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miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Realmente son importantes los sistemas de compensación total? Por Laura Díez

Esta reflexión resulta oportuna en un momento en que las empresas miran mucho los costes y las organizaciones se centran en hacer más con menos.
Sin embargo, sí, los sistemas de compensación son de gran importancia para la sobrevivencia de las empresas en una coyuntura actual difícil, y cambiante. Día a día se demuestra que lo que distingue a las compañías más admiradas del mundo es la forma en la que tratan a sus empleados.
 
Nos surgen preguntas tales como ¿Qué podemos ofrecer que haga que los trabajadores sigan motivados? ¿Qué tipo de recompensa  genera más impacto?¿Esto retorna de alguna forma a la empresa?
 
Las estrategias de compensación de una empresa deben estar ancladas a la realidad empresarial de la misma, conociendo tanto el entorno como la normativa, y vinculadas a su estrategia comercial, a las necesidades de sus empleados y a las de su organización.
 
Actualmente se dispone de una amplia gama de medidas de compensación, y aunque siempre se tiende a pensar únicamente en las financieras, como puede ser el salario; se dice que el dinero no supone siempre mas felicidad, y que cubiertas unas necesidades, se van generando otras. Por tanto, entran en juego otras compensaciones como pueden ser beneficios en tema de salud, ventajas sociales, planes de jubilación, reconocimiento, desarrollo del talento, y todo lo relacionado con la efectividad de la conciliación, consiguiendo el éxito del trabajador en su empresa y en su hogar.
 
Pero, y ¿por qué preocuparnos de una compensación total para los empleados?

 


Esa compensación se convierte en acciones valiosas tales como un mayor rendimiento debido a una mayor motivación y compromiso por parte de los empleados. De hecho, los trabajadores con un alto compromiso con la empresa  pueden mejorar el rendimiento hasta en un 30%. Por ejemplo, unos incentivos a largo plazo, consiguen que una persona busque lo mejor para la organización en un futuro y no solo un resultado final actual, lo que conlleva a una mayor retención de personas claves dentro de la empresa. Por el contrario, un reconocimiento plano, solo consigue que los buenos dejen de ser buenos y que los malos sigan siendo malos.
 
 

jueves, 21 de enero de 2016

EL PODER DEL “GRACIAS”, por ALBA HERNANDEZ PEÑALVER

¿Cuántas veces te hubiera gustado escuchar “estás haciendo un gran trabajo y esfuerzo, ¡enhorabuena por lo que haces!”?

Yo creo que la palabra gracias tiene un poder increíble. Cuando a una persona se le agradece el trabajo bien hecho, siente que éste tiene un sentido y al mismo tiempo se siente inspirada para hacerlo aún mejor la próxima vez. Además ayuda a fomentar la lealtad y compromiso hacia su líder y empresa.

Agradecer el trabajo bien realizado a una persona crea una ventaja competitiva en la empresa, llegando a convertirse en una fuerza unificadora que obtiene resultados a corto y largo plazo, inspira a buenos lugares para trabajar y crea un agradable clima laboral.

Y es que cuando un trabajador se siente valorado no sólo se esfuerza más, sino que se establecen lazos más fuertes de confianza entre ellos y con sus líderes y crean relaciones más estrechas y duraderas que trasladan la confianza a todas las áreas de la organización.

Y esto bien lo saben Eric Mosley y Derek Irvine, ejecutivos en una empresa dedicada a la consultoría que implanta Planes de Reconocimiento en las organizaciones, ya que en su libro “The power of thanks. How social recognition empowers employees and creates a best place to work” explican que la base de un buen lugar para trabajar deben basarse en el poder de las gracias y el reconocimiento.

Cada vez son más las organizaciones modernas dónde dar y recibir agradecimientos se considera una forma más de comunicación y se animan a integrar e implantar estos Planes de Reconocimiento en su cultura de empresa.

El agradecimiento determina los comportamientos correctos dentro en una empresa, ya que cualquier acción tiene consecuencias y la acción correcta debe ser reconocida, creando un feedback al transmitir a los trabajadores que están en el camino correcto.

