jueves, 18 de junio de 2020

¡Mueve ficha!, por Ruth Santos

Los tiempos que estamos viviendo son complicados, están lejos de ser un juego de niños, nos estamos jugando mucho. Esta nueva realidad, pasará a la historia igual que sucedió con la Revolución francesa o la Revolución Industrial entre otros muchos hechos históricos que han marcado a la humanidad a todos los niveles: sociales, políticos, económicos, culturales...
 
Cuando surge algo inesperado, nuestras vidas se alteran. ¡Qué comience el juego!
 
Ante cualquier cambio, la primera reacción del ser humano por lo general es incredulidad.  Nos quedamos paralizados, en mayor o menor medida, durante más o menos tiempo. Y aparece en nuestra cabeza, la pregunta del millón: ¿Qué está pasando?
 
Ante lo desconocido, la reacción más natural es el denominado ‘’Miedo a la incertidumbre’’.

Todos lo hemos vivido en estos meses, y desde ese punto de partida tenemos varias opciones de respuesta. ¿Cuál es la correcta?
A) Paralizarnos.
B) Asustarnos
C) Encerrarnos,
D) Deprimirnos
E) Cualquier combinación de las anteriores.
 
Es decir, el miedo nos absorbe, y podemos quejarnos, enfadarnos, criticar, negarnos a aceptar la realidad.
 
En medio del juego surge la opción del comodín: Aliarnos con el miedo y seguir con más fuerza. ¡Sin duda la mejor opción! Bendito comodín, que cambia el rumbo de la partida. Se me viene a la mente la mítica frase de Darwin: ‘’No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio’’.
 
¡Qué astuto! Se sabía todos los trucos para ganar.

Pues saquemos un as de la manga, aceptando este momento. Es un momento de oportunidades, no nos quedemos lamentándonos pensando lo que se nos viene encima, sabemos que estamos entrando en una de las crisis económicas de las más duras y complicadas que hasta ahora hemos conocido.

Está en nuestra mano ganar la partida, nos jugamos mucho, todo o nada, así que vamos a crear empleo, vamos a ser creativos, vamos a ser innovadores.

Podemos, tenemos talento, estamos en un momento de cambios sí, pero de grandes oportunidades. En una jugada maestra hemos demostrado que nos podemos adaptar en tiempo record a las nuevas formas de trabajo, sigamos por ahí, arriesguemos, observemos que ha pasado, que está pasando, y sobre todo cómo podemos mejorar y qué podemos aportar.



 
¡Reescribamos las reglas del juego!
Estamos en una nueva realidad, donde está todo por hacer, no nos quedemos en la queja, vamos a hacer, vamos a crear nuevos puestos de trabajo, nuevos procesos, nuevos productos, vamos a cuidar  a nuestros compañeros, nuestros clientes, a nuestros trabajadores, vamos a trabajar en nuevos proyectos que nos hagan ser más solventes y autónomos, vamos a crear equipos multisciplinares, trabajemos por proyectos, hagamos ahora más que nunca cambios, utilicemos la digitalización como obligación, las metodologías agiles, restructuremos la industria, las organizaciones  empresariales, creemos nuevas visiones de negocio, reconvirtamos los sectores de nuestra economía: os sectores productivos o económicos,  los grandes sectores denominados primario,(sector agropecuario) secundario o industrial,  terciario de servicios...
Esto sería ideal, hacer un jaque mate a la idea de empresa tradicional y llevarnos el bote.
Pero para eso
 
Entonces, ¿cómo ganar la partida?
 
¡Ostra! Se me olvidaba, tenemos el comodín. Recuerda: Aliarnos con el miedo y seguir con más fuerza. Con esa fuerza se me ocurren varias opciones: bussiness angles, crowdfunding, trabajo colaborativo, y coworking, digital networking, alianzas y mucha mucha creatividad.
 
¡La vida es un juego y hemos venido a jugar!

miércoles, 3 de junio de 2020

Sin respuesta, por María Herrero

A primera hora de la mañana, mientras desayunas, comienzas la jornada examinando ofertas de empleo en tus portales de confianza o chequeando tu email para comprobar las alertas a las que estás inscrito.
 
Con suerte, encuentras varias propuestas que te encajan y decides probar suerte mandando tu currículum, una carta de presentación personalizada en donde, entre otras cosas, expresas tu deseo de trabajar en la empresa, cartas de recomendación de tus anteriores trabajos, así como cualquier otro recurso que tengas disponible para captar la atención de la persona encargada de elegir al “ganador”, o por lo menos, conseguir pasar a la siguiente fase. Enviado.
 
