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jueves, 31 de julio de 2014

LOS TABONUCOS, por NIEVES GONZÁLEZ BARRIO

En el Caribe, los vientos huracanados arrasan el paisaje anualmente, y en medio del desolador paisaje que dejan a su paso, un árbol, el tabonuco, consigue resistir, año a año, siglo a siglo, el embate de los vientos.

Aquí y allá, con estoica compostura sobreviven los tabonucos. Quizá el viento se lleve sus hojas, quizá pierdan sus ramas, pero su perfil enhiesto sobrevive anclado a la tierra.

Su mecanismo de supervivencia no es visible, y se oculta bajo la tierra. Sus raíces se unen en grupos de 15 ó 20 árboles, formando un anclaje perfecto para resistir la adversidad de las tormentas tropicales que amenazan su existencia.

A través de estas raíces entrelazadas, forman una red para captar nutrientes. En esta red de codependencia, cada tabonuco tiene una vida independiente, autónoma, al mismo tiempo que aporta y recibe de la comunidad a la que pertenece.

A estas competencias transversales, se añade su utilidad a las gentes de su entorno, pues su resina es utilizada para hacer antorchas, para calafatear las tablazones de los barcos, y también, para producir incienso destinado a celebraciones religiosas. Todo un ejemplo de versatilidad y polivalencia.

Una vez más, la naturaleza nos ofrece una lección de vida. Esta fascinante estrategia evolutiva es fácilmente extrapolable a las relaciones humanas, y al trabajo en equipo, con el fin de obtener resultados más allá de la suma del trabajo individual y autónomo de distintas personas, afrontando las dificultades y los retos de manera cooperativa.

Realmente me ha fascinado esta estrategia de los tabonucos, sobre todo al ponerla en relación con una experiencia profesional en la que ahora estoy comprometida. El proyecto está formado por un equipo de personas, que toma las riendas de su destino laboral de manera cooperativa, en la búsqueda de su inserción en el mercado laboral. En estos vientos huracanados de la situación económica, con altas cotas de desempleo, este proyecto consigue sacar lo mejor de sus participantes, que se constituyen en un equipo multidisciplinar de 15 ó 20 personas, coordinadas por un coach. Estos equipos de trabajo logran generar un conocimiento colectivo, en aras del objetivo común e individual de la empleabilidad de sus integrantes. 

Y como los tabonucos, crean una red de nutrientes, cada participante aportando sus conocimientos y habilidades personales, para retroalimentarse y fortalecerse dentro del equipo, haciendo frente común frente a los vientos, ciclones y tornados del desempleo, y de una situación económica que necesita del empuje de la sociedad, generando a su vez sinergias que cada persona recoge de manera individual, y pone a disposición de los posibles y potenciales empleadores, o desarrolla a través de ideas de emprendimiento.

Proactividad, compromiso, motivación, solidaridad, marca personal, habilidades sociales, inteligencia emocional, trabajo en equipo, comunicación y creatividad son algunas de las competencias transversales, que entrenan y desarrollan, con el objetivo de mejorar su posición en el mercado laboral. Competencias que, añadidas de su perfil profesional, son altamente apreciadas y requeridas. 

lunes, 17 de marzo de 2014

¿ES SÓLO UNA MODA EL COACHING?, por ELISA PÉREZ.

Nadie puede negar que el “coaching” está de moda. En España desde hace una década esta disciplina no ha parado de crecer y ha conseguido estar presente en muchos ámbitos de la vida: “coaches en las empresas, en la familia, en la cocina, en la música, en la educación etc.” Pero, ¿QUÉ ES REALMENTE EL COACHING”?

El “Coaching” es un proceso de aprendizaje interpersonal y de reflexión en el que el “coach” (entrenador, maestro) facilita y acompaña con su experiencia sus técnicas y un plan de acción “coachee” (aprendiz, cliente) a la consecución y al desarrollo de nuevas conductas y competencias, basándose en una relación de confidencialidad y temporalidad.

Origen del coachingEl origen de la técnica  del “Coaching” se encuentra en la Antigua Grecia, ya que se considera a Sócrates uno de sus padres. El célebre filósofo consiguió llegar al conocimiento a través de dialogo con sus discípulos (la mayéutica: arte de dar a luz la verdad que estaba oculta hasta el momento). Podríamos decir que el “coach” es el catalizador que permite desarrollar el potencial de las personas como Sócrates ayudaba a sus discípulos alcanzar la sabiduría.

“Sólo hay un saber: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia. Sócrates”.

El coaching volverá a hacer acto de presencia en Estados Unidos en los años 70, con Timothy Gallwey, creador de un método para que los deportistas superaran sus bloqueos y obtuvieran mayor rendimiento. Esta disciplina continuará desarrollándose hasta la idea y los conceptos que existen en la actualidad y que ha dado lugar a diferentes tipos de Coaching: directivo, personal, organizacional, en equipo.

“El coaching” como nueva profesión que se ha introducido en el mundo de los servicios profesionales junto a otras de nombres rimbombantes y glamurosas como “personal trainer”, “personal Shopper”, “cool-hunter” “head-hunter” puede llegar a ser muy rentable económicamente y de ahí, que en muchas ocasiones, haya sido puesta en entre dicho por ser un caldo de cultivo para oportunistas y gente poco profesional que ven en ella una forma de hacer dinero a costa de algunos incautos.

A día de hoy no es una profesión reglada, con un código deontológico, no requiere una titulación oficial y son organizaciones privadas las que gestionan y regulan esta actividad. Toda esta realidad que permite “coaches” que han obtenido su diploma en un par de fines de semana, sólo perjudica a aquellos profesionales cualificados y honestos que, de manera útil y efectiva, ayudan a la consecución de objetivos y metas personales y laborales.