Los expertos hablan de que en un futuro se premiarán los buenos comportamientos en vez de sancionar las malas conductas o acciones dentro de una empresa.

Recuerda, agradecer origina una importante fuente de confianza y de lazos sociales más allá de una mera relación laboral entre el que lo da y el que lo recibe. Además, hace que nos sintamos bien y nos motiva para acudir a nuestro puesto de trabajo día a día.

¿A qué esperas para empezar a dar las gracias?

jueves, 19 de febrero de 2015

UNA NUEVA ERA PARA LOS RECURSOS HUMANOS, por BEATRIZ OVEJERO

“La transformación de los RRHH, el impacto de las nuevas tecnologías y el compromiso de los empleados en un entorno de continuos cambios…van a ser claves en aquellas empresas que quieran ser competitivas”.

Así comienza un artículo que leí el pasado 4 de febrero en www.expansion.com, “La visión de 20 Directores de RRHH”. Personalmente, no puedo estar más de acuerdo.
Está claro que vivimos un momento de grandes cambios, se avecina, o eso esperamos todos, una fase de crecimiento económico, una progresiva salida de esta crisis que ha hecho perder la esperanza y la perspectiva a tantas personas. 

Se habla mucho de las nuevas tendencias en la Gestión de Recursos Humanos; el Big Data, se consolida como una potente herramienta para poder predecir hechos futuros, contando con un incalculable número de datos. El empleado 3.0, una  nueva visión de las personas, más global, más flexible, más disponible en el tiempo y en el espacio, que maneja las redes sociales y está en red dentro y fuera del trabajo.

Está muy bien, y es el futuro, pero ¿Podemos hacer cosas más sencillas primero? ¿Se puede pensar en una estrategia de Recursos Humanos que trate de conseguir la excelencia y la sostenibilidad?

Ahora, más que nunca, considero que los directores de Recursos Humanos, y los que nos estamos formando en esta función para llegar a ser profesionales en este área de la empresa, tenemos la oportunidad y la responsabilidad, de intentar gestionar ese cambio de manera coherente y responsable. No se puede crecer de cualquier manera, no se puede salir de la crisis creando puestos de trabajo precarios, aprovechándonos de la necesidad de empleo que hay en estos momentos, que solo traerá a nuestra empresa personal desmotivado.

Es el momento de desarrollar el talento dentro de la empresa, de reconocer el esfuerzo de nuestros trabajadores, ¿existe un refuerzo mayor, y con menor coste, que hacer saber a un colaborador el beneficio que aporta a la organización con su excelente trabajo? 
Es el momento de establecer un sistema retributivo justo y equitativo, para que los trabajadores se sientan valorados y sean capaces de pensar, de crear, de mejorar, de aportar ideas, en vez de focalizar sus pensamientos en su insuficiente salario o en sus malas condiciones laborales.

Afortunadamente, en los últimos meses, he tenido oportunidad de conocer empresas que sí hacen lo que dicen, que realmente creen, que el valor de una empresa reside en las personas que la integran, y que su motivación es el motor para conseguir grandes cosas.

Creo que hay mucho trabajo por hacer, pero si de verdad queremos conseguir un cambio, y queremos empresas competitivas, tenemos que ser líderes de ese cambio, y abrir la mente a una nueva era en la que los Recursos Humanos van a ser un factor de éxito…ahora más que nunca.

jueves, 29 de mayo de 2014

CUENTOS E HISTORIAS, por CARLOS GONZÁLEZ

Hace algunos años, cuando mi hija mayor cumplió los dos años, adquirimos la costumbre de leer un poco antes de dormir. Me metía con ella en su cama y le leía un cuento, hasta que se dormía.

Yo me daba cuenta de que era muy pequeña para entender muchas de las palabras y expresiones de esos cuentos, pero no se me escapaba también, que ella disfrutaba con esos momentos. Atendía con sus ojos abiertos como platos cuando yo dramatizaba algún pasaje del cuento, adquiriendo el tono del lobo malhumorado o cuando imitaba la voz de una anciana. 
Pero lo mejor, sin duda, es que acababa por sucumbir al sueño y se quedaba profundamente dormida, momento en el que yo aprovechaba para escurrirme como una anguila, fuera de su cama y comenzar mi merecido descanso. Los padres que me estén leyendo, saben de lo que hablo.

