José
Luis Baltar, ex presidente de la Diputación
de Ourense es imputado por ser el presunto
autor de un delito de prevaricación continuada en relación a la contratación de 104 personas en el año 2010. Durante el mandato de este presidente
se contrataron a 25 hermanos de concejales y candidatos del partido, 39 hijos,
2 nietos, 5 maridos, 1 ahijado, 2 madres, 5 sobrinos, 2 nueras, 9 mujeres, 1 exmujer, y 1 padre.
Esta noticia la escuchábamos a principios de este año, y es
uno de los ejemplos de dedocracia existentes en nuestro país. La dedocracia es
como algunos han designado a lo que llamamos “enchufe”, o lo que es lo mismo,
la contratación sin ningún tipo de criterio más que el de las relaciones
personales existentes entre reclutador y futuro trabajador.
Además, este fenómeno se está viendo incrementado en nuestros
días debido a la crisis. Con tanta gente desempleada, cuando en una empresa
existe una vacante, se tiende más a cubrirla con alguien conocido o familiar
que necesite esos ingresos que hace unos años, cuando el paro era mínimo.
Lo que pretendo con esta entrada no es juzgar si estamos ante una práctica legal o ilegal, sino que nos planteemos lo siguiente:
¿Debe un responsable de selección contratar a sus conocidos o familiares? ¿Beneficia este hecho a la empresa?, y lo que es más, ¿le beneficia a la persona contratada esta acción?
Lo que pretendo con esta entrada no es juzgar si estamos ante una práctica legal o ilegal, sino que nos planteemos lo siguiente:
¿Debe un responsable de selección contratar a sus conocidos o familiares? ¿Beneficia este hecho a la empresa?, y lo que es más, ¿le beneficia a la persona contratada esta acción?
En mi opinión, NO. Podemos pensar que ayudamos, pero a
medio y largo plazo nos daremos cuenta de que no estamos beneficiando ni a la
empresa ni al trabajador.
a) Empresa. A la empresa no le beneficia este
tipo de contratación ya que lo que busca es la efectividad y la productividad
de sus colaboradores y si contrata a una persona que conoce pero que no tiene
los estudios o competencias que requiere el puesto estará consiguiendo el
efecto contrario. Personas “inadecuadas” necesitarán más formación, más ayuda,
y no estarán muy motivadas, por lo que serán menos productivas. Además, al no
ser el trabajo deseado, sino una simple fuente de ingresos, existe la
posibilidad de que el trabajador encuentre otro trabajo y se vaya de la
empresa, con las correspondientes pérdidas que esa formación dada y ese tiempo
extra dedicado a él se ocasionan.
b) Trabajador. El trabajador habrá cubierto esa
primera y urgente necesidad de obtener ingresos, pero a largo plazo saldrá
perjudicado. La persona contratada se sentirá insegura ante la falta de
conocimientos o capacidades para desempeñar la función designada. Esta
inseguridad, unida a la falta de estímulos por no ser el trabajo deseado por
esa persona generará desmotivación, lo que endurecerá el trabajo. (Cuando haces
algo que te gusta, parece que cuesta menos esfuerzo). Y además, como pasa en
muchas ocasiones, al conseguir un puesto de trabajo, es posible que se acomode
y deje de buscar otras oportunidades. Si esto ocurre, el trabajador se sentirá
insatisfecho toda su vida laboral, ya que no es el trabajo que él hubiera
deseado en otras circunstancias.
Pues bien, la decisión es
complicada, pero la pregunta está lanzada: ¿Vosotros qué haríais?