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viernes, 28 de febrero de 2025

El trabajo como espacio de desarrollo personal y de la identidad; Por Gonzalo Baza.

    No es novedad para ninguno de los lectores de este pequeño texto como estamos inmersos en un momento de profundos cambios sociales, algo que no es único de nuestro tiempo sino del tiempo en sí, y que Heráclito ya sintetizó en la popular sentencia “ningún hombre puede cruzar el mismo rio dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos” allá por el 500 A.C aproximadamente. Pero es cierto que la automatización, la inteligencia artificial y la transformación digital están redefiniendo el ámbito laboral a pasos agigantados en los últimos años, lo que ha obligado a las empresas a replantearse consciente o inconscientemente el sentido mismo del trabajo y, de manera similar a como volvieron su vista hasta el punto cero de la filosofía, encontrando en los presocráticos al heraldo de los denominados tiempos VUCA, también han vuelto su mirada sobre cuestiones como la relación del trabajo y la autorrealización ya planteadas antes por la filosofía. En la actualidad, parece que hemos superado la concepción instrumental del trabajo como mero medio de vida y estamos reconsiderando una visión más profunda, que en realidad no es nueva y que podemos rastrear casi hasta el tiempo de nuestro vadeador de ríos favorito. Estos son solo algunos ejemplos de filósofos que a lo largo de la historia, de una manera u otra, han presentado los postulados que rigen a día de hoy los departamentos de recursos humanos de las empresas que han comprendido la necesidad de adaptarse a la situación actual.




Aristóteles es quizás el primero en plantear esta serie de cuestiones a través del concepto eudaimonia que bien podríamos traducir como “realización personal” o “vida lograda”. En el plantea el trabajo no como un simple medio de supervivencia sino como un medio para el desarrollo de las virtudes y la autorrealización. Visto desde la perspectiva de los recursos humanos, esto nos invita a reflexionar sobre la necesidad de ofrecer oportunidades de crecimiento personal y profesional dentro de las organizaciones empresariales. Aquellas que implementen planes de formación continua, promuevan el buen desempeño de sus equipos y fomenten esto que actualmente conocemos como liderazgo ético pueden generar espacios laborales más satisfactorios y productivos aumentando la capacitación de los empleados, permitiéndoles perfeccionar sus habilidades y alcanzar su máximo potencial dentro de la compañía.

Otro buen ejemplo podemos encontrarlo en Hegel quien a través de su dialéctica del amo y del esclavo demuestra como el trabajo no solo transforma el mundo, sino que también es una de las principales vías para el reconocimiento social y la autoconsciencia. Desde la perspectiva de los recursos humanos, esto resalta la importancia de ofrecer a los empleados autonomía y un propósito claro en sus tareas. Como en la metáfora del cantero, el trabajador debe comprender que su labor va más allá de esculpir piedras cuadradas, sino que participa de una misión superior que quizás no alcance a vislumbrar como es la construcción de la catedral que levantan las piedras a las que él da forma. Los modelos de liderazgo basados en la responsabilidad y la confianza, valor que sabemos clave, así como la posibilidad de desarrollar habilidades gracias a proyectos desafiantes permite a los trabajadores experimentar un crecimiento personal y profesional, además de un reconocimiento tanto social como dentro de las organizaciones, algo que empieza a hacerse patente en las estructuras empresariales horizontales donde los empleados tienen voz en la toma de decisiones y pueden influir en la estrategia de una empresa de la que ellos también sienten forman parte.

Por ultimo tenemos a Hannah Arendt quien diferencia entre la labor, entendida esta como las actividades necesarias para la subsistencia, el trabajo, destinado a la producción de bienes y la acción, concebidas como aquellas iniciativas que generan un cambio. Esta clasificación de las actividades humanas sugiere que las organizaciones deberían crear oportunidades para que los empleados lideren proyectos, participen en procesos de innovación y colaboren activamente en las decisiones estratégicas. La concepción actual del trabajo no lo concibe únicamente como una labor destinada a la supervivencia o a una producción de bienes sino que hace suya también la noción de generar un cambio haciendo sentir al trabajador que su desempeño tiene un impacto real a varios niveles.

En definitiva, desde el ámbito de los recursos humanos nos encontramos ante el reto de crear entornos laborales que no solo se centren en el rendimiento, sino que también promuevan el desarrollo personal, el aprendizaje continuo y la autonomía. Lo postulado por esta pequeña muestra de la filosofía del trabajo nos recuerda algo que parece habíamos olvidado, que este no solo organiza nuestras jornadas, sino que también da forma a nuestra identidad. Replantear su sentido implica ofrecer a las personas un espacio donde puedan crecer, innovar y contribuir de manera significativa, algo que en último lugar beneficia tanto a las personas como a las organizaciones.

Y tú, ¿Qué opinas?

Gonzalo Baza Prieta
Alumno del Máster en Dirección y Gestión de RRHH 2024-2025
Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid


lunes, 9 de mayo de 2016

Control Emocional por Luís Poveda


La razón o la cabeza nos dice lo que queremos hacer y la emoción o el corazón nos indica lo que podemos y debemos hacer.

Es la duda que siempre nos surge, ¿hacemos caso a la cabeza o al corazón?

Decía Nietzsche que los pensamientos vienen cuando ellos quieren y no cuando nosotros desearíamos. Del mismo modo, las emociones tampoco aparecen o desparecen cuando tú lo decides. Pero, ¿Es posible tener algún control sobre las emociones, podemos mejorar en el control emocional?

