lunes, 22 de enero de 2018

SCRUM, la gestión de equipos y el liderazgo (Parte I), por Roberto García

Actualmente todo el mundo identifica el término scrum con metodologías ágiles para desarrollar proyectos o productos gracias a Nonaka y Takeuchi, creadores de este conjunto de buenas prácticas para el desarrollo colaborativo, principalmente de software, pero quizá alguien desconozca que lo hicieron porque uno de ellos era un gran amante del rugby, y compararon su nueva forma de trabajo con el que se realiza en una de las principales jugadas del rugby: la melé.
 
Desde hace un tiempo las principales organizaciones empresariales están definiendo sus equipos, estructurando a sus personas mediante sistemas de gestión por valores. Son ya muchas las disertaciones y los paralelismos sobre deporte y empresa, pero si hay un deporte donde, según mi opinión, aplica especialmente este asunto, es en el rugby. Recientemente, los Premios Princesa de Asturias de los Deportes reconocían al equipo de Nueva Zelanda, los míticos All Blacks. Sólo sus cifras en competición son tan impactantes que cualquiera de las empresas cercanas que conocemos estaría encantada de asimilar alguno de sus modelos (ganan más del 70% de los partidos que disputan), si bien es cierto que la traza cultural (los aborígenes y los kiwis en general son extremadamente humildes), y el largo plazo con el trabajan supone un hándicap, a pesar de la espectacular productividad.
 
 
Pero sin duda si hay algo que los define es que siempre, siempre, juegan como un equipo, como un bloque, y lo hacen hasta el final del partido, aunque la victoria esté asegurada o ganen de paliza; y lo hacen por ellos mismos y por verdadero respeto a su rival, ya que éste se merece que sigan compitiendo ocurra lo que ocurra. Además, comienzan sus partidos con la ya mítica haka o danza maorí, que además de tratar de intimidar a su rival, supone transmitir el legado que recibieron de los aborígenes primitivos de su tierra. La haka la realizan todos juntos, en equipo. Para quien quiera indagar más hay una excelente obra de James Kerr, Legacy; ahí el autor nos descubre diferentes normas por la que se rige el mejor equipo de rugby de la historia. Es impresionante como priorizan la formación constante, el pensamiento autocrítico para mejorar, los procesos de aprendizaje mediante mentorización. En fin, un paraíso del desarrollo personal y profesional.
 
Los indiscutibles valores del rugby se explican, se transmiten desde pequeños, forman parte del legado de cada club. Cuando asisto a entrenamientos de la categoría linces de un equipo de mi ciudad, en las primeras sesiones un crío de 4 años ensayó mientras corría pisando la línea lateral y el niño discrepaba sobre esta cuestión, el entrenador con paciencia y educación no paró de repetir “en el rugby no se hacen trampas, somos caballeros, ¡honor y respeto! …” y no ha dejado de hacerlo en (estos) cuatro meses. Las “pillerías” o las alegrías que vemos en algún jugador cuando han pitado un penalti fingido, están prohibidas en este deporte.
 
En nuestra Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid venimos trabajando desde hace 7 años en el desarrollo del liderazgo y la gestión de equipos para mejora de nuestras empresas, lo hacemos bajo la Dirección Académica de Félix Sanz, con un modelo de trabajo en ecosistema colaborativo en el que tanto creemos. Una de las máximas de nuestro director académico entronca perfectamente con esta cultura rugbística: “el liderazgo empieza por un mismo” si no me esfuerzo, si no me sacrifico, si no me formo, cómo se lo voy a pedir a mi equipo. En el rugby, y particularmente en la melé (scrum), si no empujo junto a mi equipo cómo voy a pedir a mi compañero que empuje conmigo. Es importante tener en cuenta que en una melé se soportan presiones de 1.000 - 1.200 kg.
 
 
Entre las diferentes actividades y metodologías de nuestro Master, además de las clases, las prácticas, las exposiciones de equipos de éxito (equipos de rescate en alta montaña, el director de la OSCYL, la Cruz Roja, Hombres G…), también contamos hemos contado con la participación de entrenadores o líderes de equipos deportivos (Djukic, Pastor, Nacho Coque, Ángel Ruíz…), entre los que no faltaron Juan Carlos Pérez y Diego Merino explicando a nuestros alumnos sus experiencias y su conocimiento del rugby y sus paralelismos con la empresa.

1 comentario:

  1. Creo que no lo podrías haber definido mejor. Una palabra que se asemeja a un deporte pero que en verdad va mucho más allá. Personalmente yo destacaría también, que lo que realmente hace que se forme un equipo humilde - una familia; sea que cada miembro es totalmente distinto, donde no se excluye a nadie, donde cada persona se siente cómoda en lo que hace. Y esa contribución de "todos para todos" hace que que aprendas y que te superes personalmente, profesionalmente o en equipo.
    Ojalá a día de hoy, no hubiese tantos estereotipos en este deporte. Sino, seríamos más las personas que disfrutamos de la vida de manera distinta.

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