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miércoles, 10 de mayo de 2017

YO creo que TÚ puedes, por María Martín Catalina

Durante mis años como estudiante de Educación Infantil escuché hablar sobre el “efecto Pigmalión” o profecía auto-cumplida. Rosenthal, 1965, utilizó este término para referirse a “las creencias que una persona tiene sobre otra persona pueden llegar a influir en el rendimiento de la segunda”. En su día, cuando un profesor nos lo mostró en la carrera de educación, lo presentaba como un efecto negativo que causa un maestro cuando se tienen prejuicios sobre un alumno determinado o grupo, de forma que, las expectativas del maestro llegan a cumplirse.

A lo largo de este último año he vuelto a escuchar que hablaban sobre el Efecto Pigmalión, pero esta vez no estaba referido al sector de la Educación sino al mundo empresarial. En este caso, el efecto se enfoca de manera positiva, es decir, el líder puede generar motivación y consecución de objetivos dentro de su equipo cuando las expectativas que él tiene sobre el mismo son positivas, de esta manera aportará a los colaboradores la motivación necesaria para alcanzar los objetivos más difíciles consiguiendo que exista un fuerte deseo de alcanzar metas.

En las personas existe un “instinto” de etiquetar al resto, cuando un mando superior etiqueta a un empleado como alguien no capaz de ciertas cosas, entre o no en sus competencias, esto terminará influyendo al empleado, sin que se le haya dicho explícitamente, de manera que crea que no es capaz de realizar determinadas tareas. El jefe o mando intermedio puede utilizar lo denominado efecto Pigmalión como una herramienta de motivación hacia los empleados, es decir, cuando el jefe irradia positividad y cree en cada uno de sus empleados llegará un momento en el que al sugerir una tarea complicada a uno de sus colaboradores este captará que se le ha enviado porque es válido para realizar ese trabajo.

Desde Recursos Humanos es importante tenerlo en cuenta y saber trasmitírselo a los líderes de nuestra empresa, no solo por la motivación que se genera en el equipo para la consecución de objetivos, sino porque también es importante tenerlo en cuenta al realizar la evaluación del desempeño. El efecto Pigmalión puede influir directamente en esta evaluación o en cualquier otra, de manera que se recopile solo aquella información que justifique la impresión que se tiene sobre un determinado colaborador.

Todos somos genios, pero si juzgas a un pez  por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil.
– Albert Einsten

jueves, 12 de diciembre de 2013

BUENOS PROPÓSITOS PARA LA EVALUACIÓN ANUAL por JOSÉ LUIS MOZO

“El ser evaluado no es una obligación de la organización, es un derecho del colaborador”. 
José Herrador.

ENTREVISTA DE EVALUACIÓN ANUAL, Intención y/o/¡ah!.. Realidad

Típico de finales de estas fechas, cargado de intenciones y como buen gerente, directivo o “mando”, seguramente en estas épocas empezarás a realizar  las entrevistas de evaluación anual, entrevistas de evaluación del rendimiento o del desempeño, o como sea que las llaméis en tu empresa o esté de moda en estos momentos.
Y lo harás porque piensas que es una oportunidad para poder mantener un diálogo con las personas de tu equipo, revisar logros, detectar áreas de mejora y fijar nuevos retos.
Desear realizar una evaluación de desempeño es encomiable, y más cuando la realidad nos demuestra lo siguiente:

  • Más del 60% de las entrevistas anuales de evaluación no acaban con un plan de acción. La mayoría de las veces ponemos foco en el pasado y ahí nos quedamos; “dale que dale”, “erre que erre”, lo que además propicia una “muy buena” dis-posición para la próxima.
  • De las que acaban con un plan de acción, más de la mitad no tienen un seguimiento.
Pues chachi, con estos datos y la escasez de tiempo y presión de finales de año…un 15%  es más bien… ¿poco?
No siempre es así, y quizá no sea éste tu caso. Pero si vas a empezar a hacer estas entrevistas algunos posibles consejos principios podrían ser  útiles:

