. 

¿Qué veis vosotros en ese vídeo? Yo veo una mujer que empieza siendo muy sincera y que tras unas entrevistas deja de serlo tanto. Por último, se da cuenta de que no debe mentir sino explicar de una forma mucho más atractiva su verdad.

No deberíamos dejar de exponer nuestras habilidades, si consideramos firmemente que pueden servirnos para mejorar nuestra trayectoria profesional.

jueves, 12 de junio de 2014

SENTIDO DEL HUMOR, por RAFAEL CANO

Siempre he considerado la importancia que tiene el SENTIDO DEL HUMOR en nuestra vida. En todo los ámbitos de nuestra vida. Por ello, cuando he impartido el Curso “Gestión por competencias”  he pedido con frecuencia a los participantes que trabajáramos la competencia del Sentido del Humor: definirla, identificar las conductas que indican que se tiene sentido del humor, autoevaluarse y buscar herramientas para desarrollarla. Y la consecuencia es que los participantes han bajado sus defensas y se ha creado un ambiente distendido, relajado, comunicativo y en los descansos, la sonrisa y, a veces, la carcajada, no han faltado.
Y me ha parecido oportuno compartirlo con vosotros para que, si lo consideráis interesante, aportéis ideas y formas de desarrollo del sentido del humor.

Definición:
“El sentido del humor es la capacidad de estimular el sentido de gracia en los demás
“El humor o, por mejor decir, la comicidad es una forma de entretenimiento y de comunicación humana, que tiene la intención de hacer que la gente sea feliz y ría” Wikipedia
“Capacidad para usar el humor, admitir bromas y gastar bromas adecuadamente”
“Capacidad para descubrir o mostrar lo que hay de cómico o ridículo en las cosas o en las personas, con o sin malevolencia” tomado del Diccionario María Moliner.

Conductas que reflejan esta competencia:
  1. Capacidad para reírse de uno mismo y sobre todo de sus errores.
  2. Tener la capacidad de admitir que los demás se rían con él. Capacidad para reírse con los demás.
  3. Capacidad de comunicarse fácilmente con la palabra, el gesto….
  4. Tener sentido de la oportunidad
  5. Saber separar lo importante de lo accesorio.
  6. Ser capaz de medir los tiempos de uso del humor.
  7. Tener capacidad imaginativa y creativa. Usar el pensamiento lateral.
  8. Capacidad para sorprender.
  9. Capacidad para gastar bromas simpáticas
  10. Ser capaz de contar chistes con gracia.
  11. Ser capaz de descubrir la parte amable de las situaciones.
  12. Ser capaz de transformar en positivo la realidad.
  13. Saber reír
  14. Tener una amplia cultura (lecturas, cine, espectáculos…) y ser capaz de aprovecharlos positivamente y con humor.
  15. Ser capaz de adaptarse a las diferentes situaciones. “donde fueres haz lo que vieres”
  16. Ser capaz de disfrutar de la risa, la sonrisa, del buen humor. Ser gracioso.
  17. Ser capaz de desdramatizar.
  18. Ser capaz de ver y analizar las cosas desde la distancia.
  19. Ser capaz de contagiar la risa. Risa contagiosa.
  20. Saber aprovechar las situaciones que se prestan a la risa. “Tener chispa”
  21. Tener agilidad mental. “Pillarlas al vuelo”.
  22. Capacidad para encontrar la chispa de la vida. Descubrir la “alegría de vivir”
¿En qué nivel me encuentro? ¿Qué nivel deseo alcanzar?

Cómo fomentar el buen humor: 

Frecuentar espectáculos humorísticos,
Ver películas cómicas,
Ver programas de humor en la televisión.
Cuando estés con los amigos, tener una actitud de disfrutar, de reír, de desdramatizar, de descubrir la parte positiva y cómica de las situaciones

Podéis enriquecer esta lista. Este enlace nos da algunas pistas: http://es.wikihow.com/tener-sentido-del-humor

FRASES
"Lo cómico es simplemente una forma divertida de ser serios." Peter Ustinov.