Coaching

La respuesta a la pregunta que da título a este post, nos la dará únicamente el tiempo, veremos si llega a asentarse como una profesión con un estatus y una práctica bien fundamentada o si simplemente lo recordaremos como una moda que marcó una época.

jueves, 21 de noviembre de 2013

MOTIVACIÓN, CARICIAS ...Y SU HAMBRE por JOSÉ HERRADOR

Todavía estoy impresionado por las muestras de afecto y amistad de muchos de vosotros. Las agradezco vivamente. Me han llenado de energía para continuar con los círculos que estoy abriendo. Voy a aprovechar esta circunstancia para hablar de lo importante que son los reconocimientos y “caricias” en nuestras vidas (también en lo laboral y especialmente ahora). Las ideas  las he tomado del Análisis Transaccional (Eric Berne y otros), enfoque que hemos utilizado hace muchos años en las acciones formativas y que hoy hemos recuperado en las sesiones de coaching.

Las personas tienen necesidad de ser queridas y  reconocidas por otras. Estas son necesidades biológicas y psicológicas que pueden ser denominadas “hambres de caricias”.

Las hambres de caricias pueden ser apaciguadas por medio de expresiones y acciones que impliquen el reconocimiento del otro. Las caricias pueden ser dadas  físicamente o por medio de algún gesto de reconocimiento como una mirada, una palabra o cualquier manifestación que signifique: “Sé que estás ahí”.

Las personas necesitan caricias para sobrevivir. Los bebés no crecerán normalmente sin el contacto de otros. Entre los analistas transaccionales hay un dicho: “Si el niño no es acariciado, su médula espinal se consume”. Los bebés que son desatendidos, dejados de lado o que por alguna razón no experimentan suficiente contacto físico sufren un deterioro físico y mental que puede llevarlos incluso hasta la muerte.

A medida que el niño crece, el hambre primaria de contacto físico real se modifica y se convierte en hambre de reconocimiento. Una sonrisa, una señal afirmativa, una palabra, en ceño fruncido, un gesto comienzan a reemplazar a algunas caricias físicas. Como el contacto, estas formas de reconocimiento, sean positivas o negativas, estimulan el cerebro de quien las recibe y le sirven para que compruebe el hecho de que está ahí, y vivo. Las caricias de reconocimiento también impiden que su sistema nervioso se “consuma”.

Las caricias pueden ser positivas o negativas, condicionales o incondicionales. Se precisan especialmente las caricias positivas para que las personas se desarrollen emocionalmente sanas con la sensación de estar bien. La falta de suficientes caricias tiene siempre un efecto perjudicial sobre las personas.

Las caricias positivas abarcan desde la presencia mínima del “hola” hasta el encuentro profundo de la intimidad. Si la caricia es genuina, concuerda francamente con los hechos y no es exagerada, sustenta a la persona.

Las caricias positivas dejan a la persona sintiéndose bien, viva, alerta y trascendente. A un nivel más profundo, aumentan la sensación de bienestar de la persona, confirman su inteligencia y, con frecuencia, son placenteras. Los sentimientos que subyacen a las caricias positivas son de buena voluntad y comunican la postura existencial “Yo estoy bien, tú estás bien”. Las caricias positivas se dan desde esta posición existencial.

No hace mucho cayó en mis manos un libro titulado “La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva” del autor Daniel H. Pink, (edit. Granica) el cual fue un bestseller en el año de su publicación (2009). El autor cita en su libro las experiencias de Sam Glucksberg y Karl Duncker sobre “el problema de la vela”  para entender el comportamiento de las personas en relación a los incentivos. Esta experiencia se puede encontrar también en internet a través de los autores. Podéis ensayarla en vuestras organizaciones.

Sam dividió a los participantes en dos grupos distintos, los cuales deberían resolver el problema de la vela (pegar en la pared una vela sin derramar cera sobre la mesa, una vez encendida, con los materiales siguientes: una caja pequeñita con chinchetas, una vela y unos fósforos). A los integrantes del primer grupo les dijo que les cronometraría para establecer métricas y estadísticas de estudio y a los segundos que les cronometraría para poder recompensarles. El resultado fue sorprendente. El segundo grupo tardó tres minutos y medio más que el primero. ¿Por qué? Porque la expectativa de la recompensa económica les restó capacidad de concentración y les impidió pensar creativamente.

Pink lo describe en su libro y a continuación concluye que muchos empresarios y directivos toman el paradigma del incentivo económico como la panacea para la motivación y clima en las organizaciones. Muchas veces el dinero mata la creatividad y la disponibilidad de los propios empleados, a la vez que genera conflicto.

Los líderes y responsables de personas, si se precian de tales, conviene que trabajen y activen mucho más los reconocimientos y caricias que estimulen las competencias emocionales. Éstas son la gran fuente de motivación de las personas, que además cuestan poco dinero, aunque necesitan más imaginación y creencia en el valor de las personas como tales.

Vuestro reconocimiento me ha llegado gracias a que estáis básicamente bien. Por esto os regalo con una pequeña historia que alguien me envió a mi ordenador, y que espero os sirva para confirmar que estáis bien:

“Un profesor en su clase de Filosofía, sin decir palabra, cogió un frasco grande lo llenó con pelotas de golf. Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que si. De nuevo, sin decir nada, el profesor cogió una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí. Luego...el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime. El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:
'Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida'.
Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos,... Son cosas que, aún si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas. 
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas.
'Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf.
Lo mismo ocurre con la vida'. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, dedica tiempo a revisar tu salud, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favoritos. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades. El resto es sólo arena.  
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café.El profesor sonrió y dijo:
'Qué bien que me hagas esta pregunta… Sólo es para demostraros, que no importa cuán ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo."

¡Todos vosotros sois mis amigos!

lunes, 29 de abril de 2013

EL COACHING, UNA PODEROSA ESTRATEGIA COMPETITIVA por ESTEFANÍA MORÁN

Ya hace tiempo que escuchamos en los medios, empresas y/o profesionales, la palabra coaching.

Una palabra cuyo significado actualmente todos relacionan como una poderosa herramienta innovadora y desafiante que se ha convertido en una gran estrategia competitiva.
 
