lunes, 27 de septiembre de 2010

LA LIBERTAD DE SER DUEÑOS por JOSÉ LUÍS MOZO

La libertad es ser dueños de la propia vida” Platón (Siglo IV a.C.).

A los que me conocéis posiblemente os halla extrañado que todavía no escribiera en el blog, además de estar en el grupo en el que surgió la idea de su creación, el Gran José H. me encomendó la tarea de animarlo (es como cuando te mandan tocar el triángulo en el coro del colegio..., pero yo tan orgulloso de que me mande hacer algo) y yo que soy de los que se meten en todos los berenjenales, pues no me había decidido. Llevo tiempo pensando sobre un tema del que pudiese escribir, vuestra formación en RRHH me acojona un poco...pero también sabéis pues lo he dicho muchas veces, que la ignorancia no me impedirá hacer lo que quiero. Espero que entendáis mi reflexión y que sirva para crear algún tipo de “confrontación”. Me encanta vuestro trabajo y cuando sea mayor seré como vosotros, mientras tanto puedo ser un poco malo.

Cojo unos rotafolios (me pone lo de rotafolios, más que post it) y metódicamente:

Listado de cosas para el éxito: Una pareja, una hipoteca, televisión de plasma(de 50 pulgadas, ¿la hay más grande?), un ordenador (mejor un Mac), un BMW (deportivo, rojo) a...y un todo terreno (para ir al Vallsur, necesario sin duda), una casa en el centro y para los fines de semana otra (con campo de golf, aburridísimo), un perro (no me gustan los animales, pero mola la imagen de pasear con el chucho y esa sonrisa de felicidad de los anuncios), relaciones sociales en las que pueda aparentar el buen trabajo y la buena posición que tengo (y lo ocupadísimo que estoy, bueno...me llaman incluso los fines de semana), claro...un móvil (de esos que te superan en capacidades), una moto, una carrera universitaria, una Máster, un MBA....

Estoy dispuesto para conseguir eso a: Noches en vela, interminables horas de esfuerzo, madrugones, renunciar al gimnasio y a mis carreritas (con lo que me gustaba y lo bien que me sentía, Ah cuando consiga lo del éxito ya volveré), fines de semana con el portátil en casa, vivir en una ciudad que no me gusta y estar lejos de mi gente, reprimendas de un jefe (que no es mucho más listo que yo), prisas, reuniones improductivas, úlceras, atascos, discusiones con mi pareja, sensación de correr, correr, correr (¿no querías carreritas? Toma taza y media) sin ningún sentido, perderme la infancia de mis hijos...(Bueno no deja de ser tiempo, nada más..ah y vender mi alma al Diablo, después de todo el alma no me la ve nadie..ah y además no “quiero” estar tan seguro de que tengamos alma, mejor todavía; me hago agnóstico o algo de eso que te da igual lo del alma).

¿Es posible que vivamos en una realidad de ilusión que nos hipnotiza y narcotiza, un camino de triunfo, dinero, riqueza, posición, un sendero trazado y decidido por otros?

Como en la película “ El curioso caso de Benjamín Button.” ( Viene al mundo con 80 Años y vive al revés). Puedes decir – Lo haré al revés: Ganaré dinero, con una libertad financiera en la que no me preocupe el dinero, elegir una actividad que me llene (trabajo que me guste y en el que pueda aportar algo más a las personas o la sociedad) y con esa independencia económica (esto lo dejamos para otra), ejercer de lo que me guste con el corazón, sin excesivos conocimientos y desde luego no por dinero. Y finalmente estudiar una carrera universitaria relacionada con lo que elegí sin la meta del éxito. ¿Imaginas la felicidad de hacer lo que quieres sin la necesidad ni del éxito ni del dinero y la perspectiva que te da el haber logrado el éxito financiero y finalmente en la Universidad el tener algo que contar y una visión diferente ( no enfocada a lo establecido)?. ¿La caña no?. No dejas de ir por el camino que hay pero al revés. (Puede que me haga sentir dueño de mi propia vida).