El control emocional es algo difícil de aprender, principalmente porque los humanos somos emocionales, ciertamente el control sobre las emociones nos otorga un mayor poder, sobre todo si las que sabes controlar son tanto las emociones propias como las emociones ajenas.

Sin embargo, a la hora de hablar sobre control emocional nos vamos a referir a las propias, a nuestras propias emociones.  Me refiero a esas típicas escenas dónde alguien hace algo que te hace salirte de tus casillas, empiezas a arremeter contra él, terminas diciéndole cosas que no querías decir y perdiendo una amistad para siempre, el control emocional se basa en saber controlar esas situaciones.

Aunque no solo es eso, también trata de alejar el pánico de tu cuerpo y dar la bienvenida a la valentía, a dejar el miedo de lado y propiciar la iniciativa y el emprendimiento.

Empezar a insultar a un amigo es perder el control de las emociones, no dar un seminario por miedo es perder el control de las emociones, quedarte toda la vida en el mismo trabajo por miedo a emprender es perder el control de las emociones.

Si aprendes a controlar tus emociones aprendes a controlar tu vida.

Aquí te voy a dar una simple pero potente técnica que te bastará para comenzar a controlar tus emociones.

La técnica  se basa en el modelaje de la Programación Neurolingüística y estos son los pasos a seguir:

Paso 1: Intenta recordar una experiencia pasada, una experiencia muy agradable, en la que controlaste  perfectamente las emociones, la situación fue muy tensa pero tú pudiste controlarte y eso te hace sentirse orgulloso y además lograste alcanzar el éxito o alcanzar el objetivo propuesto.

Intenta visualizar en tu mente, la situación seleccionada con la mayor cantidad de detalles posibles.

Ahora que ya la tienes, responde las siguientes preguntas:

¿Qué sucedió, en esa situación, para que pudieras  controlar las emociones?

¿Cuáles fueron las emociones y sensaciones que experimentaste en esa situación?

¿Qué hiciste tú para que la situación sea diferente de otras situaciones en las que no pudiste controlar tus emociones?.

Analiza con detalle tu actuación; ¿cuáles fueron tus fortalezas? ¿qué pensamientos te ayudaron a lograr el éxito? ¿qué te dijiste a ti mismo?

¿Qué es lo más agradable y satisfactorio de ese recuerdo?

Paso 2. Ahora intenta trasladar y comparar los pensamientos y sensaciones del recuerdo agradable con otras situaciones de tu vida en las cuales el control de tus emociones son clave para salir bien parado.


Paso 3. Márcate un Plan de trabajo para afrontar de manera positiva las próximas situaciones similares en tu vida personal o profesional.

jueves, 5 de mayo de 2016

Confianza por Sonia Díez


Hay muchos tipos de confianza, confianza en una persona, en una empresa, en un equipo, en un grupo,… pero para mi lo más importante es LA CONFIANZA EN UNO MISMO (Autoconfianza). Si tienes confianza en ti mismo tienes mucho ganado.

Para mi la parte más importante de la autoconfianza es no depender de los demás, de lo que opinen sobre tus acciones, de no necesitar la aprobación de nadie para llevar a cabo una acción, de que no te importe que te cuestionen tus decisiones, en definitiva, tener claras tus decisiones, saber por qué las tomas y saber que son las correctas.

Llegar a confiar en uno mismo para algunas personas es difícil, supongo que es una habilidad que vas desarrollando con la edad. Yo creo que muchas circunstancias por las que pasamos a lo largo de la vida nos incrementan o detienen el desarrollo de esta habilidad. Cuando pasas por una circunstancia que no has sabido controlar, que ha podido contigo, tu confianza se detiene, mientras que cuando has conseguido hacer una cosa, por ti misma, que ha salido bien,  por insignificante que sea, incrementa la confianza en ti misma.

La confianza en uno mismo supone libertad, solo por el hecho de no necesitar la aprobación de nadie para tomar una decisión. Tienes tus principios, tus creencias, tus prioridades y no debes dejarte llevar por lo que otros creen que es mejor para ti. Tienes que tener claro que eres libre para cometer errores, para decir que no a alguien o a algo, para cambiar de opinión si quieres y siempre defender tus convicciones.

Tener autoconfianza disminuye el estrés del día a día. La falta de confianza hace la vida más difícil, porque hace que te enfrentes diariamente a obstáculos, que no puedes abordar y te producen estrés.


La clave está en uno mismo, en saber valorarse, conocer tus habilidades y tus limitaciones, y siempre creer en ti mismo, en que la decisión que tomes es tuya y de nadie más, y que puedes equivocarte, ¿y qué pasa? Siempre aprenderás de ello. 