Cuando nació mi segundo hijo, continué con el mismo modus operandi. Pero me encontré con algunas dificultades imprevistas. La diferencia de edad, (tres años), provocaba que si elegía un cuento para la mayor, el pequeño se aburría ya que no tenía capacidad para seguir la historia, y si era al revés, la mayor se quejaba de que el cuento era para pequeñajos.

Así que opté por leer un cuento a cada uno. Se puede decir que dupliqué mi tiempo de proceso ya que mis clientes se duplicaron. Pero les proporcioné una respuesta personalizada a sus necesidades concretas, y las quejas desaparecieron.

No recuerdo cómo ni cuándo pasó. Supongo que una noche, después de leerles los respectivos cuentos, quizás estaban más nerviosos de lo habitual, o quizás es que simplemente me apeteció. El caso es que apagué la luz y les conté una historia por mi inventada. Supongo que con el propósito de que se fueran tranquilizando y se durmieran.
La cuestión es que les encantó. Y sin darme cuenta, caí en la inercia del “quiero más”.
Con esa exigencia propia de los niños, esa insaciabilidad del ser humano que siempre quiere más y una vez que consigue algo, al poco ya está deseando más (cuestión ésta que a mi juicio ha resultado determinante en el éxito como especie de los seres humanos – y que tenemos siempre en cuenta en las políticas salariales, planes de carrera etc.) Pero esa es otra historia.

Así que cada noche me demandaban cuento e historia. Dos cuentos y dos historias para ser más exactos. A lo cual, como podéis imaginar, me negué en rotundo. Y nos quedamos con dos cuentos y una historia. ¡¡¡¡Son insaciables y terribles negociadores!!!

La cuestión es que esta costumbre de cuentos e historias llevaba su tiempo, y estaba provocando serios cambios en la dinámica familiar que hubo que gestionar.

Lo que era innegociable era la hora de dormir. Los niños deben dormir sus horas. Por lo que tuvimos que ir poco a poco adelantando la hora de la cena, de volver del parque, de la merienda, de las tareas, etc. O la otra alternativa era ser más eficientes y no tardar 30 minutos de reloj en ponerse el pijama o lavarse los dientes, no sé si me entendéis…

Hemos tardado meses en llegar a la conclusión de que ser más eficientes convenía a todos. Meses en asimilar la autodisciplina de que todos debemos ayudar y responsabilizarnos de nuestras cosas, para así tener más tiempo para nuestros cuentos e historias, pero poco a poco lo hemos ido consiguiendo.

A parte de mejorar la eficiencia de nuestros procesos familiares, hemos buscado sinergias positivas:
La niña ha adquirido el saludable hábito de la lectura. Devora cualquier libro que cae en sus manos. He tenido que poner un dispositivo de control parental en la librería del salón, no os digo más.

El vocabulario de ambos, me parece a mí que es más amplio que el de otros niños de su edad. Su capacidad de comunicación también es mayor. Y argumentan y contra argumentan eficazmente. Demasiado bien a veces!!!

Por mi parte, os aseguro que el tener que inventarse cada noche una historia hace que tu capacidad creativa se desarrolle bastante. Y le he encontrado utilidad laboral ;-) Aunque reconozco que en ocasiones es agotador y tengo que recurrir a viejas historias. Con 5 y 8 años ya se conocen de P a Pa la Iliada y la Odisea, así como la mitología griega. Les encanta.