Para eso hace falta emprender, ser valiente, organizar tu vida (“si no lo haces tú alguien lo hará por ti”, dijo alguien). Pero con la educación que recibimos y sobre todo con la forma de recibirla es muy complicado. Los niños no juegan a crear negocios, hablar de dinero está mal visto, cada uno en su sitio (siempre en la misma mesa, para que nos acostumbremos al trabajo en cadena), juegos competitivos (esto Félix no lo vas a compartir ) el daño que hace el fútbol, los currículos, la universidad, MBAs ( escuelas de esclavos la mayoría de las veces), en los curros ( yo mando y se hace como yo digo)...

Y en lo que referente a la temática del este Foro: ¿No os parece que algunas veces las bondades de un trabajo como el de RRHH, Gestión de personas, Coaching ejecutivo, bla, bla, bla se convierten en algo difuso cuando el dueño de la organización es sólo un accionista y no un verdadero emprendedor, alguien que ha parido la organización, la ama y la considera un organismo vivo y no una sólo una fuente de ingresos?
De verdad, con las tripas, ¿qué os sugeriría, como empleados recién despedidos, la palabra outplacement?
Desde estos puestos, en una organización sólo con afán de lucro, la función de RRHH es hacer que la gente no se salga del caminito. Seguir fomentando la esclavitud ya no con látigos, eso era en otros tiempos, ahora lo que mola es hacer lo mismo con besos, caricias, visualizaciones de éxito...
Este trabajo es “guay” (expresión del Niño, como feo, malo...lo elijo) pero sólo si estás en el bando de los buenos y de verdad te importa la gente y en que el lugar de trabajo sea un sitio para crecer y que enriquezca de verdad tanto a trabajadores como a jefes. Por el contrario, el poder que te da el conocer cómo funcionamos para que la gente sea más productiva y siga el camino marcado del Éxito se convierte en algo un poco feo.

12 comentarios:

  1. Hola Jose Luis!

    Me ha gustado mucho tu entrada, de verdad, la última parte me ha sonado tan familiar....;-)

    Mis amigos siempre se refieren a nosotros como esos que tratando bien a la gente hacemos que produzcan más (vamos que piensan que estamos instrumentalizados con ese fin). Como Responsable de RRHH niego la mayor. Desde mi punto de vista, nosotros no estamos para hacer felices a la gente, sino para permitir que todos nosotros, las personas que trabajamos en una determinada empresa, podamos desarrollarnos y de ese modo asegurar el futuro de una compañía, y por lo tanto aportar esa riqueza a la sociedad que nos rodea.

    Creo en un outplacement relativo, sobre todo en cosas en las que tu empresa, no es especialmente buena; no creo en unos RRHH externalizados. Creo en la ambición profesional respaldada por esfuerzo y brillantez, con el entrenamiento adecuado, y no en MBA's y títulos varios.

    Vamos, que todavía creo en la empresa como las personas que la conforman, y a los RRHH como el reflejo de éstas y su dirección. Y si no es así, y los RRHH no se encuentran entre medias de ambas, mediando entre trabajadores y dirección, pues sí, seguramente sean un instrumento para producir solo lo que digan unos pocos, que resolveran sus dudas y sus criterios en función de una única cosa: el dinero.

