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jueves, 12 de julio de 2018

Seis sombreros para pensar, por Diana Caballero

Recientemente participe en un taller que me resultó muy interesante, tanto, que hoy lo quiero compartir con vosotros. La técnica que aprendí me pareció tremendamente útil y aplicable a los departamentos de RRHH.

La toma de decisiones es una tarea que debemos asumir todos los días y probablemente también una de las tareas más complicadas. Cuando nos enfrentamos a un proceso de toma de decisiones nuestra mente se enreda al contemplar las múltiples razones y emociones que aparecen y que nos llevan a optar por una u otra alternativa. Este proceso es todavía mas complicado si lo queremos aplicar a una toma de decisión en un equipo de trabajo.

El respetado psicólogo Edward de Bono, una de las personas que más ha estudiado el pensamiento lateral, creó este recurso para la toma de decisiones que recibe el nombre de “Los 6 sombreros para pensar”

La técnica se apoya en el pensamiento por colores para desarrollar el pensamiento lateral. Este tipo de pensamiento busca encontrar soluciones a problemas siguiendo caminos distintos a los habituales y buscar nuevas respuestas, mucho más creativas.

De manera muy resumida veamos el papel que juega cada sombrero:





El sombrero blanco: El sombrero blanco es neutral, significa información.
En una reunión plantearía preguntas como ¿Qué información tenemos? ¿Qué información necesitamos? ¿Cómo lo podemos conseguir?

El sombrero rojo: El sombrero rojo está para expresar sentimientos, intuiciones….
Nos da permiso para expresar sentimientos, SIN JUSTIFICACION.
Está comprobado que, por norma general, en una reunión seria nadie expresara sus emociones; sin embargo, siempre salen disfrazadas de razonamientos lógicos…Gracias a este sombrero las personas podrán expresar sus sentimientos sin ser juzgados….

El sombrero negro: El sombrero negro es el del juicio crítico, Indica por qué no se puede hacer algo. Se trata de una visión escéptica, advierte sobre problemas potenciales, solicita explicaciones y aclaraciones, pruebas…
El sombrero negro puede ser muy valioso, aunque usado en demasía mata la creatividad.

El sombrero amarillo: Este sombrero es el que nos da la versión optimista; es la visión más positiva, nos habla de los beneficios de las decisiones…Si bien hay que motivar dicha visión dando explicaciones.

El sombrero verde: Este sombrero es el de la creatividad y energía. Quien lo lleva puesto se ha de centrar en la búsqueda de nuevas alternativas y posibilidades.
No tiene por qué ser lógico. Genera nuevas soluciones y se anticipa a las dificultades…

El sombrero Azul: El sombrero azul es el del control. Quien lo lleva puesto es la persona que coordina la reunión, que define las problemáticas.

Estos son los 6 sombreros de la metodología de Edward de Bono. Por la forma en la que esta diseñado nuestro cerebro resulta imposible experimentar a la vez todos estos tipos de pensamiento; con esta novedosa y divertida técnica podrás maximizar la capacidad de pensamiento, resolver problemas y tomar decisiones con tu equipo.
Por todo ello pienso que esta técnica puede ser muy útil en las reuniones de los departamentos de RRHH.

Muy brevemente:
La reunión se desarrolla con la ayuda de estos seis sombreros; Cualquier tipo de reunión es válida para este método (solución de problemas, búsqueda de nuevas estrategias, crecimiento o entrenamiento del equipo directivo o de RRHH).

Cada persona del equipo puede elegir un sombrero y representar el “papel” que le toca, sintiéndose plenamente libre de desarrollarlo, al liberarse de los prejuicios, de pensar cómo le verán los demás y de creencias limitantes, que todos poseemos. Es el sombrero el que determina mi papel, no yo.

Las ideas, los planteamientos nuevos y las soluciones creativas pueden fluir ya que son los “sombreros” los que se manifiestan.

Los sombreros se intercambian; todo el mundo juega los diversos papeles, lo que hace que el potencial creativo oculto de cada persona del equipo surja de manera espontánea. Además, todos se pone en el lugar de los demás lo que hace que puedan pensar y sentir como ellos, lo que facilita poder comprender y aceptar el punto de vista de los otros miembros del equipo.