"El sentido del humor es simplemente el sentido común bailando." William James.
"El secreto del humor es la sorpresa." Aristóteles.
"Una persona sin sentido del humor es como un carro sin amortiguación: todas las piedras del camino le hacen sacudirse." Henry Ward Beecher.
"La función química del humor es ésta: cambiar el carácter de nuestros pensamientos." Lin Yutang.
"A fin de cuentas, todo es un chiste." Charles Chaplin.

 Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo.


NOTA: Me hubiera gustado introducir algún enlace de videos graciosos. No he podido. Lo dejo a vuestra iniciativa. 

lunes, 19 de mayo de 2014

THINGS WE LOST, por ALICIA GÓMEZ

Antes de comenzar a leer este pequeño post, me gustaría invitaros a hacer clic en el siguiente link, en él encontrareis una canción de Bastille, la cual ha sido mi fuente de inspiración a la hora de escribir y la banda sonora que acompaña a cada una de las ideas que comparto. Os recomiendo que la escuchéis mientras continuáis leyendo…

Normalmente, a estas alturas del año, momento en que se acerca el veranito, yo y mi gente comenzábamos a plantear destinos de vacaciones para disfrutar del solecito, chiringuitos y una buena playa a ser posible exótica y paradisíaca alejada de la vida rutinaria…

Pero… ¿Qué sucede este año?

Parece que las cosas están cambiando y conceptos como “control del tiempo” ó “estabilidad” hace mucho que dejaron de tener cabida en nuestras vidas, ya que parece que trastocan cada deseo, haciendo que sea imposible planificar hasta en el más corto plazo.

Y entonces… ¿Qué podemos hacer? ¿Debemos dejarnos llevar por las circunstancias y conformarnos con sobrevivir como podamos? ¿Debemos provocar una revolución?

En mi caso creo que me quedo con algo que me dijo no hace mucho una sabia compañera:
"DONDE FUERAS HAZ TODO LO QUE PUEDAS CON TODO LO QUE TENGAS". Y yo añadiría… "INTENTANDO CAMBIAR LAS COSAS A MEJOR Y DISFRUTANDO DEL RECORRIDO".

Esto es lo que QUIERO conseguir, no aspirar a dominar y controlar mi vida, pero si a que algún día encuentre mi huequecito perfecto en el mundo combinando  mi vida personal y laboral donde poder aplicar y llevar tan alto como pueda conceptos como “bienestar”, “gestión del talento”, “desarrollo personal y emocional”, “motivación” e incluso “felicidad”…  Para que así tanto yo como los que me rodean puedan valorar y disfrutar al máximo de los pequeños oasis que nos ofrezca cada mes del año.

Quien sabe, quizá llevando esta recomendación a cabo, no nos centremos tanto en las cosas que hemos perdido o que ya no podemos hacer,  y si en que toda persona puede sentirse la más afortunada del mundo solo con estar sentado en pleno mes de enero frente al mar en lo alto de los acantilados del pueblecito costero más cercano a nuestra ciudad… a mí ya me pasa…y cuando lo hago, me siento congelada pero... FELIZ!!!


jueves, 3 de abril de 2014

LA IMPORTANCIA DE ASUMIR NUESTRA RESPONSABILIDAD, por NURIA MARTÍN.

Entendiendo por causas el origen generador de un hecho, podemos pensar positivamente que conocer las causas de un hecho determinado (como el exceso de colesterol) nos da más conocimiento sobre cómo controlar ese hecho (por dieta, fármacos, ejercicio…). Así, ante un dolor, siempre buscamos saber qué lo causa para poder conocer mejor qué lo puede aliviar y/o evitar. Por ejemplo, cuando me diagnostican alergia a la lactosa, sé qué no debo tomar si no quiero sufrir y qué debo hacer para disminuir los síntomas en caso de reacción.

Ahora bien, también tenemos otros mecanismos para minimizar el dolor a corto plazo, tanto físico como emocional, son los llamados “mecanismos de defensa”, entre los cuales encontramos negar lo que nos está pasando, quitarle importancia, racionalizar o, dicho de otra forma, buscar excusas para convencernos de que “en realidad, estoy mejor que nunca”… Casi todos podemos recordar una situación conflictiva o dolorosa en que nuestra reacción ha sido seguir como si nada hubiera ocurrido o, por lo menos, como si a mi no me afectara. Así podemos reducir la sensación dolorosa ni que sea un instante, pero, si insistimos en usar los mecanismos de defensa de forma constante, evitamos enfrentarnos a lo que ocurre e impedimos llegar a una solución más adaptativa a largo plazo.