El “cuento y la historia” se han convertido, por su gran demanda, en moneda de premio y reconocimiento. La “reciben” si se la han ganado en el día a día. Con su comportamiento, ayudando a que lleguemos con tiempo y energía a esa hora de la noche en la que la reciben. Y si uno se la ha ganado y el otro no, uno elige cuento e historia y el otro no.
Además, este rato que pasamos los tres juntos, se ha convertido en un momento íntimo. En el que ellos, con las luces apagadas, me cuentan sus ilusiones, sus miedos, sus éxitos y sus fracasos. Lo cual aprovecho para que me inspiren a la hora de elegir o inventarme una historia. De manera que les sirva para aprender una moraleja que les resulte útil, para quitarse los miedos, para animarles a afrontar retos y subirles su autoestima o simplemente a conocer mejor la esencia humana. Existen multitud de historias como las de Anthony de Mello por citar a alguien, la misma mitología, parábolas, o cuentos que encierran enseñanzas o mensajes positivos, o profundizan en los rasgos humanos y así espero que estas historias contribuyan a mejorar su educación en emociones y aumente con el tiempo su inteligencia emocional.

En algún sitio leí que una buena manera de enseñar es a través de los cuentos, ya que éstos abren las ventanas de la mente.

En definitiva, a veces quiero creer que gestionar personas es contribuir a su desarrollo integral, en habilidades y en valores. Desde el respeto absoluto a su individualidad y de manera honesta y desinteresada.
No importa el contexto. Da igual si son tus hijos o tus compañeros de trabajo.

Formación, Escucha Activa (de la de verdad), entender sus necesidades y ver como confluyen con las de la familia o la empresa, explotar su potencial, reconocerles el esfuerzo, el trabajo, los resultados, recompensarles adecuadamente, crear espacios de confianza, …, etc.
Esto es a mi entender, el fondo de la cuestión y el objetivo primigenio de nuestras funciones. El cómo hacerlo, es técnica y cada cual usa la suya.


¿Qué opináis?

jueves, 19 de diciembre de 2013

YO TAMBIÉN TENGO UNA CITA IMPORTANTE, por JESÚS HOYOS.

La importante cita que tengo yo es para el próximo jueves día 19 de Diciembre.

¡Y tanto que es importante! El objetivo está claro: Nos vamos a juntar muchas Personas alrededor de la dirección y desarrollo de las Personas (yo no podré estar por el cambio de fecha), y desde que nos veamos, vamos a manifestar, a decirle a José Herrador, que consideramos es muy importante su aportación, su legado. 

Decirle con algún mensaje, o con palabras, o con la presencia sin más, que nos agrada haber formado y formar parte de su vida, de su obra. Es sólo puro reconocimiento sincero, sencillo, a la vez que profundo. 


Por otra parte, tan sólo hace unas pocas fechas que me he sentido emocionado, triste, porque ya no está con nosotros Fernando Argenta (algunas Personas sabréis quién fue). Pero muchas Personas han evidenciado que su legado también ha sido importante, porque ha hecho mucho por la cultura de la música clásica, por su entendimiento y apreciación social, y de alguna manera haber elevado el nivel de la cultura musical de este País que formamos. 


Pero con José Herrador es distinto y parecido. Distinto porque vive entre nosotros, podemos comunicarnos con él, hablarle y escucharle, escribirle y leerle. Él todavía vive y ojalá, si él lo desease, fuese por mucho tiempo.

Y parecido, porque junto a otras Personas, ha conseguido impregnar muchas vidas, muchos cerebros para ser más precisos, con ideas de desarrollo, de valor para las Personas y las Organizaciones en su relación con ellas. 


Es una cita importante porque va a recibir parte del reconocimiento que se ha ganado con su bien hacer personal y profesional, de manera sencilla, constante, … muy amigable y abierta. 


Para terminar, agradecer a las Personas de su entorno, que hayáis materializado y estructurado este sistema de comunicación y otras realizaciones, incluyendo la cita del 19 (ex 13), que permite expresar muchas ideas, y experiencias, y como ahora, sentimientos como mi satisfacción y gratitud por todo lo que he obtenido de José, y considero ha representado su obra por el desarrollo Humano, en el entorno de las Organizaciones.


Para José especialmente, pero también para las Personas de su entorno: ¡Muchas gracias por tu/vuestra obra!. Y decir también, que me da mucha pena no poder estar allí.