En ocasiones recibes respuesta automática de recepción de candidatura, otras veces, se produce un silencio controvertido en el que te preguntas qué pasará esta vez. Pues bien, pasan los días, las semanas, a veces hasta estaciones enteras, y no recibes respuesta alguna de aquella oferta – u ofertas - a las que te postulaste entonces, en aquellos tiempos en los que la incertidumbre ahogada por la ilusión y las ganas hicieron que apretaras el botón de “Enviar candidatura”.
 
En ese lapso de tiempo entre la inicial esperanza y el anhelo de que te llamen para una entrevista la cual preparas como si fueras a un examen de una oposición a Notario, pasando por la desconfianza de si habrán siquiera mirado tu currículum, y hasta llegar al enfado de dar por hecho que han pasado de ti, se va formando tu opinión sobre esas empresas a las que has llamado a su puerta.

 
Se han olvidado que tú eres, además, un potencial cliente, que tienes familia, amigos y redes sociales que no dudarás en utilizar con más o menos vehemencia para emitir tu opinión. Una mala opinión, por cierto, que se formado porque la empresa no ha sabido dar respuesta a una necesidad, ni ha tenido en cuenta que los procesos de selección hay que humanizarlos y no robotizarlos ya que, por el momento, aún tratamos con personas, no con máquinas.
 
Toda la inversión en publicidad que pueda hacer una marca concreta para dar una imagen puede ser en vano si no atienden a estos detalles. Estamos de acuerdo que el proceso de selección tiene como meta encontrar al mejor candidato pero sin olvidar al resto. En procesos de selección muy amplios el envío de emails genéricos puede ser suficiente, una respuesta es mejor que ninguna. Sin embargo, si al candidato ya se le ha dado la oportunidad de llegar a la entrevista personal la respuesta de la empresa debe ser personalizada, por teléfono o videollamada que permita un diálogo con el candidato rechazado en donde se puedan realizar preguntas sobre los motivos de su descarte, destacar puntos fuertes y puntos a reforzar, hablar de cómo fue la entrevista… No tiene que ser una llamada de una hora, pero sí se debería proporcionar un feedback con contenido que pueda aprovechar esa persona.
 
Con la sacudida de la pandemia reciente volvemos de nuevo al punto inicial de salida en donde muchos trabajadores día a día entregan su currículum en busca de una oportunidad. Buscar trabajo, si se toma en serio, es un proceso agotador y, en ocasiones, frustrante al que se le dedican muchas horas del días. Digerir un rechazo es un trabajo personal, pero una ayuda en el camino es bien recibida, tras ello, en cada uno está saber aprovecharla.

viernes, 29 de mayo de 2020

Networking: herramienta para el éxito empresarial y profesional, por Gabriel Barriuso

Recientemente ESCP Business School, el webinar “Networking: Your profesional success one relationship at a time” se reafirmaba que el networking es una práctica cada vez más utilizada en el mundo empresarial y emprendedor. Y es que, ya en 2019, un estudio lanzado por Lee Hecht Harrison, división de Addeco Group muestra que en España, de media, 5 de cada 10 candidatos son recolados gracias al networking.
 
¿Qué es el networking? Es una filosofía empresarial que consiste en establecer redes profesionales de contactos que nos permiten darnos a conocer nosotros, escuchar y aprender, en cultivar las relaciones interpersonales y el intercambio de experiencias entre profesionales para generar oportunidades y enriquecerse.
 
El networking  ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde una forma más básica y personal, del boca a boca de contactos, pasando a una forma más avanzada, con una red social propia (linkedin) y a la organización de eventos para favorecer esta red de contactos. Es tanta su importancia, que es algo que incentivan las escuelas de negocio y universidades dentro de sus planes de formación.
 
Desde un punto de vista empresarial el networking da visibilidad a nuestra empresa o nuestra marca, te permite conocer nuevos proveedores o empresas con las que colaborar, permite llegar a nuevos clientes, mejora tus habilidades profesionales, generas un grupo de contactos de tu mismo entorno empresarial con los que intercambiar información valiosa y generar sinergias  y, lo más importante, es una herramienta para atraer talento hacia tu empresa.
 