El coaching permite el acceso a través de preguntas y su respectiva observación,  haciendo que las personas se hagan dueñas de su trabajo tomando así sus propias decisiones. Por lo tanto, a medida que las empresas confían y reconocen al trabajador como una fuente de conocimientos, será mayor la oportunidad que tendrán de consolidar su rol estratégico.
 
Las habilidades que utiliza el coaching para apoyar a gerentes y a líderes en los distintos problemas que se plantean con el personal, permitirá convertirlos en poderosos agentes de transformación y aprendizaje capaces de eliminar cualquier obstáculo que se presente en un grupo de trabajo, consiguiendo también crear espacios generadores de nuevas posibilidades, áreas de trabajo expansivos y por lo tanto, un nuevo modo de gestión.
 
La importancia de las aportaciones que infunde el coaching dentro de la empresa, se ven por lo tanto beneficiadas por todas las áreas que la componen, y en especial en el área de Recursos Humanos pues ayuda a transitar de ser operador de personal a estratega de la gestión del talento humano.
 
Estas aportaciones crearán sin lugar a duda una estrategia competitiva promoviendo la retroalimentación, facilitando la reflexión estructurada de los problemas que dificultan el avance así como los conflictos que estos generan, aumentan la interacción asertiva con sus colaboradores, y conducen hacia un desarrollo más favorable y capaz de potenciar al máximo el factor más importante de la empresa, el capital humano.

 
"El cambio es difícil porque las personas sobreestiman el valor de lo que tienen, y subestiman el valor de lo que pueden ganar si lo dejan ir".

jueves, 25 de abril de 2013

PROFESIONES EQUIVOCADAS por PENCHO HERRERO

Hay ocasiones en las que la vida nos trae asuntos que te remueven por dentro. Y a veces esos asuntos se encadenan y, vistos hacia atrás, parecen querer darte un mensaje y cobran sentido. Como un puzzle que se completa ante tus ojos.
 
Un ejemplo: según escribo éstas líneas hay, en los periódicos, varios casos de abusos a menores. Una adolescente se suicida en Gijón. Parece que ha sido víctima de acoso por parte de sus compañeras. Otro niño en Vigo se ha visto obligado a abandonar el colegio por las reiteradas palizas y abusos de sus compañeros. Está recibiendo las clases en casa.
 
Algo se mueve por dentro cada vez que leo o me entero de algo similar. Pero debo reconoceros que ésta vez he tenido suerte. Y me explico. Con todo lo doloroso o traumático que puede ser vivir una situación de éste estilo, hay algo en nosotros, imagino que es algún tipo de defensa mental, que hace que “sólo” nos impresione, o nos repugne, o nos indigne, o… poned aquí el adjetivo que os provocan éste tipo de noticias. Digo que he tenido suerte porque hay detalles que hacen que las sensaciones en mí se amplifiquen y, en ésta ocasión, esos detalles no aparecen.
 
“Homo homini lupus”, el hombre es un lobo para el hombre. Probablemente algo se esconda en nuestros genes que nos recuerde que somos los hijos de los carroñeros, de los violadores, de los ladrones, de los cobardes que se escondían en las guerras… desde los tiempos en los que una tribu humana atacaba a otra. Hoy seguimos parecido, seguimos abusando, seguimos actuando como si el otro no nos importara. Pero hay una vía para la redención: la generosidad y el amor por los demás. Por suerte, eso también está en nuestros genes.
 
A mi me produce especial estupor conocer que los abusos han sido cometidos por lobos disfrazados de corderos. El familiar, el sacerdote, el maestro, el psicólogo… que, aprovechando su posición de poder y la confianza de la víctima, abusa. No es casual que haya empleado el género masculino. Somos hombres los protagonistas de los actos más atroces: de forma casi exclusiva en los abusos sexuales, muy mayoritaria en los físicos y aún mantenemos el triste predominio en los abusos psicológicos.
 
Quiero centrarme, para no irme del tema de éste foro, en esas profesiones que tienen que ver con el trato íntimo con las personas. Hace unos días desayunaba escuchando al psiquiatra y divulgador Enrique Rojas. Hizo alusión a las figuras del “profesor”, del “maestro” y del “ejemplo”. “Profesor” es alguien que enseña (bien) lo que viene en los libros, el “maestro” es el que enseña lo que no viene en los libros y “ejemplo” es el que vive lo que enseña. Concluía diciendo que hay pocos “profesores”, menos “maestros” y muchos menos “ejemplos”.
 
Y aquí voy con mi argumento. Creo que hay profesiones que deberían estar vetadas para determinado tipo de personas. Sencillamente no están cualificadas. No por sus conocimientos, sino por sus características personales. Resumo mucho: no se puede ser egoísta y ser maestro, no se puede ser interesado y tener una profesión de ayuda a los demás. Eso sería permitir que los lobos se disfracen de corderos. Eso sería permitir que lo mejor del género humano sea ultrajado por lo peor del mismo. Y el ultraje más dañino es que nos quiten la esperanza en nosotros (como especie) y la confianza en el otro.
 
Por eso, por defensa como grupo, postulo que algunos tienen equivocada su profesión porque son malos “ejemplos”. ¿Qué pensáis?

lunes, 4 de febrero de 2013

¡CUIDADO! MI JEFE QUIERE SER COACH por JUAN F. MARTÍNEZ

Se ha hablado recientemente del coach. Laura (la autora del post y compañera mía) decía: “Quizás el coaching sea una buena manera de visionar nuestro DAFO para darnos cuenta de nuestras debilidades o carencias en nuestras competencias y encontrar vías de mejora y ser conscientes de nuestras habilidades y fortalezas para sacarles provecho y conseguir potenciarlas […]”. Y es cierto. Esa es una de las principales características del Coaching o entrenamiento personal, o como se le quiera llamar. Pero, por qué es importante para una persona encontrar sus debilidades y fortalezas. La respuesta no es para ser mejores y rendir más (en sí mismo, quiero decir) sino para ser felices. Y ahora explicaré el por qué de todo esto.
 