    En cuanto a la reflexión filosófica de si perseguimos lo que queremos de verdad, o lo que nos han convencido que queremos....yo creo que tú lo tienes claro, quizá ayudes a otros a que lo vean tan claro como tú :-)

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Por alusiones (que lo primero siempre es lo primero, jeje), por supuesto que no comparto que los deportes competitivos (fútbol o el que sea) sean dañinos para la sociedad o la educación. Es más, opino todo lo contrario.
    Los deportes colectivos fomentan valores como la solidaridad, el compañerismo, la generosidad, el anteponer el fin común al fin individual,...
    Mientras que los individuales fomentan, por ejemplo, el sacrificio y espíritu de lucha, la toma de decisiones y su afrontamiento, el autoconocimiento,...
    Creo, amigo Jose, que estarás conmigo en que todo lo que nombro como aportaciones del deporte son saludables psicológica y educacionalmente ¿no?
    Y luego viene la competición en sí, contra otro rival (equipo o individual). Mi opinión es que competir es otra manera de crecer. Nos guste o no en la vida hay que competir. Lo hacen los animales por sobrevivir y lo hacemos los humanos, muchas veces incluso (como en el deporte) por pura diversión.
    El problema radica cuando con los niños (incluso con los adultos) nos ceñimos a que lo único realmente importante de competir es el resultado, ganar sea como sea y dejamos más lado cómo se ha de entrenar y trabajar para poder mejorar y ser así más competitivo (con uno mismo y con los demás).
    Haz una transferencia de lo que acabo de decir a una empresa y sabrás, a groso modo, qué opino acerca de la competitividad (pero vamos, que sabes que estoy dispuesto y gustoso a debatir sobre esto contigo, más largo y tendido, mientras nos tomamos un café)

    Respecto a lo que comentas en tu reflexión vital (que es lo que me parece tu primera parte)... No sé, supongo que la clave a todo lo que comentas la da Platón en la cita que abre tu post y que al fin y al cabo todo se reduce a llevar las riendas de nuestra propia vida, más que a tener o dejar de tener. Aunque si te relees, tanto "hacia adelante" como "hacia atrás" metes al dinero como un factor importante, bien como meta final a la que llegar, bien como chispa impulsora de vivir de una manera más placentera.
    Y es que como decía Groucho Marx "Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!"

    Del último párrafo no comentaré, de momento, nada, David ya lo ha hecho de manera magnífica y firmo, casi casi, todas sus palabras.

    Que me ha gustado mucho tu entrada y que muchas gracisa por compartir con nosotros una reflexión tan íntima.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola, sin estar del todo de acuerdo con los dos, pero sí mucho, me gustaría polemizar por la única cosa que parece que nos importa a todos en este día de huelga general: el futbol ;-)

    Estoy de acuerdo en lo de los valores de los juegos colectivos, Félix, en cambio primero los llamas competitivos, y luego les cambias el calificativo.....sería posible fomentar todos esos valores sin la competición?? Creo que a eso se refería José Luis.

    Y ya lanzado y permitiendome todas las licencias diré más: creo que Jose Luis ha cogido el ejemplo del futbol, porque en muchos casos esos valores se pierden, y sin entrar en disputas de equipos, Ronaldo es el tipico ejemplo de valores individuales que pueblan nuestras empresas.

    Si en algún momento tengo la responsabilidad de ayudar a elegir un deporte a uno de mis hijos/hijas, intentaré que sea en un deporte como el voleibol o el baloncesto dónde el juego en equipo sea tan evidente que sea imprescindible.