El caso de Carla

Carla tiene 35 años y vive con su pareja y su hijo de 5 años. Trabaja como administrativa en una empresa de transportes desde hace 9 años. Según ella, siempre se ha sentido “llevada por la vida”, como sin poder decidir nada. Explica que tiene enfados muy fuertes cuando las cosas no salen como ella espera y que, cuando se le pasa, se siente hundida porque cree, realmente, que ella no puede hacer nada. En el trabajo está siempre peleándose con sus compañeros, que se equivocan o, peor aún, hacen que ella se equivoque. En casa siente que su pareja no hace todo lo que debería ni como debería, y con respecto a su hijo, a menudo quiere hablar con la maestra porque cree que no hace bien su tarea y ello comporta que el niño no le haga caso en casa. El resultado para Carla es una irritación constante que no puede controlar porque “todo va mal y nadie hace nada”.

Observamos que Carla suele centrar su atención en los fallos de los demás. Si Carla tiene la idea de que su sufrimiento tiene la causa en que “todo el mundo hace mal su trabajo”, es lógico llegar a la conclusión que si los culpables son los demás, son estos los que deben hacer algo al respecto. Si no lo hacen, a Carla sólo le queda sufrir. Se siente impotente y enfadada con todo el mundo. En ningún momento se plantea si ella tiene algo que ver con su malestar: “¡Pues claro que no!”

Es importante no confundir el cómo nos sentimos con la valoración que hacemos de cómo nos sentimos. Para Carla, estar enfadada con todos tiene sentido desde su idea de que “si las cosas se hacen mal, te tienes que enfadar, no puede ser de otra forma”. A pesar de esto, empieza a darse cuenta de que, por más justificado que crea su enfado, los demás empiezan a estar cansados y/o enfadados con ella por su actitud. En casa, su pareja sigue intentando hacer las cosas como ella quiere sin acertar (“¡es que no aprende!”), la maestra limita las citas con ella (“¡es una impresentable!”) y en el trabajo algunos compañeros se ríen (“¡pasan de todo!”), otros no dicen nada (“pero tampoco se esfuerzan más”) y una ha llegado a encararse con ella para recriminarle “que se preocupe de sus propios fallos, que también los tiene, y nadie le va con esos humos”.

Por su parte, cuando ve que la reacción de los demás a su enfado no es la que ella espera (“que reaccionen y se pongan las pilas”), entra en el desánimo y la decepción de no poder cambiar nada, pero también empieza a plantearse la posibilidad de otro tipo de reacción por su parte. Ha intentado pasar de todo (“si los que tienen la culpa no hacen nada, ¿por qué me tengo que preocupar yo?). 

También ha intentado aumentar el nivel de exigencia hacia lo que los demás deben corregir: ha llegado a amenazar a su pareja con dejarla si no cambia, ha pedido cita con la directora de la escuela para hablar de su hijo, se ha quejado de sus compañeros al jefe… pero, si algo ha cambiado, ha sido para ir a peor.

Reconoce que, cuando está enfadada (en la rabia), se siente fuerte y con razón y, al principio, le gusta. En cambio, cuando está desanimada (en la tristeza), se siente aturdida y no entiende cómo el otro no ve que la hace sufrir con su conducta. En este momento, planteamos la posibilidad de que su forma de enfocar su sufrimiento (siempre es culpa de los demás) pueda ser una de las causas de mantenerse en el enfado y llegar a la impotencia.

Mirar hacia dentro

Empezando a centrarse en ella misma, concretando sus propias actuaciones (amenazar, quejarse…) y pensamientos (“debo enfadarme para que se den cuenta del error”), en determinados momentos, va descubriendo cómo ello influye en lo que siente mucho más allá de lo que el otro haya podido hacer mal.