Seligman habla del estado psicológico de felicidad conocido como Good Life (usemos el inglés para dar nombre a la idea, como dice Álvaro Retortillo, a causa de ese complejo de inferioridad que padecemos los españoles, y que hace que usar un término inglés, como en el caso del coach sea algo más vendible, más no sé, cool): Este “estado de la buena vida” se refiere al bienestar que experimentamos cuando hacemos las cosas bien y tenemos éxito. La cosa es simple, las personas disfrutamos haciendo aquello que se nos da bien y este bienestar hace que tendemos a repetir esa conducta exitosa. Obviamente, esto se relaciona directamente con aquello de identificar nuestras fortalezas y potenciarlas, entre otras cosas, para ser felices.
No hace mucho pregunté a mi equipo de Baloncesto, donde me llaman “psicólogo deportivo”, por qué jugaban al baloncesto. Todos ellos respondieron lo que os imagináis: «porque me gusta». «Pero ¿por qué os gusta?», les pregunté. Esta pregunta generó un poco más de dudas. ¿Por qué me gusta jugar al fútbol o al baloncesto? ¿Por qué me gusta trabajar en lo que trabajo... si es que me gusta? Una de las respuestas, la más importante, está relacionada con esto que en psicología positiva llaman “good life” y que nosotros podríamos llamar también éxito. Éxito dentro de la autonomía, pero éxito.  En general, a los alumnos de “letras” no se les daba muy bien eso de las matemáticas, por lo que acabaron deduciendo que no les gustaban los números. Aquel al que cuando jugaba al fútbol le llamaban “paquete” acabó por dejarlo y se pasó al pádel.
Volviendo a mi labor en el baloncesto, observé un dato relevante, un problema que no debe tener ningún coach y que yo tuve, y es tratar de trabajar la motivación antes que el éxito. Antes de motivar a alguien a emprender una tarea debemos asegurarnos de que sabe realizarla con éxito, de que tiene la capacidad de realizarla bien. Por eso, cuando tratemos de ejercer de motivadores en nuestro trabajo, lo primero que debemos preguntarnos es:
¿Qué tareas realizan las personas que quiero motivar? ¿Qué habilidades necesitan? Y lo más importante ¿Las tienen?
Una vez que la respuesta sea positiva tendremos abierto para trabajar el maravilloso camino de la motivación, pero hasta entonces debemos abstenernos.
 

lunes, 28 de enero de 2013

COACHING, UN ANTES Y UN DESPUÉS por LAURA BAZ

El coaching se puede entender como un proceso de aprendizaje en el que el coach (entrenador) trata que el coachee observe bajo otras perspectivas las situaciones que le ocupan y preocupan y logre actuar en base a ese modo diferente de observar, para resolver situaciones y alcanzar sus objetivos personales y/ o profesionales.

En este proceso el coach según su metodología orienta, dirige, acompaña, facilita, anima, provoca al coachee haciéndole ver diferentes posibilidades de acción, siendo éste el eje central y el que tiene el poder en sus manos.


Lo mejor que puedes hacer por los demás
no es enseñarles tus riquezas,
sino hacerles ver la suya propia.

Goethe.

En el libro de Leonardo Wolk “Coaching, el arte de soplar brasas” define coaching como un proceso de Aprendizaje Transformacional, en el que lo que acontece es que trasformamos el tipo de observador que somos, se produce más bien una alquimia de la conciencia del observador.

Al cambiar nuestra forma de observar, podemos modificar también nuestra manera de actuar y por ende también nuestros resultados serán diferentes.

Se trata entonces no sólo de aprender y saber sino también de preguntarnos “quien quiero ser”, es aprendizaje más transformación.


Nada ha cambiado.
Solo yo he cambiado.
Por lo tanto,
Todo ha cambiado.

Proverbio Hindú


Considero que un coach puede ser una buena opción para acompañarnos, orientarnos, que nos haga cuestionarnos si poseemos estructuras mentales rígidas que nos impiden avanzar en la dirección que deseamos, hacer que nos planteemos preguntas sobre lo que realmente deseamos en nuestra situación/negocio, abrir nuestro campo de observación para percibir informaciones valiosas que nos impulsen a otros modos de actuar y resolver.
 
El coach nos empujará a aprender actuando (saltar de la zona de confort a la zona de expansión) consiguiendo resultados que antes se encontraban fuera de nuestro campo de acción.
 
El coach puede generar líderes que crean en el potencial humano de sus organizaciones, logrando una mayor productividad y competitividad en las empresas, fruto de un trabajo bien hecho por todo un personal valorado e impregnado por el cambio;
 
Un artículo del diario expansión basado en un estudio valora el coaching como uno de los métodos de desarrollo más eficaces para reforzar las habilidades de los que mandan.
 
Quizás el coaching sea una buena manera de visionar nuestro DAFO para darnos cuenta de nuestras debilidades o carencias en nuestras competencias y encontrar vías de mejora y ser conscientes de nuestras habilidades y fortalezas para sacarles provecho y conseguir potenciarlas, tanto a nivel personal como profesional, teniendo en cuenta nuestro entorno para frenar amenazas y poder ver oportunidades con mayor facilidad.
 
Darnos cuenta principalmente que si es valioso el trabajo, el método y el impulso del coach en cuanto que ofrece las herramientas para el cambio lo más importante es saber que la solución y poder pasa principalmente por el coacheado, si somos parte del problema seremos parte de la solución, asumir nuestra responsabilidad, revisar nuestros juicios, nuestros procesos de razonamiento y nuestros espejos con los que observar…
 
El proceso de coaching nos ayudará a ver lo primordial que es llegar al conocimiento de uno mismo, aprender a aprender…para inspirar la creación de obras de arte.

jueves, 24 de enero de 2013

LIDERAR CON EL EJEMPLO por SUSANA AGUADO

En casa del herrero, cuchillo de palo.
 
Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
Sí. He de confesar que estos refranes y lo que implican, me molestan. Si algo he aprendido últimamente es a apreciar y aplicar la coherencia. Intento evitar disonancias entre lo que pienso, siento, digo y hago. Pero igual que me lo aplico, valoro mucho (y cada vez más) que quienes me rodean también lo hagan. Me gusta ver que la gente cumple con sus funciones y su palabra y hasta yo misma me doy cuenta del efecto positivo que tiene sobre mí que lo hagan, porque me hace ponerme las pilas y, por lo menos, intentar corresponder.
 
Así de simples somos. Tendemos a imitar las conductas de quienes nos rodean y no solemos aprovechar este poder para liderar, para transformar nuestro entorno y para hacer de él algo mejor.
Y es que líderes que no predican con el ejemplo, no son líderes. Por lo tanto, no existe liderazgo sin ejemplo pues ¿cómo inspirar a la gente y sacar lo mejor de ellos mismos si existen disonancias entre lo que se nos pide y lo que vemos hacer? Tan sólo se nos estarían dando razones que argüiríamos como excusas para “no hacer” Y eso se nos da muy bien.
Pero que esto no nos lleve a error: dar ejemplo no es sólo una responsabilidad de alguien que ostenta un puesto jerárquico superior, sino que es una responsabilidad de todos y tú tienes el poder. Ya lo decía Gandhi: “Seamos el cambio que queremos ver en el mundo”. Puede sonar pretencioso pero yendo paso a paso no parece imposible y esa, posiblemente sea la razón para, por lo menos, ponernos manos a la obra e intentarlo. Y hoy, no mañana, que nos conocemos ;)
Lo que verdaderamente me sorprende es que, a estas alturas de la película, no tengamos estos aprendizajes bien enraizados si ya en tiempo de los romanos existían latinajos que destacaban el poder de la propia acción y señalaban la tendencia innata a la reciprocidad que tenemos las personas:
 
 “Do ut des (doy para que des)”
“Facio ut facias (hago para que hagas)”
 
Al fin y al cabo, si tomando nosotros la iniciativa con el tiempo obtenemos resultados a nuestro alrededor (ya sea en forma de actitudes o conductas) sin necesidad de pedir (y obviamente ni hablamos de mandar), quizás debamos aplicárnoslo.
Y aquí es donde entra en juego otro concepto clave: el COMPROMISO. El valor de la palabra dada.
Es verdad: “Las palabras se las lleva el viento”. Terrible es que te prometan y luego no cumplan, pues juegan con tus expectativas y el desencanto es luego mayor. Lidiamos con frustraciones, enfados, tristezas, y minamos la relación de confianza que tenemos con quienes nos rodean.  Feo es que ocurra en el día a día, y no menos feo es que ocurra en el ámbito laboral. 
 
Por todo lo anterior, cuanto más lo pienso más lo confirmo: ¡todo son ventajas! Ser y dar ejemplo (que no es lo mismo), así como cumplir con la palabra dada,  mejora:
·         Nuestra imagen y reputación (por lo tanto, de cara a terceros).
·         Nuestro autoconcepto y nuestra autoestima.
·         Nuestra “auctoritas” como líderes frente a la “potestas” propia de los mandos.
·        La confianza que depositan los demás en nosotros fortaleciendo las relaciones interpersonales de la naturaleza que sean.
·        Consecuentemente, nuestro nivel de influencia sobre nuestro entorno y nuestras posibilidades de cambiarlo.
·        Y cuando batimos la mezcla, obtenemos un clima de trabajo más saludable y mucho más eficiente.
Así que recuerda:
“Con la palabra, conmueves. Con el ejemplo, arrastras.” Es ahí donde está la diferencia.

jueves, 17 de enero de 2013

DE LA ESCUELA DE MANDOS AL MÁSTER EN LIDERAZGO Y GESTIÓN DE EQUIPOS por FÉLIX ALBERTO SANZ

Hace algo menos de un año, de este Foro Ulises que tantos compartimos, nació un ilusionante proyecto. Un grupo de personas pertenecientes al Foro, pilotadas por Pepe Mendoza, nos reunimos para concretar una idea, desarrollar a los mandos intermedios de las empresas de Castilla y León. Fue la Escuela de Mandos.

Un año más tarde la Escuela de Mandos se ha hecho un poquito más mayor, ahora se llama Máster en Liderazgo y Gestión de Equipos y arranca este viernes 18 de enero.
Y por qué os hablo yo de ello, pues porque voy a tener el honor de dirigir la edición que ya comienza. No quiero hacer un análisis de lo que será (no es el lugar…) ni una venta del mismo (…ni es el momento ya para ello), sólo quiero agradecer algunas cosas y resaltar algunas otras:
Quiero agradecer a todas las personas que pusisteis vuestro granito de arena en construir, de la nada, lo que hoy es ya una realidad. No quiero nombrar a nadie para no cometer la torpeza de dejar a alguien en el olvido, con la injusticia que conllevaría. Aunque más injusto sería no mencionar de nuevo y agradecer de corazón a Pepe Mendoza, la persona que hizo que todo arrancara y lo dirigió en su primera edición.

Quiero agradecer también a las empresas que apostaron por el proyecto y siguen apostando por él. Como dato revelador decir que todas las que comenzaron este viaje con nosotros repiten en esta nueva edición, más las que se incorporan por primera vez.
Cómo no, agradecer a la Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid que tuviera el valor de poner en marcha un proyecto como éste así en estos tiempos revueltos que vivimos.

Y por supuesto, agradecer a los alumnos de la primera promoción la ilusión que pusieron en su propio desarrollo durante los meses que duró su formación. Ana, Blanca, Lola, Ana, Víctor, Héctor, Chema, Abel, Ricardo, Juan Pablo, Ángel, Juanma y José Antonio, millones de gracias.