    Que no digo que el futbol sea malo. Lo que digo es que está un poco o un mucho, pervertido por el dinero.....y que las mejores intenciones se quedan huecas cuando el egoismo y el dinero entran en juego.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  4. A ver, creo que no les cambié el calificativo, pero bueno. Lo que sí intuyo es que estamos llamando a dos cosas diferentes por el mismo nombre. Deporte competitivo y deporte profesional son dos cosas diferentes (aunque el exponente más claro del deporte competitivo es el deporte profesional). Cualquier deporte en que alguien se enfrenta a un rival, un cronómetro o un juez que lo evalúa, es competitivo (se compite contra el rival, el tiempo o uno mismo), aunque no se perciba remuneración alguna por ello. El aerobic, por poner un ejemplo, no lo es.
    Dicho esto, y respondiendo a tu pregunta, sinceramente creo que esos valores que antes comentaba no se pueden fomentar en toda su extensión sin la propia competición. Si un tenista toma una decisión sobre un golpe y la misma no tiene consecuencia alguna en el marcador, no la afrontará de manera adecuada y no prosperará. El compañerismo en un deporte en equipo se consolida de manera más adecuada en momentos de dificultad (derrotas, ir debajo en el marcador,...). Creo que la competición en sí pone a prueba y entrena ciertos valores y, por supuesto, muchísimas habilidades (ojo, sin competición también se pueden instaurar y valorar, pero creo que un punto menos). De hecho estoy seguro que si te llega un currículo de un ex deportista que ha demostrado su capacidad de competir, lo tienes en cuenta en el proceso de selección (siempre que pueda encajar en el perfil del puesto, por supuesto). El deporte y la competición son grandes entranamientos para la vida y para el desarrollo profesional de las personas, así lo veo yo al menos.
    Otra cosa muy diferente es que la propia competición, el resultado, sea el objetivo en que nos centremos con los niños. Ahí radica el error.
    Y luego me hablas de Ronaldo y tienes razón, un pésimo ejemplo a poner para casi todo. Pero y si yo te hablo, por ejemplo de Puyol, como ejemplo de profesionalidad, de solidaridad, de sacrificio,... ¿No te sirve de modelo para los trabajadores de una empresa? Pues también es un futbolista profesional. El problema no radica en el fútbol o en el deporte o actividad que te centres, sino en quién te fijes para ello (no creo, ya que hablas de baloncesto, que, por ejemplo,Petrovic fuera un ejemplo a poner). Hemos de intentar de aprovechar a esos deportistas famosos, a los ejemplares, para que nos sirvan de modelos para algunas cosas (Nadal por ejemplo es un modelo de casi todo, pues ya que es popular aprovechemoslo para demostrar que con sus valores se puede triunfar en algo tan exigente y competitivo).
    En fin, que quedas invitado al café ese con Jose y conmigo (y con quién más quiera) para seguir con el debate, jeje.

    ResponderEliminar
  5. Lo que más me gusta es lo del debate, así que contento. :-)

    En cuanto al resto, la semántica tiene más que ver que el fondo, en el que estoy de acuerdo, aunque me encantaría que José comentara algo más.

    En cuanto a cv y deportistas, es cierto, lo valoro positivamente, tengo y he tenido deportistas del más alto nivel.

    No es una cuestión de que la competitividad no mejore el resultado, y que bien entendida no sea realmente positiva (aunque volvemos a la semántica, yo prefiero llamarlo espíritu de superación, o cómo el témino de la META, mejora contínua). Creo que pierde el sentido cuando quieres ganar una carrera que no te lleva a ningún sitio, yo he interpretado el post así. Lo de pararse a pensar ¿para qué corro?, ¿para qué compito? A mí, es el regalo que me ha dado José.

    Por lo demás ya sabes que me encantan tus ejemplos, se que me puedes poner mil más, y creo que funcionan para desarrollar equipos, y mejorar actitudes y rendimientos....eh! ;-) que una cosa no quita la otra.

    Un abrazo.