jueves, 28 de abril de 2016

¿Que es a Suerte? por Cristina Lera



Seguro que muchas veces te habrás dicho que la suerte no esta contigo o te habrás preguntado por qué algunas personas parecen ser tan favorecidas en la vida… pero, ¿Qué es la suerte?
Hablamos de SUERTE y no nos paramos un momento a pensar y reflexionar sobre lo que hay detrás de esta estrella que parece tener algunos… y es que no es más que Saber Utilizar Efectivamente mis Recursos para Tener Éxito.
Y si, lo sé, suena fácil pero la verdad es que, cuanto más pasa el tiempo más me doy cuenta de que no es fácil para las personas apreciar el gran potencial que a veces tenemos escondido.
Por la simple razón de que no podemos ver RECURSOS donde sólo vemos PROBLEMAS. Seguro que muchas veces ni nos damos cuenta de que lo bueno ha llegado porque estamos absortos en aquello que nos va mal.
Cuantos más conocimientos, experiencias, habilidades y herramientas tengamos, es decir, cuanto más potenciemos aquello que nos caracteriza individualmente, más posibilidades de triunfar tendremos. 
¿Te has parado ha pensar que has hecho últimamente para desarrollar tus recursos internos?
Entenderemos entonces lo inútil que resulta esperar a que  ocurra lo que queremos, como por arte de magia, o a que los demás nos salven, o  bien quejarnos y echar la culpa a otros de lo que ocurre en nuestra vida.
Debemos centrarnos en QUÉ hacemos para conseguir lo que QUEREMOS.


jueves, 3 de marzo de 2016

LA BUENA SUERTE, ¿APARECE O LA BUSCAS? por Silvia Peral


Todos en algún momento de nuestra vida hemos pronunciado famosas frases como: ¡Que suerte ha tenido!, siempre la vida le sonríe, hay gente que nace con estrella y otros nacemos estrellados…etc.

Muchas veces hemos visto y envidiado a aquellas personas que tienen  buena suerte en su día a día, en su vida profesional y personal pero pocas veces nos paramos a pensar en cómo lo han podido conseguir, y si lo hacemos solemos pensar de forma negativa.


Hace poco tiempo me encontré por casualidad un libro titulado 
“LA BUENA SUERTE”. En él se explica la diferencia entre la suerte y la buena suerte, la fugacidad de una y la perdurabilidad que puede tener la otra mediante el relato de una historia. A simple vista parece una diferencia inexistente pero  es imprescindible para llegar a entender lo que cada una puede aportarnos en nuestras vidas.



La suerte como tal es la que relacionamos con el azar, que llega a ser tan improbable que resulta “absurdo” esperar que nos alcance y si al fin nos llega, no dura demasiado.

¿Sabíais que casi el 90 por ciento de las personas a las que les ha tocado la lotería no han tardado más de diez años en arruinarse o en volver a estar como antes estaban?

Por otro lado, la buena suerte es la suma de oportunidad y preparación, es decir, aquella que depende de nosotros mismos, de nuestra capacidad de hacer las cosas de diferente manera, de fijarnos en los pequeños detalles y sobre todo de ser perseverante, no abandonar.

La buena suerte no se vende y en muchas ocasiones suele ser un camino difícil que tenemos que trazar preguntándonos el por qué de las cosas y llegando siempre a la causa raíz.

Crear BUENA SUERTE es preparar las circunstancias para la oportunidad, ya que esta no es cuestión de suerte o azar, ¡siempre está ahí!

Reside en nuestro poder el decidir si confiamos en la casualidad para conseguir la buena suerte o preferimos crear circunstancias para encontrarla.


Por lo tanto, ¡NOSOTROS DECIDIMOS SER LA CAUSA DE NUESTRA BUENA SUERTE!

lunes, 22 de febrero de 2016

Elimina tu estrés en sólo 5 minutos por Juan Francisco Martínez


El título es llamativo e interesante ¿verdad? Si en lugar de éste título al más puro estilo Guía Rápida de Salvación, hubiese sido algo así como “El estrés es una respuesta natural, no te obsesiones con eliminarlo”, ¿habría sido igual de atractivo? Creo que no, pero es posible.

Publicidad engañosa: Si esperabas encontrar una guía rápida para eliminar tu estrés te pido disculpas, sólo era un reclamo (en primer lugar, tal metodología no existe. En segundo lugar, es imposible). Puedes no seguir leyendo. Si te interesa saber un poquito más de tu respuesta de estrés te animo a que continúes.

LA DEMONIZACIÓN DE LA ANSIEDAD

Gracias a los continuos mensajes pro-felicidad (ser feliz es gratis; Keep calm and enjoy; el arte de no amargarse la vida…) se está creando una especie de obsesión hacia la respuesta de estrés que para nada está beneficiando al desarrollo de la misma. Si observamos el número de trastornos diagnosticados y clasificados en las principales Guías o Manuales Diagnósticos de los Trastornos Mentales (de uso clínico), éste ha ido ascendiendo de forma exagerada en los últimos 20 años. De hecho, prácticamente no hay un trastorno que no esté relacionado o en el que no aparezcan respuestas propias de estrés y de ansiedad (hasta la depresión se relaciona con una respuesta de estrés crónico previo en muchos casos). Uno de los principales problemas es que las personas son cada vez menos tolerantes a tales respuestas y no aceptan que aparezcan. Esta demonización de la respuesta de estrés, lejos de ser beneficiosa, está causando una especie de plaga y, sin duda, favoreciendo la cronicidad de una respuesta que es, por qué no decirlo, natural.

