jueves, 9 de marzo de 2017

¡Algo pasa con nuestros directivos!, por Verónica Candanedo

Hace un par de semanas leí un titular que me llamó la atención: “EL 45% DE LOS DIRECTIVOS ESPAÑOLES NO ESTÁN PREPARADOS PARA SERLO” o, lo que es lo mismo, 4 de cada 10 directivos no están preparados para afrontar las responsabilidades y carecen de las habilidades propias de sus puestos.
Según el artículo el problema radica en que a las empresas de selección y headhunters les cuesta encontrar perfiles directivos con amplios conocimientos técnicos y desarrollo de competencias profesionales.

Estas son las competencias que se mencionan:
- Capacidad de negociación
- Toma de decisiones
- Trabajo en equipo
- Gestión del tiempo, conflicto y estrés en situaciones críticas
- Habilidad para liderar y motivar
- Coaching y mentoring

Seguro que os habéis quedado igual de impresionados que yo, ¡casi la mitad de los directivos españoles no están a la altura!

Cuando una empresa abre un proceso de selección para un puesto de mando intermedio o alta dirección buscará perfiles multidisciplinares con visión empresarial y conocimientos en diversos ámbitos de trabajo o en sectores específicos, si a esto le sumamos las competencias nombradas anteriormente, la búsqueda se complica.

Pero la empresa también puede apostar por la promoción interna, gran herramienta para reconocer y premiar el talento que tiene en su propia casa. En este caso la empresa juega con ventaja, conoce al candidato, habrá valorado previamente el desempeño de sus funciones, podrá realizar una valoración de sus competencias y lo más importante, el candidato ya está empapado de la esencia de la empresa, sus valores, su funcionamiento, su sector y otros factores que no conocerá el candidato externo. Todo esto hace pensar que su proceso de adaptación será mucho menor.

¿Y en quién se va a fijar la empresa? Como no, en el mejor, el que más conocimientos tiene, el más comprometido, el que tiene una trayectoria impecable y no se tiene en cuenta que el mejor en su área no tiene por qué ser un buen líder. Dirigir es algo muy distinto y las empresas no suelen preparar a sus empleados para este reto. Esta falta de preparación puede ocasionar que el empleado viva su ascenso no como una oportunidad laboral, sino como un motivo de infelicidad y fuente de estrés, algunos no saben afrontar el cambio y fracasan. Y los que no se rinden y siguen liderando ¿lo están haciendo bien? pues según este artículo un alto porcentaje no.



Desde este post hago un llamamiento a las empresas: cuando apostéis por una promoción interna y elijáis al candidato, que no dudo de que escogeréis al mejor, acompañadlo en el proceso de transición, ayudadle a asumir el nuevo rol dándole seguridad y confianza, y formadlo en liderazgo.

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