    David

    ResponderEliminar
  6. Muzafer Sherif se llevó a un campamento a un grupo de niños. No se conocían entre ellos, provenían de diferentes estratos sociales, y no existían diferencias entre ellos significativas.
    Este buen señor decidió divertirse con ellos. Lo primero que hizo fue dividirles en dos grupos, los "Águilas" y "Serpientes". Nada más hacerlo, los dos grupos comenzaron a estructurarse, se adjudicaron los roles de :líder, gracioso, protector....
    Con esos roles, el "buen señor este" paso a otro nivel: y comenzó a fomentar la competitividad entre ellos. Esto no lo sé ( seguro que Félix nos lo puede decir, Sherif es de su gremio y habrá estudiado este caso) pero seguro que utilizó el fútbol o cosas parecidas.
    El enfrentamiento entre ellos aumentó hasta que llegaron los insultos y las peleas. Comenzó la quema de banderas del rival etc.
    Fomentando la competitividad logró que "Serpientes" y "Águilas" se inventaran calificativos despectivos para denominarse. Cuando el Psicólogo favorecía a un grupo injustamente el otro no reaccionaba contra el causante, sino con el grupo rival.
    La teoría que intentó Justificar Sherif fue que los conflictos surgen cuando dos grupos compiten por algo en lo que sólo uno puede ganar. Si un grupo , para alcanzar un objetivo, tiene que luchar contra otro, nacerá una guerra..
    ¿Qué se necesita para que una guerra termine?, que los grupos crean que es mejor que se unan para alcanzar sus objetivos.
    Para terminar con un buen sabor de boca: Finalmente unió a "Águilas" y "Serpientes" en actividades en las que tuvieran que cooperar para conseguir un meta. Repararon juntos un camión, suministraron agua al campamento, tendieron un puente para unir dos orillas. Trabajos en los que se necesitaba la colaboración y eso hizo que se unieran y desaparecieran los conflictos entre ellos.

    Si extrapolamos esto al interior de una empresa, a unas empresas contra otras, a la política, a los sistemas educativos individualizados y competitivos, a los seguidores, como aficionados, de fútbol ( por seguir hurgando donde duele, perdón Félix).
    Nos falta pensamiento lateral, todavía no hemos creado alternativas.

    Lo del café va tomando forma.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  7. José, es un problema de educación y no de competitividad, de cómo instruyas (en este caso) a los niños (previmiemente en el día a día y en el propio "experimento") e incluso de qué busques al hacerlo. Yo he tenido la suerte de trabajar con deporte base y deporte profesional y -aunque, claro está, he visto algún que otro conflicto con el rival- mi experiencia me dice que no sólo apenas hay altercados u odios sino que muchas veces se acaban haciendo amistades con tus rivales (seguro que hay gente leyendo que lo puede atestiguar en primera persona). Muzafer Sherif era un experto de ello (un gurú de la Psicología Social) y con ello jugaba (y además me mojo, hace ya medio siglo de sus teorías).
    Y además, como ejemplo tangible y de élite, me remito de nuevo al mismo ejemplo (es que el chico vale para todo), Nadal y Federer compiten por algo que sólo uno de ellos puede ganar, al máximo nivel, dónde verdaderamente se pone mucho en juego y no sólo no se produce conflicto alguno entre ellos sino que se relación es ejemplar.
    Ser competitivo no ha de ser sinónimo de ser cabrón, sino de querer ser mejor. Y a mí, al menos, me parece algo muy lícito querer mejorar continuamente.
    No sé, yo juego con mis amigos a las cartas y no tengo ningún tipo de conflicto con ellos (y te puedo asegurar que competimos con unas y dientes por lo mismo, jeje).
    De todas formas, no te creas todo lo que te cuenten los psicólogos, jajaja.

    Y por cierto, ¿qué opinan todos los demás? ¿o es que no hay nadie más?

    ResponderEliminar
  8. Como espectador el debate está muy ameno, espero contribuir a que continue así, o más.

    Pienso que lo único bueno que tiene el deporte es la disciplina, y no del que gana medallas de oro. No. La disciplina del que lo practica todos los días (Llueva o truene) por el gusto de practicarlo. Que además alguna de esas personas tiene ese Afán de Superación que menciona David, esa mejora continua, pues de ahí podría salir un deportista de élite.

    No hace falta ir a los deportes para ver la competitibidad. En la vida cotidiana tenemos muchos ejemplos: Colarse en las colas, el tráfico en hora punta, buscar plaza para aparcar, sesión en el cine sin las butacas numeradas,... Eso es competitibidad, y no hace falta que nos la enseñen, nos curtimos día a día.