Un estudio realizado por Keller, Litzelman y cols. (2012), en la Universidad de Wisconsin, refleja lo que estoy intentando transmitir. Su estudio consistió en hacer una encuesta a más de 30.000 estadounidenses durante 8 años. En ella le preguntaban algo así como ¿Cuánto estrés ha experimentado en el último año?; y también: ¿Cree que el estrés es perjudicial para su salud? Finalmente acudían al registro de fallecidos de los EEUU…



Y aquí viene la bomba: aquellas personas que habían informado niveles de estrés muy altos en su último año tenían un 43% más de probabilidades de morir que el resto de participantes. Si bien, este aumento sólo se daba en aquellas personas que habían respondido de manera positiva a la segunda pregunta (¿Cree que el estrés es perjudicial para su salud?). Aquellos que habían respondido de manera negativa a la misma eran, casualmente, el grupo con menor tasa de mortalidad, incluso aunque sus niveles de estrés indicados estuviesen entre los más altos.

¿Quiere esto decir que pensar que mi estrés es negativo para mí puede aumentar la probabilidad de que así sea? Exacto. Esta conclusión tiene su lógica en la obsesión de este tipo de personas por eliminar su respuesta de estrés cuando ésta aparece. De esta forma, son aquellas soluciones que ellas mismas tratan de poner en marcha las que se acaban convirtiendo en el problema. Y aquí hay millones de ejemplos: Al alumno le genera una gran ansiedad exponer un tema en público. Evita exponer. A corto plazo se alivia pero a largo plazo su miedo aumenta (incubación del miedo) y percibe el hecho de exponer como más peligroso. Repite su respuesta de evitación y ya tenemos una clave interesante. Su solución de evitar el problema se ha convertido en el problema.

LA PROPUESTA

Si este es tu caso, o te recuerda a algo, te propongo una cosa. Piensa y analiza en qué te afecta tu respuesta de estrés y hasta qué punto lo que tú haces con ella te está impidiendo conseguir tus objetivos profesionales o vitales. Piensa qué es lo que has hecho hasta ahora ante esa respuesta y qué efectos ha tenido, a corto y a largo plazo. Si a largo plazo no ha servido de nada y se sigue manteniendo tu nivel de estrés piensa que no es una respuesta que te está ayudando. Analiza si esa respuesta, además, te está impidiendo a conseguir tus objetivos, si está creciendo y, por el contrario, está haciendo tu vida más pequeña. En ese caso, es obvio que necesitas un cambio de conductas.


Si tu respuesta de estrés no está afectando a tu vida personal o profesional, ni a tu desarrollo en ninguna de las dos áreas, piensa que tu respuesta de estrés es normal. Puede que incluso te esté ayudando a ser más eficiente. Sigue enfrentándote a esas situaciones para que tus recursos de afrontamiento vayan creciendo, y con ellos, tus creencias de autoeficacia.

jueves, 28 de enero de 2016

AUTOMOTIVACION: LA ENERGÍA DE NUESTROS PROPÓSITOS, por INES SANZ

La automotivación es la energía, la fuerza interior o el entusiasmo con que desarrollamos nuestras tareas o dirigimos nuestros actos; la pasión que volcamos en hacer algo o el “échale ganas” que tan a menudo oímos. Una tendencia emocional que, al contrario de lo que muchos creen, se aprende y se desarrolla conociéndose a uno mismo y practicando continuamente. 

Junto a la autorregulación y el autoconocimiento, es la base de la inteligencia intrapersonal, basada en la gestión de las emociones propias, uno de los pilares básicos de la inteligencia emocional.

La automotivación se rige por cuatro variables, las cuales son el afán de logro, la iniciativa, el optimismo y el compromiso, ítems que nos van dando ya pinceladas sobre cómo alcanzar esa confianza en uno mismo y esa emoción interna por hacer algo. Igual que un motor, la motivación hay que encenderla, desarrollarla y avivarla con la combustión de pensamientos adecuada, identificando conductas negativas y perniciosas para eliminarlas, y potenciando los pensamientos positivos que nos acerquen a la consecución del desafío.

La chispa que nos enciende de forma interna puede ser positiva, ya sea por una meta o un reto propio o externo que ya en sí mismo nos motiva, o negativa, cuando nos viene impuesto o no entraba dentro de nuestros planes. 
¿Dónde está la clave? Personalmente, en que cualquier reto se convierta en un transcurso positivo, de crecimiento personal y autodesarrollo

Piensa más en las ventajas que te puede aportar ese proceso y en los conocimientos que adquirirás, potencia las expectativas y creencias optimistas que vas fundando, valora los pasos que vas dando con pequeñas recompensas, fíjate retos significativos que te alcen a la meta final, reconoce tus méritos y resultados alcanzados, y aprende de tus fracasos. 

Así, los temidos fracasos también son parte del desarrollo personal y una principal fuente de aprendizaje que hay que ver como una oportunidad, pues no permitas que el miedo a equivocarte se adueñe de tus sueños


“Piensa, cree, sueña… y atrévete” Walt Disney.

jueves, 10 de diciembre de 2015

ATREVÁMONOS A EQUIVOCARNOS, por CRISTINA LERA

¿Cuántas veces nos hemos callado o hemos dejado de hacer algo “por si acaso”?

Muchas veces tendemos a actuar de la forma en que los demás esperan que actuemos, viviendo como robots que reciben instrucciones… pero, ¿Por qué? La respuesta es muy simple: por el qué dirán, por miedo, por inseguridades.

Vivimos con miedo a afrontar las dificultades, con miedo a las incertidumbres, con miedo a equivocarnos. Vivimos pensando que estamos siendo juzgados las 24 horas del día por nuestras decisiones. Debemos atrevernos a hacer lo que sentimos o decir lo que pensamos en cada momento sin miedo a las represalias.