  • PROPÓSITO o finalidad. Una entrevista de evaluación anual debe tener un propósito o finalidad. Es decir, ha de tener un sentido, ha de permitir lograr algo bueno para la empresa… y para el empleado.
  • REFERENCIA o escala de medida. Una evaluación (en entrevista o cuestionarios o por el método que sea) debe tener un referente con el que comparar la actuación o resultados de las personas que vamos a evaluar. Si no hay referentes no podremos dotar de legitimidad nuestras opiniones, y por lo tanto, la evaluación quedará en un “si tú lo dices, será que es cierto”, “tú mismo”. Este trabajo debería estar hecho del año pasado.

Posibles pautas para hacer una entrevista de evaluación.
1. CONSTRUCTIVIDAD  CREACIÓN CONJUNTA.
La entrevista debe revestirse de espíritu constructivo, por lo tanto, hay que destacar por igual los logros obtenidos como las áreas de mejora. Una pizquita de espíritu apreciativo, quizá tampoco le venga muy mal al asunto.
Para afrontar las áreas de mejora, nunca preguntes ¿por qué ha pasado esto? o ¿por qué no has conseguido este resultado? Este tipo de preguntas despiertan actitudes defensivas que no aportan nada para la construcción de un escenario futuro en el que abordar nuevos retos.
Mejor aún; deja de utilizar “el por qué” poco a poco. Pregunta mejor “¿Qué piensas que podemos hacer para mejorar este resultado?, imagina un resultado óptimo… ¿qué hitos se deberían haber tenido que abordar en cada parte del año?”…y esta, esta es buena; ¿qué te podía haber proporcionado yo o la organización para facilitarte un mayor grado de éxito?
2. PROTOCOLO  LITURGIA.
Es un momento (a veces uno de los pocos durante el año) en el que vas a poder hablar y dialogar con cada persona de tu equipo de una forma proactiva, sin abordar “fuegos” del día a día bajo la presión de calentones (calentones…nos entendemos ¿no?). Por lo tanto, merece que sea una entrevista cordial, en un espacio agradable, sin interrupciones de personas, llamadas, e-mails, etc. (lo recomendado siempre que vamos a realizar algo importante).
Seguir una pauta de entrevista tipo sándwich, por ejemplo, empezar por una visión general del año, después entrar en detalles, empezar por los buenos resultados, posteriormente, entrar en las áreas de mejora, y finalizar con buenas noticias y el plan de acción, y ofrecerse a ayudar a conseguirlo. Puede ser que esta simple secuencia te lleve a mejores resultados.
3. PARTICIPACIÓN  INVOLUCRACIÓN.
Aunque se llame entrevista, de hecho debería llamarse una reunión o diálogo, ya que queremos que las personas evaluadas asuman los compromisos del plan de acción. Para ello lo imprescindible será que antes de empezar a aportar los datos, hagas preguntas abiertas del estilo “¿Cómo ha ido el año?”, “¿De qué estás más satisfecho?”, etc.
Recabar su opinión antes de aportar la tuya, a ver si como somos tan listos empezamos a enseñar o “dar caña” antes de que nos informen (que es la intención), un buen método es el de morderse la lengua (de verdad, hasta que sangre) es fundamental para fomentar la interacción. Podría ser repartida la charla en una 50-50, 70-30. Recoger sus ideas para las mejoras e incluirlas en el plan de acción que garantiza el compromiso y la involucración.
4. IGUALDAD EQUIDAD.
Debemos tratar a todas las personas que trabajan/colaboran en nuestra organización por igual, me explico: a todas diferentes.
Quizá pueda ser que con estas sugerencias consigas transformar las intenciones en realidades provechosas para la empresa, el quipo, para ti mismo y para el evaluado.
Aprovecho para desear una FELIZ NAVIDAD a todos y mandar un fuerte abrazo a cada uno. Nos vemos.