Y dicho esto, sólo quiero contar que hemos diseñado un programa a medida para las personas que tienen como máxima responsabilidad conseguir que sus equipos rindan, con el objetivo final de aumentar la competitividad de sus organizaciones, de manera sostenible, a través de su propio desarrollo como líderes, con los mejores profesores nacionales -y algún caso internacionales-, con una coach espectacular que les hará crecer, con visitas a equipos de alto rendimiento para que nos cuenten cómo lo hacen para "copiarles" un poco, con el apoyo de un profesional para la salud y el estado físico (que sin duda mejora el rendimiento laboral) y, sobre todo, con la máxima de las ilusiones y toda la pasión posible de las personas que formamos parte de él para conseguir algo que no es medible pero que a mí se me ha metido entre ceja y ceja, hacer del Máster en Liderazgo y Gestión de Equipos el mejor Máster de España.

jueves, 18 de octubre de 2012

LA PASIÓN ME PARECE UN EXCESO por JESÚS ALCALDE

Confieso que he vivido apasionado, que he cometido locuras, que he tomado decisiones arriesgadas, puede que valientes, que he seguido modas y nuevas tendencias, que he vivido muchos cambios de función, de contexto y de lugares, que he disfrutado de la amistad de muchos y sufrido algunas antipatías que yo aprecio interesadas. ¡Siempre con pasión!
Y que me ha ido bien,  al menos en los logros aparentes  y en la autoestima.
En el curso de certificación de coaching me di cuenta que la pasión remansada, siempre pendiente, es ser mejor persona, sacar lo mejor de mí mismo, incrementar la capacidad de vivir y estar a gusto contigo mismo y con los demás. Incluso he aceptado que con algunos, el sistema en general y varios directivos y políticos (en cualquier caso,  incluyendo los que están en el poder), tengo cada vez más serias diferencias.
Os voy a contar algunas historias personales, relacionadas con mi hacer en los Recursos Humanos.
Entrados  los 70, fui militante de la participación de los trabajadores, de la democratización de los mandos, de los círculos de calidad, de la comunicación de los huevos fritos (qué desayunos nos ponía el mesón,  en los cursos), del análisis transaccional y ¡del cambio!. ¡Qué jornadas en el Montico, filosofando en equipo sobre la reglas de oro del cambio, la libertad  de experimentación, aplicando al abastecimiento de la cadena y a la reducción de stocks, a la calidad creada y percibida! De esto del cambio no me he podido bajar nunca y cada cierto tiempo, nos achuchan olas de presión de que hay que seguir haciendo esfuerzos o sacrificios, que es lo mismo. Hoy vivimos un tsunami.
En los 80, fuimos muchos los que nos hicimos forofos de la calidad total y de la excelencia, que luego se apropiaron los de la EFQM y aquí lo convirtieron en club (detrás de lo bueno, siempre hay negocio). Levantamos banderas con los grupos semiautónomos, la teoría Y y el sistema de trabajo en equipo. Empezamos a medir  la calidad de vida laboral de los trabajadores, enseñábamos el liderazgo de Blake and Mouton, de Reddin, de Hersey y Blanchard, luego de Blanchard solo.
Los 90 fueron años de gestión y  responsabilidad sobre resultados y esos  se alcanzan con pasión y a veces, con presión. El internet irrumpió en nuestras vidas y lo que no estaba en la burbuja no existía. La burbuja explotó y se llevó algunos ahorros con moviline. Pero nos convertimos a la inteligencia emocional, porque sin pasión no se puede vivir.
El cambio de siglo nos trajo ilusiones sostenidas. Hemos puesto rostros felices a la pasión, nombre a las emociones, coto al estrés con los spa. Hasta que la realidad se ha impuesto, por la tele y en un día de mayo de 2009.
 Y todo lo hemos hecho con efectividad, sinceros y convencidos, con pasión.
Muchos de nosotros hemos pasado de la teoría a la práctica, de los seminarios participativos a los talleres outdoors, de la excelencia al lean production y al 6 sigma, de los puestos a las competencias, de la administración a la gestión de los RRHH y de la gestión al liderazgo, de la formación al coaching ejecutivo, del presencial al online y videoconferencia,…
Y todo lo hemos hecho, yo al menos, con pasión, como quien persigue y descubre algo totalmente nuevo y distinto, que es la respuesta, la alternativa, algo que necesariamente  hay que aplicar.
Ya llevamos más de tres  años en barrena, cayendo en la cuenta que la realidad es otra y que esto es como un pozo sin fondo, que cuanto más cavas más agua sale y te ahoga.
Y descubres (descubro, a mis años) que la pasión es un exceso: que la novedad en muchos casos es una moda interesada, que mi pasión la gobiernan otros (los mercados), que el cambio no ha salido de mi ni lo necesito tanto, que me lo han creado. Que la innovación no siempre acierta, porque lo nuevo y distinto no necesariamente aporta calidad. Que el Smartphone no me hace más inteligente, aunque me tiene prisionero del internet, del twitter y del whatsapp las 24 h del día. Que las redes son virtuales, pero no reales y que “customizan”  intereses latentes muchas veces. Que ante tanta información en internet, el negocio es cuál es la buena y para qué vale, qué significado tiene.
Que con la crisis y recesión que llevamos, los líderes no están acertando a encontrar la salida y estamos ajustando la pasión que teníamos en aguantar el chaparrón, en reajustar el sistema, en pergeñar realidades de excesos políticos.
Y en el campo del trabajo estamos de poda de los excesos conseguidos. La pasión está cambiando de signo. Cada vez hay más cabreados por lo que nos quitan y por lo que consideramos justo y no podemos  alcanzar.
Hoy necesitamos datos fiables, transparencia, reflexión, serenidad, refundar y actualizar principios y normas de convivencia, la visión común de trabajo y de nuestra sociedad. Otra realidad es necesaria.
La pasión me parece un exceso, porque la realidad hoy es como un choque de trenes, cruce de líneas que nunca se encuentran,  pasiones que siguen sus raíles fijos, que nunca se hablan. ¿Qué tenemos que hacer para liberar los deseos de intereses espurios? ¿Qué tenemos que hacer para convencer al dinero que  alimente buenas emociones, y que siga el trabajo y la vida? ¡Otra realidad es posible! Estoy focalizando la pasión en un nuevo mundo, porque no se puede vivir sin ella, pero me doy cuenta que en muchos casos es un exceso.

jueves, 27 de septiembre de 2012

COACHING SOCIAL por BORJA ENCABO

No soy una persona que me guste hablar de política, tampoco lo voy a hacer aquí; lo que sí quiero comentar es lo que está provocando en nosotros de una forma directa la situación actual.Tengo un sentimiento que me pasa por la cabeza desde hace tiempo. Esta situación social nos hace tener una gran inseguridad, desconfianza y desasosiego.
 