Parece que nos sentimos mal cuando no pensamos lo mismo que los demás, cuando actuamos de forma diferente, cuando sobresalimos, cuando destacamos ante el resto. Vivimos buscando la aprobación de la gente que nos rodea, tanto de las personas que nos aprecian como de las que no conocemos. Vivimos nuestras vidas conforme a cómo los demás quieren que las vivamos.

Tenemos que atrevernos a romper los moldes, a diferenciarnos del resto, a actuar como nosotros queramos sin miedo a ser juzgados ni criticados por una simple razón: nunca va a existir una decisión perfecta.

Porque no existe una garantía de que nuestras decisiones vayan a ser acertadas, pero ahí está el tic de todo: la incertidumbre es parte de la vida. Debemos confiar en lo que decidimos, aunque temamos equivocarnos, esto nos hace crecer y eleva nuestra experiencia.

No tenemos que tener miedo a tomar una decisión equivocada, tenemos que ser nosotros mismos a cada instante y actuar como nosotros queramos, porque cada situación y cada momento es distinto.

Siempre estamos con la misma duda dentro de nuestra cabeza: ¿Y si nos equivocamos? ¡No pasa nada! Levántate, aprende del error y sigue hacia delante. A veces, gracias a un error, damos con la respuesta correcta.

El mayor fracaso que podemos cometer es no intentarlo por el miedo a equivocarnos. Porque no hay mayor fracaso que abandonar: incluso de la peor de las situaciones podemos aprender algo.
Porque estamos genéticamente programados para intentarlo hasta lograrlo, pero la sociedad y nuestros miedos internos nos contaminan después.

¿No creéis que es mejor atreverse, actuar y, si nos equivocamos, aprender del error y continuar, que quedarnos estáticos y no hacer nada por el miedo a equivocarnos?

jueves, 11 de junio de 2015

SABER APRENDER, por MARIA PARRADO MORANTE


Hay una capacidad que abre la puerta a todas las demás, que nos permite encontrar nuevas oportunidades y superar obstáculos, me refiero a la capacidad de aprender.

La actitud de querer aprender e innovar  a lo largo de la vida, para nuestro desarrollo personal o profesional, es fundamental para crecer, adaptarnos y enriquecernos en un entorno que cambia continuamente.

La inquietud por saber o aprender algo nuevo, nos permite transformarnos, abrir nuestras mentes a nuevas situaciones, experiencias, proyectos, empleos… y descubrir nuestros talentos. Todo ello supone un reto, pero tenemos que estar dispuestos a esforzarnos, superarnos e intentar ser mejores a nosotros mismos. De lo contrario, permaneceremos en esa zona del conformismo, de lo fácil, de lo cómodo y de resistencia a todo lo nuevo, que no nos dejará avanzar y superarnos.

Dicen que todo es difícil hasta que empieza a ser fácil y que nunca es demasiado tarde para aprender. Lo más importante es encontrar esa motivación a la curiosidad, el deseo constante de la superación, e incluso aprender, aunque cueste, de nuestros errores y desaprender aquello que nos limita.

Una frase que atribuyen a Alvin Toffler, destacado escritor norteamericano, dice: “Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Aprender, no se limita a adquirir nuevos conocimientos, sino también a captar nuestras actitudes, conocernos a nosotros mismos, cuestionar nuestra forma de pensar o de actuar, entender el mundo y a los demás. En definitiva, saber aprender  de la vida para aprovecharla.

Así que haz realidad el refrán de “nunca te acostarás sin saber una cosa más”, ya sea una experiencia, persona, un cambio o una idea.

jueves, 4 de junio de 2015

TOMA TUS DECISIONES, por RODRIGO VILLAR CARBAJOSA

Para muchas personas, tomar decisiones importantes en la vida les supone un cierto temor o al menos incertidumbre, por si se elige incorrectamente. Cuando se trata de decidir un trabajo o unos estudios, éste proceso esta cargado de inseguridad, porque sabemos que esta elección va a marcar nuestro estilo de vida y porque somos conscientes que estamos decidiendo nuestro futuro profesional y vital. 

La toma de decisiones en muchos casos va ligada a saber decir "sí" o "no" en un momento dado. Generalmente tenemos miedo de decir que no porque no queremos quedar mal, y tenemos miedo de las consecuencias negativas de haber dicho que no. 
El "no" es necesario y debemos aprender a decirlo tranquilamente, decir no muchas veces es sinónimo de salud. En muchas ocasiones, cuando no podemos decir que no, es por que no tenemos claro cuál es nuestra prioridad en la vida.

Las decisiones que tomes van a estar determinadas por el objetivo que quieras alcanzar y por lo tanto cuando tenemos claro nuestro objetivo vamos saber decir sin problemas "sí" o "no".

La necesidad de tomar decisiones rápidamente en un mundo cada vez más complejo y en continua transformación, puede llegar a ser muy desconcertante, por la imposibilidad de asimilar toda la información necesaria para adoptar la decisión más adecuada. 
Por lo tanto controlemos lo que si podemos controlar, no funcionemos por emoción, sino por convicción para elegir lo que necesitemos en cada momento.

En el proceso de toma de decisiones existen varios pasos: definir el problema, analizarlo, evaluar las alternativas, elegir y aplicar la decisión tomada.