Por otro lado, a nivel profesional el trabajar una red de contactos permite generar nuevas oportunidades profesionales para mejorar tu futuro profesional, acercándote a empresas y profesionales de los sectores que más te interesen, manteniendo el contacto con ellos. Además te permite aprender y estar actualizado de los contenidos corporativos que te interesen.


Por ello, el networking es un recurso que hay que trabajar como una parte más de la empresa o como un activo importante para mejorar o conseguir un puesto de trabajo, en el caso de profesionales. Trabajar en nuestro perfil de Linkedin, acudir a una charla, evento, feria… o incluso unas “cañas networking” van a permitirte incrementar esta red de contactos que pueden ser potenciales activos.

Tal es su importancia que Morgan Philips Group ha creado recientemente el Club 5000, una plataforma que reúne a profesionales afines de diferentes sectores en más de 20 países, como herramienta que facilita el networking entre profesionales, contando además con acceso a contenidos exclusivos.

jueves, 21 de mayo de 2020

Conciliación de vida laboral y familiar en tiempos de COVID19, por Marta Mateos

El pasado 14 de marzo de 2020 se proclamó en toda España el Estado de Alarma por el Presidente del Gobierno. Hay que frenar la propagación del COVID-19 y para ello, todos los españoles debemos quedarnos confinados en nuestras casas y  todos los trabajadores no esenciales no acudirán a sus centros de trabajo, implantándose el teletrabajo para los afortunados que puedan seguir haciéndolo desde casa, facilitando ERTES para las empresas y, en el peor de los casos, despidos.

Pero, ¿y los niños y las niñas? ¿Qué ha ocurrido con ellos en medio de todo este proceso? ¿Cómo están sufriendo las familias esta crisis sanitaria?

En Madrid, se tomó la medida del cierre de los colegios el 11 de marzo, fecha desde la cuál, los alumnos ya no acudirían a los centros. Los niños no pueden acercarse a las personas mayores, ya que son población de riesgo ante el contagio; los niños no pueden quedarse con sus abuelos, los colegios están cerrados y los padres aún siguen trabajando. Ante la falta de medidas para la conciliación miles de trabajadores y trabajadoras tienen que solicitar permisos no retribuidos, días de asuntos propios, vacaciones…

No es hasta el 17 de marzo, una semana después del cierre de los colegios, cuando se publica el Real decreto 8/2020, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19.  A partir de este momento, las personas trabajadoras tendrán derecho para conciliar a una reducción especial de la jornada de trabajo en las situaciones previstas en el artículo 37.6 del ET (Quien por razones de guarda legal tenga a su cuidado directo algún menor de doce años o una persona con discapacidad), cuando concurran las circunstancias excepcionales de edad, razones de enfermedad y criterio de discapacidad. Además de estas tres circunstancias, que necesiten de cuidado personal y directo como consecuencia del coronavirus, incluyendo las decisiones de cierres de centros educativos o de atención de persona necesitada. Con la reducción proporcional de su salario.

Y lo pongo en negrita porque lo considero importante, ya que el Real Decreto matiza “la reducción de jornada especial la tienes que comunicar a la empresa con 24 horas de antelación, y podrá alcanzar el cien por cien de la jornada si resultara necesario”. ¿qué ocurre entonces con esas familias monoparentales que de la noche a la mañana encuentran los centros educativos cerrados, no pueden dejar a sus hijos con los abuelos y deben reducir su jornada laboral al 100% puesto que es imposible acudir a sus centros de trabajo dejando a sus hijos menores solos en casa? ¿Qué fuentes de ingresos perciben más allá de la caridad social y promesas de ayudas sociales que a día de hoy aún no han llegado o que directamente son insuficientes?

¿Realmente esto es conciliación?
NO. Nos encontramos en una situación en la que no existe conciliación de vida familiar y laboral. Te encuentras con la opción de poder seguir trabajando adaptando o reduciendo la jornada laboral, teletrabajar, debiendo ser soporte y ayuda en la teleformación de nuestros hijos, ocuparnos de la casa, de que los niños estén atendidos, comidas, compras… Todo ello, junto a la reducción de salario porque, a pesar de trabajar más, convertirse en educadores de nuestra propia prole no es un trabajo remunerado, es una obligación que asumimos de manera natural a la hora de ser padres.

El Ministerio de Educación ya ha adelantado que no cree posible una normalidad en  la vuelta al curso escolar de los niños en septiembre, puesto que sería imposible mantener la distancia social obligatoria entre alumnos, profesores, padres y todas las personas implicadas en el ámbito educativo, por lo que se baraja la posibilidad de que, al menos la mitad de los estudiantes, sigan el curso a través de la tele educación o de manera semipresencial.