Tal vez no sea el foro adecuado pero soy coach y no puedo evitar ver las cosas desde el prisma de la inteligencia emocional. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma a todos los niveles, pero pienso que la inmensa mayoría no somos conscientes de ese cambio. Esto conlleva que nuestra sociedad está perdiendo lo que realmente en un momento como el que estamos atravesando debería sacar a relucir: unión, apoyo, solidaridad, empatía,liderazgo, fomentar un sentimiento de patriotismo que parece que sólo hemos tolerado en el deporte. El uso de la bandera nacional ya no escuece…
En las empresas y en la sociedad en general, olvidamos ciertos valores cuando están en juego nuestros intereses, no somos capaces de forzar la situación, sólo se piensa en el interés individual. Necesitamos un cambio de liderazgo donde cada persona en todos los campos de su vida aporte todos sus valores, tanto en el ámbito profesional, familiar, empresarial, social, profesores, educadores, padres, jefes…
En la Conferencia Inaugural del I Congreso de Coaching y Liderazgo celebrado en la Universidad de Barcelona en Mayo de 2011, se habló de este tema con una aportación muy acertada de Herminia Gomá, donde en palabras textuales decía: “líderes liderando líderes, donde cada líder es consciente de que las personas que le siguen pueden liderarse a sí mismas. Me refiero a directivos que lideran equipos profesionales que generen espíritu de colaboración; padres y madres que lideran su familia siendo modelo para sus hijos en aquellos valores que les ayudarán a ser personas responsables y maduras; maestros, educadores y profesores que lideran a sus alumnos para que puedan ser profesionales que amen lo que hacen; profesionales de la salud que van más allá del síntoma y del diagnóstico para ayudar a sus pacientes a que se hagan responsables de su propia salud; entrenadores que lideran a sus equipos deportivos no solo para ganar sino también para disfrutar y compartir; comerciantes que lideran sus negocios y que crean equipos con sus colaboradores para facilitar las necesidades de sus clientes; emprendedores que lideran su empresa y consiguen que todas las personas de su organización, desde el reconocimiento de su propia individualidad, provoquen sinergias y resultados extraordinarios.”
Más importante son todas esas personas que deben liderar su propia vida, si no somos capaces de cambiar nuestra visión y sobre todo acción de todo lo que esté a nuestro alcance nos va a costar mucho sufrimiento este cambio social de nuestro país, ya no es cuestión de crisis, es una adaptación al medio, ver lo positivo de la situación y dar un salto de calidad, como ha ocurrido en nuestros deportistas, como antes mencionaba, ya no hay duda de su valía.
Lo mismo debemos conseguir en todos los demás ámbitos, pero eso no está exento de esfuerzo y eso es lo que más nos cuesta.
Soy el primer español que peco de ese defecto en algunos campos, pero me da tanta rabia que en mi situación actual (he tenido un accidente de tráfico y estoy en casa con muletas por haberme roto una pierna) he reflexionado mucho en mis propios errores y he urdido un plan de cambio en mi vida. No hay mal que por bien no venga, hay que ver el lado positivo de las cosas y esté parón me va a ayudar a ser mejor en cuanto me recupere y reanude mi vida.
Invito a todo el mundo a que reflexione sobre lo que puede aportar y sin necesidad de romperse nada aporte todo lo que pueda a esta sociedad que tanto le necesita.

jueves, 19 de julio de 2012

ANTE UN LIMÓN, ¡LIMONADA! por HELENA ZUZAMA

Éste puede ser uno de los lemas más repetidos entre los blogs que publican contenido sobre motivación, RRHH, Psicología, Coaching, Autoayuda y todas las variables que se nos puedan ocurrir.

Sin embrago, considero fundamental tener en cuenta esta reflexión en nuestro día a día, más aún en esta época de incertidumbre económica, malas noticias, etc. Complicaciones que, en definitiva, ponen nuestra vida un poco más gris.

Está alimentado de dos reflexiones:

La primera de ellas, basada en la experiencia de la que suscribe. Estas tres próximas semanas he de pasarlas en varios hoteles repartidos por la geografía española, con todo lo que ello implica: echar de menos a los míos, hacerme a la almohada de la cama, acabar hablando sola con la televisión, etc. Es lo que implican las estancias en hoteles por motivos de trabajo. ¿O no?

Desde mi punto de vista, otra manera de verlo es la siguiente:

  • Descubrir qué nuevo accesorio en el kit de bienvenida han incluído los comerciales en los baños de las habitaciones,
  • Posibilidad de observar la interacción entre los demás huéspedes en la cafetería o en la recepción haciéndote casi invisible.
  • El último (y para mí el más importante): Comenzar el día con un copioso desayuno de las delicias del buffet.
La otra reflexión a la que hacía mención es fruto de la lectura del libro “EL Hombre en busca de sentido” de Victor Frankl, conocido por muchos de vosotros en el que, de un modo parecido a Braveheart, habla de que el último bien que se nos puede arrebatar a las personas es la capacidad de elección.
Creo que con más frecuencia de la debida, caemos en la trampa del lenguaje:    “Las cosas están fatal”, “No puedo”, “No tengo elección”….