Lo importante, es adoptar un enfoque proactivo de toma de decisiones, es decir, debemos tomar nuestras decisiones, sin esperar a que los otros lo hagan por nosotros, o bien, a vernos forzados a hacerlo.

Todo este proceso de toma de decisiones se debe asumir con Riesgo, porque toda decisión lo conlleva, y aunque haya sido planificada y planeada cuidadosamente en todas sus alternativas, toda elección comporta en si mismo un riesgo que tenemos que asumir.

Por lo tanto, debes ir eligiendo las mejores opciones para hacer que la decisión tomada funcione, encontrando motivos y  llevando a cabo las acciones para conseguir los resultados que deseas, sin mirar atrás ni evaluar la decisión tomada.

jueves, 14 de mayo de 2015

APRENDAMOS A DECIDIR, por ENEKO MARTIN

¿Cuántas veces hemos dicho o hecho algo cuando en realidad queríamos lo contrario? 
En muchas ocasiones tendemos a hacer lo mismo que hacen los demás, damos la razón como a los tontos… pero ¿Por qué nos ocurre esto?, pues la respuesta es muy sencilla: por nuestros miedos e inseguridades y sobre todo por el qué dirán de nosotros.

Tenemos que atrevernos a hacer lo que queramos, decir lo que sintamos y sobre todo ser quienes queramos ser.

Las primeras señales de vivir del qué dirán es que siempre estamos pensando que van a juzgarnos o criticarnos por nuestras decisiones. Nos sentimos mal si alguien no tiene nuestra misma opinión, haciendo que todo lo que suceda a nuestro alrededor influya sobre nosotros poniendo en jaque toda nuestra visión y al final, ante una decisión que sólo deberíamos tomar nosotros, terminamos siempre buscando la aprobación de los demás.

De esta forma, lo único que hacemos es vivir nuestra vida como lo harían los demás, creyendo que sus decisiones son las correctas y las nuestras las incorrectas.

Pues bien, para poder tomar nuestras propias decisiones lo que debemos hacer es dejar de buscar una decisión perfecta: ésta no existe!!!. Lo único que tenemos que saber es que tomaremos la mejor decisión en función del momento que estemos viviendo y de la información que poseamos
Por tanto, los demás tampoco saben cuál es la opción perfecta, cada persona es un mundo y lo que para ésa persona puede ser muy bueno, no tiene porqué serlo para ti. Debes tener muy claro que ellos sólo opinan, y además lo hacen en función de su situación, por lo que si pides consejo, sólo debes tomarlo como tal. 

Debemos saber que no pasa nada si nos equivocamos por haber tomado una decisión. Es preferible equivocarse y aprender del error que no hacer nada por el miedo a equivocarse. 

Las decisiones que tomemos van a estar determinadas por el objetivo que queramos alcanzar, por tanto no tomemos decisiones por emociones o estados de ánimo, sino hagámoslo por convicción, obteniendo así esa seguridad que necesitamos para hacer lo que realmente queremos. 

Y lo más importante. Para tomar una decisión debes confiar en ti mismo y creerte que eres capaz de decidir lo mejor para ti.

lunes, 23 de marzo de 2015

¡SABOR! Y UN POQUITO DE MINDFULNESS por JUAN FRANCISCO MARTINEZ

Este post tiene un propósito sencillo y es que saborees la vida (si te parece más interesante si tiene un nombre extraño, te diré que los ingleses llaman a esto savouring).

mindfulness

Para ello os propongo lo siguiente:

¿QUÉ?
Trata de saborear, acentuar y mantener los momentos agradables. En lugar de analizar las experiencias o eventos positivos (por ejemplo, tratando de analizar sus causas o efectos), lo que te sugiero es, simplemente, saborearlos. Ten en cuenta que analizar racionalmente los buenos momentos reduce su efecto placentero sobre nosotros.

¿CÓMO Y CUÁNDO?
Lo que haremos será elegir UN MOMENTO al día para saborear. Podemos elegirlo previamente por la mañana, antes de ir al trabajo, o bien podemos dejarlo al azar y disfrutar de él cuando aparezca. Lo único que deberás hacer es obligarte a centrar tu atención en el AQUÍ Y EL AHORA. Recréate al hacerlo ya que será tu momento Aquí-Ahora (kit-kat). No es necesario que anotes estos momentos ni tampoco que los analices, sólo que los vivas.

¿A QUE PARECE FÁCIL?... 

Prueba a hacerlo durante una semana y comprueba lo difícil que es controlar nuestros pensamientos así como enfocarnos en exclusiva al presente.

Para ayudarte un poco, cuando vayas a hacerlo plantéate la siguiente pregunta: ¿Dónde estoy? Mira a tu alrededor (también a tu reloj) y contesta. Después pregúntate dónde está tu mente.

…Y ¿A QUE PARECE UNA CHORRADA? 

Pues, la mayoría de los estudios confirman que mantener esta actitud de manera prolongada, sólo un par de veces al día, aumenta la resistencia al estrés de las personas y les permite desconectar mejor de su trabajo. No estoy sugiriendo que nunca pienses en el mañana, sino que sepas que hay momentos del día en que uno tiene que dedicarse a sí mismo, a su vida y su experiencia. 