lunes, 25 de febrero de 2013

#LAPOLITICANECESITARRHH por DAVID HERGUEDAS

Cambié mi idea en el último momento, sobre la temática de mi post en el foro. Pero no me resisto más. Inicié mi andadura en twitter con #elppnecesitarrhh, con unos tweets que decían cosas como:
“El PP no aplica la reforma laboral: tres trimestres consecutivos perdiendo votos y no despide a nadie” o “el PP en el top de Best place towork: teletrabajo si estás imputado y si dejas de ser tesorero, despacho, chofer y secretaria”.
Después del espectáculo en el debate sobre el estado de la nación, creo que es el momento de extenderlo a todo lo demás. Si trasladamos lo que es una nación a lo que es una empresa (creo que es muy comparable, aunque a veces la misión, visión y valores de nuestro país se desdibujan bastante).
Para mí el debate sobre el estado de la nación es como la sesión de evaluación por objetivos del año. Al mismo tiempo debe ser donde se fijan los objetivos del año que viene. En verdad, no debería ser complicado. Por un lado deberían aparecer los objetivos del 2012 (hay documentos gráficos de sobra para evitar los "yo dije" o "tú dijiste"). Simplemente, coger cada una de las áreas de interés (ministerios) y ver: el objetivo era este, y hemos cumplido esto. Ha sido un cumplimiento parcial, de 1 a 10 podemos decir que ha sido un 3. En otra cosa: hemos cumplido 10 sobre 10, estás son las acciones y este el resultado.
Y cuando se revise lo del 12, empezamos con el 13. Para el año que viene, con el consenso con la mayoría del parlamento, vamos a fijar estos objetivos. Además los ciudadanos nos están solicitando leyes de transparencia por lo que el presidente del gobierno tiene como objetivo adicional recuperar la confianza de los ciudadanos. Por poner un ejemplo, algo simple.
No debería ser tan difícil. Objetivos que se puedan cumplir y medibles, y personas capaces (ellos o sus 15 asesores), que hagan una presentación clara de lo que se ha hecho y de lo que falta. Además, esa información la pueden pasar anteriormente a los iPads de sus señorías, para que la oposición pueda hacer su trabajo y contraste la información. Lo de utilizar técnicas de presentación eficaz para evitar el tedio habitual, sería también de agradecer.
Además, se preocuparían durante el año, si las circunstancias cambian, a llevar esos cambios al congreso para que de cara a su evaluación puedan cambiar algunos de sus objetivos si las circunstancias obligaran a un replanteamiento. Si no lo hicieran así, deberían aceptar sus objetivos tal cual los firmaron y se comprometieron.
 
Este no será el último post con este hashtag… si el foro me lo permite ;-)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA NECESIDAD DE UN PARADIGMA DE ANÁLISIS MIXTO Y TRANSVERSAL EN LOS RRHH por ÁLVARO RETORTILLO

Todo lo concerniente a los Recursos Humanos es, en esencia, de naturaleza compleja y poliédrica. Estamos hablando de procesos en los cuales se interrelacionan personas, organizaciones, agentes, instituciones, equipos, departamentos, normas etc. En definitiva, un sistema complejo en el que, en términos hegelianos, “todo tiene que ver con todo”. Por ello, el conocimiento de las distintas realidades y procesos que acontecen en el seno de una organización o empresa y que están protagonizados por personas debería conllevar, a mi juicio, un enfoque analítico mixto e integral.
 
 

 
En mi caso, el énfasis en la metodología cuantitativa, en la articulación estadística de las relaciones humanas y, por ende, en la aplicación de la misma en procesos que tienen que ver con los Recursos Humanos ha sido una constante desde los inicios de mi devenir formativo y profesional: medias, medianas, desviaciones, varianzas, análisis discriminantes, cuartiles, correlaciones, pruebas ANOVA, regresiones, pruebas no paramétricas etc. Todo ello aplicado a esferas como la satisfacción laboral, los valores laborales, la adquisición de competencias clave, evaluación de la formación etc. Y ello me ha sido de gran utilidad hasta la fecha (y lo seguirá siendo), pero siempre vi y me hicieron ver que había otras puertas abiertas. Está claro que el análisis estadístico, tanto a nivel descriptivo como inferencial, es una herramienta de vital utilidad en el campo de los Recursos Humanos, pero su ultra-utilización en detrimento de otras modalidades analíticas minora la efectividad de los análisis que se realizan.
 