Si consideramos que somos lo que hacemos y que el lenguaje interviene en nuestra realidad y esa realidad se transforma en hábito, resulta fácil entonces sumirnos en la Profecía Autocumplida.

Entre las poderosas herramientas de Coaching, el Reencuadre de Contenido es una de mis favoritas por su aplicación en el día a día.

Ante alguien que nos regala un limón, nos encontramos con dos opciones:

A/ “¡Carmba!, yo quería una naranja, tiene más vitaminas y es más dulce. El limón me agria el estómago…”

B/ “¡Fantástico! De este modo podré hacer una pequeña limonada y saciar esta sed fruto del calor!”

Por muy compleja que sea la situación que tengamos delante, estoy segura de que siempre hay un reencuadre de contenido posible a realizar. En ocaciones será más evidente que en otras y habrá situaciones en las que lo descubramos a posteriori. No importa; podemos extraer ese conocimiento para el fututo.

Creo que vale la pena pararse a pensar un par de minutos de qué otra manera puedo observar esa situación que ahora veo como negativa y sin posibilidad de aprendizaje para tratar de extraer la parte positiva o el aprendizaje que nos aporte.

Para algunos ésta puede ser una visión demasiado optimista o poco realista de la vida, pero en lo que creo que si que coincidirán conmigo es que es mucho más práctica y enfocada al futuro que es donde de verdad tenemos posibilidad de cambiar las cosas.

 Y vosotros, ¿Ya tenéis identificada vuestra limonada?

jueves, 5 de julio de 2012

VENDO EXCUSAS PARA NO HACER por SUSANA AGUADO


Pobre Felipe. Procrastinador con sus deberes, agobiado por ello, sólo le queda regodearse en su angustia porque no ha sido capaz de centrarse en el presente y en sus obligaciones. Y así hace él: divaga y divaga en su mundo paralelo hasta que la conciencia le hace trizas y se encuentra hecho polvo pero, sobre todo, con el trabajo sin hacer.
Me temo que todos en algún momento nos hemos sentido como Felipe. Sabemos que tenemos cosas que hacer y, sin embargo, no sabemos ni cómo ni por qué, de repente se nos aparecen unos seres despreciables y desconsiderados que nos alejan de nuestro objetivo. Son los “ladrones de tiempo” (recuerdos, tareas pendientes que nos vienen a la cabeza, proyectos futuros, llamadas, redes sociales, whatsapps, reuniones que se nos van de las manos, el frigorífico, etc.) que nos desconectan de nuestras acciones y metas, nos quitan energía para ser productivos y nos desmotivan por “no dejarnos” hacer lo que deberíamos (¡cómo nos gusta echar balones fuera!).

No centrarnos en lo que estamos haciendo aquí y ahora tiene fundamentalmente 3 causas: bien una clara falta de interés o motivación por realizar nuestra tarea (traducida en pereza o desgana),  bien tal carga de trabajo o de ideas que nos desborde y no sepamos por dónde empezar, o bien una falta de recursos sobre cómo hacerlo (léase “miedo” a no saber cómo llevarlo a cabo como nos gustaría). Y si a esto le sumamos una escasa capacidad de concentración… apaga y vámonos.
¡Y es que nos resulta TAN fácil encontrar excusas para no hacer, que si las vendiera me haría de oro! Frases del tipo “tengo que […], pero […]”, “intento […]”, “es que/hay que […]”, o hacer cualquiera de las múltiples cosas que aparecen en el magnífico vídeo que ya publicó José Mozo en su post Bob Esponja Procrastina (comer, prestarle atención a una mascota, llamar por teléfono, mirar por la ventana, enredarnos con las pequeñas cosas, pensar en el futuro…), siempre están ahí acechando para robarnos nuestro tiempo y minorar nuestra productividad.

¿Qué podemos hacer al respecto? Desde mi punto de vista, lo principal para evitar la dispersión (si es que para ti es un problema) sería la desconexión del mundo exterior. Porque sí, se puede vivir sin mirar teléfono/correo/redes sociales/etc. cada 5 minutos. Quizás al principio sientas “mono” de ello pero… nadie dijo que fuera fácil.
Puedes crear el hábito de centrarte en lo que tienes que/debes hacer. Para ello necesitarás ser consciente de que necesitas ese cambio (racionalizar), querer llevarlo a cabo (encontrando una emoción que te mueva hacia ello) y pasar a la acción.  Normalmente nos quedamos en el primer paso o a medio camino en el segundo. Por eso, quizás tenga que ser un poco brusca, pero si tengo que darte una razón contundente a la par que obvia que te haga moverte sí o sí hacia ello aquí la tienes (AVISO: puede herir tu sensibilidad): “Si no eres productivo/competitivo, te vas a la calle”. (Te lo dije).

Hay múltiples herramientas para luchar contra las pérdidas de tiempo. No obstante, una de las últimas tendencias en mejora de la productividad y en la optimización de la procrastinación (porque en ocasiones es bueno y necesario posponer determinadas tareas) es la técnica del GTD (Getting Things Done – “Dejar las Cosas Hechas”) que, a grandes rasgos, lo que promueve es trasladar (y revisar) todas las tareas a listas físicas o recordatorios, identificando las próximas a realizar y permitiendo liberar nuestra cabeza (que NO es una agenda) para saber lo que tenemos que hacer en cada momento y cuánto le podemos dedicar a ello.
Yo he de reconocer que durante mucho tiempo he sido bastante “Felipe” sobre todo a la hora de estudiar. Siempre obtenía resultados buenos pero a costa del estrés de hacer las cosas a última hora. Es cierto que hay gente que trabaja mejor bajo presión pero, si eres uno de ellos, ¿te merece la pena ese agobio para sacar el trabajo adelante sólo por no ser más constante? Seguramente Felipe nos diría que no, pero no sé por qué también presiento que él lo volvería a hacer. Será porque es “humano”…