Si os ha llamado la atención esta idea, podéis seguir investigando sobre ella

lunes, 16 de diciembre de 2013

PENSAR FUERA DE LA CAJA, por VERÓNICA MONTEQUI.

Generalmente, y dando buena prueba de pensar desde dentro de la caja, tendemos a asimilar esta capacidad de pensamiento lateral con profesiones de fuente componente creativo: diseñadores, investigadores, tecnólogos... pero no es así: las personas que se cuestionan los paradigmas aceptados, que saben salir del esquema ordinario de razonamiento y ver más allá de lo obvio o lo comúnmente aceptado son valiosas en cualquier ámbito de la empresa –y de la vida-, más aún en el mundo de los recursos humanos: nuestra “materia prima” son las personas y sin duda la gestión de las personas requiere mucha más creatividad, imaginación y empatía que la gestión de stocks intermedios (que también).


¿Cómo reconocer a estos “pájaros raros”?: Las personas que piensan “fuera de la caja” pueden no tener todas las respuestas, pero sí tienen las preguntas: preguntan mucho y muy bien. Y no les importa que puedan parecer preguntas tontas: nos hacen ver desde otro punto de vista cosas que toda la vida tuvimos delante de nuestros ojos. Y no me refiero a grandes descubrimientos: no se trata de inventar la pólvora o como dicen en Italia “descubrir el agua caliente”: es más cotidiano y abrumadoramente sencillo.


En una empresa que conozco se contrató hace meses a joven recién titulado para unas prácticas de 9 meses como administrativo. 
Callado y prudente como casi todos en nuestras primeras experiencias laborales, no perdía palabra de lo que su mentor le iba explicando, “iniciándole” en los sacrosantos procesos administrativos de gestión de nóminas.Llegamos al capítulo de la extra de Navidad, provisionada para el 15 de diciembre y nuestro becario pregunta cándidamente “¿Por qué el 15?” “¿Por qué?”. Pues porque es la extra de Navidad, hijo”. “Sí, pero ¿por qué el 15?” Insistió… “Pues, pues, pues… como se ha hecho siempre” (argumento demoledor del responsable de administración de personal). “¿Por qué no el 1 de diciembre? Así te ahorras un proceso: lo incluyes en la nómina mensual. Y si la de verano la pagas el 30 de junio en vez del 15 de julio, lo mismo… ¿habéis preguntado, no sé, a los representantes de los trabajadores? A lo mejor les parece bien…”.

Les pareció bien, era financieramente factible y se redujeron los procesos anuales de nómina de 14 a 12 con el consiguiente ahorro de tiempo (que es €!) también en la manipulación, ensobrado y reparto de los recibos (era empresa de las antiguas). Ni qué decir tiene que el responsable de gestión de personal, pasada la primera tentación inicial de ahogar al “listillo”, lo incluyó en cuantas reuniones y grupos de trabajo se le ocurrió, abriéndole la oportunidad de trabajar en contacto con otras áreas de la empresa. Y no le dejarán escapar fácilmente cuando concluya sus prácticas.


La capacidad de pensar fuera de la caja es sin duda un don infrecuente pero por suerte virulentamente contagiosa: un “pensador lateral” puede fácilmente infectar a todo un grupo de trabajo y dinamizar de manera notable cualquier proyecto.Para los que no tengamos esa envidiable facilidad, la buena noticia es que también puede entrenarse… algunos consejos para pensar “fuera de la caja” ante determinada situación…. Piensa en voz alta y di lo primero que se te ocurra sin descartar ideas por extrañas que te parezcan y sin buscar analizarlas o justificarlas. En vez de reflexionar para después poner palabras a tus reflexiones, haz justo lo contrario: expresa justo ahora lo que estás pensando justo ahora.

Parece casi un juego pero es un método y puede no ser fácil porque seguramente llevamos mucho tiempo tan a gustito dentro de la caja, pero merece la pena… 

Acabo de encontrar una frase que me ha convencido del todo: “Thinking outside the box' is ridiculous nonsense, since whatever you can do in a 'box' or closed environment is not 'thinking'.