Hace cuatro años tuve la inmensa suerte de compartir unos meses con un genio como Robert Stake en el Center for Instructional Research and Curriculum Evaluation, en la Universidad de Illinois. Su método, las conversaciones que tuve con él y aquellas clases pausadas, reflexivas, compartidas con personas de distintas partes del mundo, que solían empezar con un poema o una lectura, me hicieron cambiar mi percepción sobre el análisis de la realidad social, aunque en aquel momento no fuera del todo consciente de ello. A menudo me sorprendo al constatar cómo aquellas conversaciones, aquellas lecturas, las experiencias compartidas en aquel remoto paraje del midwest americano, me vienen aún a la cabeza (recientemente me ha pasado durante las clases del Máster). Pero, más allá de lo enunciado anteriormente, descubrí que la metodología cualitativa podía ser tan rigurosa y válida como la cuantitativa. En concreto, el método de estudio de casos (metodología sumamente utilizada en el ámbito de los Recursos Humanos) desarrollado por Stake, un referente mundial en la materia, es uno de los ejemplos sobre cómo se pueden enfocar este tipo de estudios de manera adecuada. También aprendí, entre otras cosas, que los hallazgos han de triangularse y, sobre todo, que hay que buscar la esencialidad en el juicio, y desarrollar tanto evaluaciones comprensivas como evaluaciones basadas en estándares.
 
 
 
Y, yendo más allá de la metodología en sí misma, un campo como el de los Recursos Humanos requiere de una transversalidad que no siempre se contempla. En nuestro país tenemos una tradición nefasta a la hora de parcelar el conocimiento. Queda claro de la Economía, la Psicología, el Derecho, la Sociología o la Pedagogía son materias con una influencia decisiva en nuestro ámbito, pero en muchas ocasiones se olvida adoptar un enfoque verdaderamente transversal que genere una perspectiva integral. Y olvidamos, por ejemplo, áreas como la Historia o la Filosofía, áreas que tienen mucho que decir sobre quiénes somos, sobre las personas.
 
¿Podemos realizar una evaluación de la satisfacción laboral en un contexto dado atendiendo solo a escalas de valoración tipo Likert? ¿Podemos tener un conocimiento profundo del desempeño atendiendo solo a mediciones cuantitativas? ¿Basta una entrevista genérica para medir el clima laboral?¿En la selección hay que usar únicamente métodos psicológicos? No cabe duda que estos métodos de análisis son muy válidos, pero su tratamiento individualizado da resultados necesariamente parciales. Por ello, creo indispensable que los profesionales de los Recursos Humanos dominen tanto técnicas cuantitativas como técnicas cualitativas, entendidas estas últimas como un paradigma metodológico con rigor y robustez. Y que, independientemente de nuestra titulación formal, desarrollemos un enfoque transversal en el que se interrelacionen las distintas áreas de conocimiento en función de nuestros objetivos.
 
La naturaleza humana es, por defecto, imperfecta, muchas veces imprevisible e irracional. Somos seres complejos, sociales y multidimensionales. Pero hay que organizar, articular, motivar, optimizar etc. En definitiva: tomar decisiones. Y esas decisiones serán mucho más certeras si adoptamos un paradigma metodológico de análisis mixto, riguroso, transversal y ajustado a lo que pretendemos y a los recursos temporales, espaciales y materiales de los que que disponemos. A lo largo de este Máster tenemos una oportunidad única para adquirir y potenciar este enfoque.
 
"La realidad objetiva se ha evaporado y lo que nosotros observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación" (Heisenberg)