Después de todo esto sólo puedo decirte: ¡Prueba! Tú el primero, tu familia y tu pareja te lo agradecerán seguro.

domingo, 25 de enero de 2015

CAMBIEMOS EL CHIP, por ENEKO MARTIN

¿Cuántas veces te has preguntado qué estás haciendo con tu vida? Ese momento en el que te paras a pensar en lo que has conseguido y, si eso era realmente lo que te habías propuesto, y te das cuenta muchas veces de que no, de que la vida que estás llevando no es la que habías planeado, de que hay algo en tu interior que te está faltando, simplemente por haberte acomodado, por no haberte permitido salir de tu zona de confort, ya sea por pereza, porque realmente no estás tan mal, o simplemente y lo que me parece aún peor, por no decepcionar a los demás por un cambio radical en tu vida del que no tienes certeza alguna de que vaya a salirte bien… y es, en ese preciso momento, cuando te das cuenta de que tienes algo que cumplir…algo que llamamos sueños.

Sueños, deseos de conseguir algo en nuestra vida, algo que desde pequeños está presente en nuestra cabeza y que a medida que van pasando los años van desapareciendo, pero… ¿Por qué lo hacen? A veces le echamos la culpa a nuestro entorno de no conseguir nuestros propios sueños, pero ¿Realmente son los demás culpables de que no los consigamos?

El primer paso para tener un sueño y cumplirlo es atreverse a soñar, estar motivados, dar forma de alguna manera a aquello que queremos lograr, pero el problema viene después, cuando en algún momento fracasamos, nos caemos, tropezamos intentando realizar nuestro sueño, llegando incluso a tener que escuchar frases del tipo… “es demasiado para ti”, “no vales para esto…” y es aquí donde verdaderamente radica el problema. 

Muchas veces hacemos caso a personas que no saben lo que es luchar por algo o que han luchado y cuando fracasan se quedan estancados en sus vidas y piensan… ¿Para qué volverlo a intentar si ya me ha salido mal una vez?, o que simplemente lo hacen para desmotivarte, esa “gente tóxica” que permanentemente evalúan lo que hacemos y decimos, personas que potencian nuestras debilidades haciendo que nos frustremos.

Si hacemos caso a este tipo de personas “tóxicas” nuestra automotivación y optimismo se ven mermados y por consiguiente nuestra autoconfianza, haciendo que nos estanquemos y dejemos de luchar por lo que realmente queremos, nuestras metas. ¡No permitamos que nadie boicotee nuestros sueños!

Para cumplir nuestros sueños tenemos que tener las ideas muy claras, saber que vamos a tener que salir de nuestra zona de confort, que nos vamos a encontrar con obstáculos (nadie dijo que fuera fácil) y que debemos cambiar el chip, es decir, debemos renunciar a nuestra situación actual, aceptar que podemos equivocarnos y que no por ello está todo perdido, y además debemos de tener en cuenta que hay algo a nuestro favor, y es que sólo nosotros vamos a decidir quiénes nos acompañarán en la lucha por conseguir nuestros sueños. No demos importancia a esa voz que lo único que quiere es vernos caer, debemos mantener nuestra motivación y autoconfianza por encima de todo para llegar a dónde queremos.

Debemos decir “NO” cuando creamos que es necesario, y tenemos que aprender a no decir “SI” solamente por el hecho de complacer a alguien, por miedo a sus represalias hacia nosotros. El “NO” es necesario y está permitido. Cuando no sabemos decir no, es porque probablemente no sabemos hacia donde encaminar nuestra vida, nuestros sueños. William Ury decía en su libro El poder de un no positivo: "Decir “no” significa, ante todo, decirse “si” a uno mismo y proteger aquello que uno valora".

Está permitido caer todas las veces que sean necesarias, pero nunca dejéis de hacer lo que de verdad os llena, lo que realmente es la esencia de las personas, esa la lucha por conseguir vuestros sueños, porque hoy es posible, pero mañana…

Además no quiero perder la oportunidad de dejaros un video que demuestra que teniendo claro a dónde queremos llegar y que teniendo plena confianza en nosotros mismos podemos conseguir todo aquello que nos propongamos…


sábado, 17 de enero de 2015

COMO IMPLANTAR EN LAS ORGANIZACIONES PROGRAMAS DE DESARROLLO Y NO MORIR EN EL INTENTO, por TERESA ANTÓN


Son muchas las cuestiones que se abren en torno al debate de qué competencias definen a un empleado eficiente. ¿Cuáles son los conocimientos, comportamientos, actitudes y valores necesarios para desempeñar con eficacia un trabajo?

Mejor no tener en cuenta la teoría de Lawrence Peter, el famoso pedagogo y catedrático de la Universidad del Sur de California que en 1969 formuló el "Principio de Peter", que viene a decir que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas en las organizaciones a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. De este modo, los ascensos acabarán por estancar a las personas competentes en puestos donde ya no podrán serlo.

A pesar de su origen satírico, el principio de incompetencia de Peter, es una realidad que puede afectar enormemente al rendimiento de un trabajador y, por ende, a los resultados de su compañía.

Es por esto que las empresas, para promocionar a un empleado, no deben tener en cuenta el buen desempeño en cargos inferiores, sino las competencias para realizar un cargo superior.

Por esto, los programas de desarrollo que se implanten, deben pivotar sobre tres dimensiones: La gestión de uno mismo, la gestión de los demás y la gestión técnica.