Detecta que está centrada en vigilar a los demás porque cree que son los responsables de que el mundo no funcione como es debido. Además, la creencia de que ante cualquier error debe estar enfadada hace que ella decida permanecer en este cansadísimo estado emocional, tanto para ella como para los demás “porque, si no, sería ceder y dar la razón al otro cuando no la tiene”. Empieza a darse cuenta de cómo esa vigilancia no le deja tiempo para cuidarse, descansar, jugar con su hijo, hablar con su pareja de forma relajada, relacionarse fuera del trabajo con alguna compañera con la que le gustaría… El hecho de culpar a los demás de lo malo le hacía sentir alejada de su posible culpa y, aparentemente, sufrir menos, pero también la alejaba de la “posibilidad de hacerse cargo de su responsabilidad con respecto a las causas tanto de su sufrimiento como de su felicidad.

Carla aceptó que su primer impulso era ver el error del otro y que no siempre la mejor forma de afrontarlo era enfadándose y recriminándole. Aprendió que debía recordar a menudo darse un tiempo para poder verse a ella misma en la situación y reconocer qué parte del problema y/o solución estaba en sus manos.

Evolución

El mero hecho de concederse un tiempo para pensar de otra forma sobre lo que ocurría hizo que no “explotara quejándose” tan a menudo. Ante esto observó que los demás también reaccionaban de otra forma, aunque no siempre como ella esperaba. En unos meses empezó a valorar su propio estado de ánimo como menos irritado, toleraba mucho mejor que los demás no hicieran las cosas como ella quería.

En el trabajo intentaba centrarse en su parte y cuando tenía alguna queja, primero se planteaba con quién debía hablar y qué le decía su experiencia sobre el posible resultado: si era importante para su trabajo, si lo podía plantear como petición (no queja), si la persona implicada era de escuchar… luego, decidía y revisaba el resultado para aprender algo más sobre sus compañeros.

Con la profesora de su hijo se planteó revisar todo lo que habían hablado desde las primeras reuniones y centrarse en observar a su hijo en casa y a sus propias reacciones con él. No fue nada fácil aceptar que, muchas veces, cuando su hijo hacía algo que la enfadaba, culpar a la maestra la había dejado en situación de no intervenir y eso llevaba al niño a no tener límites claros con ella y faltarle al respeto cada vez más.

En cuanto a la pareja, el trabajo consistió en valorar las cosas positivas que sí hacía y ella podía reconocer, valorar las diferencias y qué aportaban a la relación… aceptar que, a menudo, cuando estamos ofuscados, pretendemos que la pareja sea una extensión de nosotros mismos y llegue donde nosotros queremos y no podemos.

Una vez que aprendemos a darnos cuenta de cómo ocurre aquello que queremos evitar podemos empezar a proponernos pequeños cambios, revisar a dónde nos llevan y decidir si insistimos o probamos otra cosa. Lo importante es no olvidar que podemos cambiar nuestra actitud o seguir instalados en la queja y culpar al otro.

jueves, 27 de marzo de 2014

1157, por NURIA DEL OLMO

Érase una vez una ternera llamada 1157, nacida entre pinos, enebros y encinas, en una zona de Ávila, exactamente entre los montes del Embalse de Burguillo.


Ella no eligió su nombre, era el que le correspondía por orden de contratación, digo de nacimiento. Era la mil ciento cincuenta y siete.
Sus compañeras 1230, 1320, no estaban muy contentas con su nombre y su entorno, en muchas ocasiones discutían sobre el tema, incluso a veces 1157 se dejaba contagiar por ese sentimiento general negativo.

Entonces 1157 reflexionaba diciendo:
  • Yo sé que en la finca soy la ternera 1157, hay muchas vacas en el mundo llamadas Luceras, Chatinas y Morenas, sin embargo yo me siento ESPECIAL, soy feliz, tengo muchas habilidades y actitudes.
  • Soy la ternera que encuentra los tréboles más frescos cuando el agua y la primavera los hacen aparecer.
  • Soy la que lidera a mis compañeras cuando vienen a vacunarnos.
  • Soy la primera que escucha a Angel, cuando viene a hacernos el recuento.
  • Animo a mis compañeras para que también escuchen sus mágicos silbidos, que nos indican el camino a seguir.


Mi humilde reflexión: 1157 es una ternera que conocí el fin de semana, junto a otras 90 que  también tenían ese pendiente en sus orejas.

La positividad y la confianza en sí misma lleva a 1157 por el mejor sendero impulsando a sus compañeras hacía una actitud de colaboración.
……cada uno seguro que puede sacar otras muchas reflexiones, incluso no estar de acuerdo con la mía.