    Finalmente, pienso que no deberíamos sacar conclusiones sobre la forma de ser de determinadas personas públicas(Deportistas, periodistas, artistas,...) exclusivamente por lo que vemos u oimos en los medios de comunicación. Desde el momento que aparecen ahí, es porque quieren "vender" algo, tanto unos como otros.

    ResponderEliminar
  9. Hola! José, has dado en el clavo ;-)! Muchos comentarios=interés

    Yo pensé que iba a ser mucho más polémico en un foro de RRHH el papel que nos asignaba José, pero parece que no. en cambio el tema de los valores....

    Creo como dice anónimo, la competición y el hombre van de la mano,en su vida diaria. También es cierto que creo que podríamos evolucionar un poco...;-)

    En cuanto al resto de ejemplos, a todos nos gusta ganar, un premio, algo de dinero, intentar mejorar para ganar al otro.... creo que esa competencia que defiende Félix está bien. En cambio, la competencia que intenta destruir al rival (no veo a Nadal queriendo destruir a Federer, ni a ti a tus amigos cuando juegas la partida), es la que más arraigada nos encontramos en el mundo de los negocios, quitate tú para ponerme yo, barrer a los competidores del mercado.....etc.

    Para cambiar eso otras normas son necesarias, está claro. Por el momento, sólo debate.

    Saludos

    ResponderEliminar
  10. En relación con debate: Hay una película que trata, en cierto modo, lo que estamos debatiendo pero a otro nivel, en otro contexto y con adultos. No es una extraordinaria película pero a quienes les guste (supongo que a todos) el tema del funcionamiento grupal, la influencia de los miembros de los mismos en función de sus roles, los conflictos entre grupos,... les gustará. Se llama "El Experimento", es alemana, de 2001. Interesante de ver.
    Y en relación con el post, especialmente la última parte del mismo, la que hace referencia a la reflexión que hace Jose sobre la función e incluso a la parte ética de un director de RRHH, recomiento a todos ver una película que se ha estrenado ayer "Buried (enterrado)". La película es sencillamente espectacular, digna de ver por sí misma (brillantez, tensión, intriga y originalidad, todo en uno). Pero es que hay una parte de la misma (aunque les sorprenda a quienes sepan de qué va) en la que el Director de Personal (así le llaman en la peli) de una empresa juega un papel... bueno vedla y, si queréis, debatimos sobre ello.

    Espero que, si las veis, os gusten.

    ResponderEliminar
  11. Gracias Félix, veré las películas.

    Dejamos un poco la necesidad o no de la competencia y pegamos otro mordisco al "Post":
    Una de las máximas de la empresa en un sistema capitalista es la de "conseguir el máximo rendimiento con los menores recursos". No dudo de la labor importantísima de un director de RRHH lo que no tengo tan claro es la corriente o la tendencia a hacer de ello algo más. Creo que no es buena idea el cambiar el nombre de recursos humanos por el de gestión de personas. ¿Son la misma cosa?, ¿Es posible compaginar ambas actividades?.

    ResponderEliminar
  12. No se puede uno despistar unos días....

    Felix, vi una entrevista del director con Gabilondo y me pareció una persona espectacular, no sé como será la peli, pero él....muy bueno.

    Perdona José, Creo que es posible compaginar las cosas al menos hasta que la organización haya alcanzado un nivel de madurez necesario. Para mí madurez significa el equilibrio entre derechos y deberes.

    En cuanto al tema de RRHH y su rol en el sistema capitalista da para una entrada del blog, yo esta mañana me he desayunado con el personal que dicen (además es una aseveración, que no se muy bien de dónde sale), que sobra de las cajas de ahorros después de las fusiones. Es un artículo de Expansión. La verdad, es que casí se me corta el desayuno.

    Un saludo

    David

    ResponderEliminar