La gestión sobre uno mismo, tiene que ver con el autoconocimiento y el manejo de las emociones. El autoconocimiento es el primer paso para el crecimiento. Ya lo decía Aristóteles "Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría". Los mandos deben aprender a identificar e interpretar sus emociones y las de los demás. Trabajar sobre esto les va a llevar a mejorar en competencias como Capacidad de Adaptación, Tolerancia a la Frustración, Actitud Positiva y Autoconfianza.

Con respecto a la gestión sobre los demás, podemos destacar que el equipo y los pares pasan a ser los verdaderos protagonistas. Desarrollar competencias como Liderazgo, Comunicación y Gestión de Equipos es imprescindible para que los mandos consigan grupos más cohesionados, con un objetivo claro y que esto revierta en conseguir los resultados.

En cuanto la gestión técnica, es la indiscutible estrella en las organizaciones donde lo que importa son los resultados. Para ilustrar esta dimensión me gusta recordar la historia que Tom Peters cuenta de un curso sobre productividad donde los ejecutivos que participaron sólo tuvieron que escribir en un papel una frase: "¡Anota cada día 3 cosas importantes y HAZLAS!".

Estaríamos hablando del desarrollo de competencias imprescindibles para un buen mando como son la Gestión del Tiempo,  la Planificación y Organización  y la Toma de Decisiones.

En definitiva, es  necesario que las empresas trabajen sus programas de desarrollo de personas desde esta triple perspectiva, ya que ignorar o desatender alguna sin el desarrollo y la formación exigida, producirá un mando o directivo incompleto. Y es imprescindible abrir la puerta a la conquista de las emociones como elemento exponencial que contribuye al crecimiento personal y profesional.

jueves, 8 de enero de 2015

POR QUE ESCALAR MONTAÑAS, O EL RETO DE VIVIR, por NIEVES GONZALEZ

¿Por qué escalar montañas?. George Mallory, uno de los más grandes escaladores de principios del siglo pasado, dio una respuesta sencilla y acertada: “Porque están ahí”.

En cuanto las obligaciones familiares y profesionales nos lo permiten, nos ponemos las botas, metemos cuatro cosas en la mochila, y nos vamos a la montaña. No hacen falta grandes proyectos de aventura, ni grandes  expediciones, todos tenemos una  montaña más o menos cerca de casa.

Todo empieza con un ejercicio de sencillez y adaptación, cuando hemos de prescindir de lo accesorio, del móvil sin cobertura, alejarnos de nuestra zona de confort, y de todo aquello que pesa demasiado y lastra nuestro caminar. A la montaña hay que ir ligero de equipaje, lo superfluo se queda en casa.

Mientras caminamos, el reloj del tiempo se para, todo va a otro ritmo, el ritmo que marca el terreno y la condición física. Las dificultades, vistas de cerca, pueden ser vencidas, por ello la montaña modela el carácter. Aquí no hay ganadores, ni medallas, ni lisonjas, el reto es personal, y la victoria compartida con los compañeros de viaje.

Este esfuerzo individual obliga a la introspección, al autoconocimiento, a una revisión de tus actos, y de tus pensamientos. Los pies, uno tras otro, van solos, y durante ese esfuerzo, la mente está libre, alejada del devenir cotidiano de la ciudad, con sus urgencias y su tecnología, con sus deberes y obligaciones… y si es un esfuerzo compartido,  se forma el  entorno adecuado para conocer a las personas, para hacer amigos. Todos somos más auténticos y solidarios en el esfuerzo y en las dificultades.

Es necesaria disciplina, saber decir no en determinados momentos, a un paso arriesgado, o a unas condiciones meteorológicas adversas, y a medir las fuerzas conociendo las limitaciones físicas de nuestro cuerpo. El pensamiento estratégico y la capacidad organizativa han formar parte del equipaje.

Y en la inmensidad del paisaje que se contempla desde la cumbre, en la grandeza de esa naturaleza lejos de la civilización, nos sentimos como una ínfima partícula, parte integrante de la naturaleza, tan insignificantes, y al mismo tiempo, tan grandes por esa sensación de conquista, tan humana, que forma parte de nuestro ADN, desde nuestros primeros antepasados, movidos por la curiosidad de ver y conocer. 

La montaña es también una terapia ante las dificultades de la vida. Durante una ascensión, por pequeña que ésta sea, se pone en marcha nuestro hemisferio derecho del cerebro, especializado en sensaciones (la intuición, la creatividad y el pensamiento figurado), ponemos distancia al problema, y al poner un espacio real con la cotidianidad, nos permitimos abordar los problemas de forma más creativa, y en definitiva, encontrar una solución en la que a priori no habíamos pensado. Este proceso mental sirve también para tomar decisiones importantes, despojándonos  de lo accesorio. 

Es sabido que el logro personal mejora la autoestima, y, tras hacer cumbre y contemplar el paisaje, con las fuerzas mermadas, es necesario retornar al punto de partida, volver a las obligaciones diarias. Esa vuelta, forma parte también de la experiencia. 

No conozco montañeros pesimistas, ¡los pesimistas se quedan en casa!. La montaña, la naturaleza en general, transmiten pasión por la vida, y en ella, por alguna razón que trato de desentrañar, se genera confianza en uno mismo y se doman los sentimientos más destructivos.

Y al cabo de un tiempo, nos prometemos volver, otra ruta, otra montaña, y disfrutar,… sí, disfrutar del esfuerzo, de los retos conseguidos, y fundamentalmente, tomar conciencia del hecho de existir.

“¿Quién puede ascender, y callar luego?”
Arthur Schopenhauer