El  8 de mayo comenzaron las fases de la desescalada y cada vez más personas van volviéndose a incorporar a sus puestos de trabajo sin medidas reales de conciliación en esta situación de crisis ante una pandemia que, ya ha anunciado quedarse en nuestra sociedad.

Ante esta situación, la Junta de Castilla y León  ha convocado unas subvenciones destinadas a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral a través de Resolución con fecha de 6 de mayo de 2020, de la Gerencia de Servicios Sociales. Podrán solicitarlas las personas trabajadoras que hubieran iniciado el ejercicio del derecho de reducción de jornada o de excedencia y la cuantía máxima de la misma será de 1.500 €, que podrá incrementarse en 1.000 € más, como máximo, en los casos de familia numerosa o familia monoparental. El plazo de solicitud finaliza el 31 de agosto, no obstante, debemos tener en cuenta que esta situación excepcional de crisis sanitaria se va a prolongar en el tiempo y lo que estamos acostumbrados a llamar normalidad social y laboral, va a tardar años en regresar, por lo que habrá trabajadores y trabajadoras que tengan que recurrir a la reducción de jornada o excedencia a partir de septiembre cuando comience el curso escolar y ya no podrán acogerse a estas ayudas económicas. Por lo que una vez más, es un parche insuficiente.

Como consecuencia, nos encontramos con que España, que ya era un país débil en términos de conciliación dentro de un Mercado laboral hasta ahora de difícil acceso para las mujeres, puesto que ante imposibilidades de conciliación familiar, las mujeres interrumpían su carrera laboral por ese motivo siete veces más que los hombres - según el INE -, con esta crisis, hemos perdido en tres meses todos los avances que en diez años habíamos hecho las mujeres.

La conciliación ha sido una de las medidas que ha caído en el olvido con todo el confinamiento, brillan por su ausencia, siendo las familias (sobre todo las monoparentales) abandonadas a su suerte durante toda esta crisis.

Las empresas deben estar preparadas para toda esta realidad y recordar que el teletrabajo nunca fue una solución real para conciliar, sino para ayudar a adaptar la jornada laboral, ya que elimina los desplazamientos, pero no la carga de trabajo. Que las reducciones de jornada y las excedencias forzadas no son un avance en temas de conciliación. Es hora de comenzar a pensar en jornadas más flexibles, en turnos y horarios diferentes, en reducciones de jornadas sin que impliquen reducciones de salario.

Ha llegado el momento empezar a trabajar en la conciliación real adaptada al paradigma social y laboral al que nos toca adaptarnos a vivir, es hora de comenzar a negociar pack de medidas reales ante la vuelta inminente a un mercado laboral hundido en una crisis económica y no dejar que la brecha de género se pueda agrandar indefinidamente a través de reducciones de jornadas y excedencias por cuidado familiar si las instituciones no asumen la carga de cuidados. Debemos impedir el crecimiento del techo de cristal.

En este sentido, el Club de las Malas Madres a través de Change.org ha lanzado una petición dirigida a Pedro Sánchez exigiendo medidas reales para la conciliación con el lema: “Exigimos medidas urgentes para conciliar y no renunciar #EstoNoEsConciliar” en la que se pide lo siguiente:

• Teletrabajo por imperativo legal (como medida correctora temporal, dada la actual situación de emergencia).
• Facilitar la adaptación de jornada y la reducción de la misma sin pérdida salarial, siendo el Estado el que asuma el coste.
• Ayuda retributiva para la contratación de personal para aquellas familias en que todos los progenitores o tutores legales estén trabajando fuera del hogar.

Ayuda firmando la petición de Medidas Urgentes para Conciliar y No Renunciar
 
 
 
Como madre y mujer, quiero terminar con una reflexión de Joaquín Nieto, Director de la Oficina de la OIT para España, para que todos pensemos un poco sobre ella: “Las obligaciones del cuidado podrían recaer sobre las mujeres, siendo las que se ven presionadas a renunciar cuando no es posible el teletrabajo. Lo que podría suponer un retroceso en los avances conseguidos para reducir las brechas de género”.

jueves, 14 de mayo de 2020

El nuevo rol de los RRHH, por Ana Martínez

¿Cuáles son las responsabilidades que tienen que asumir el área de Recursos Humanos ante la situación del Coronavirus?

Esta pandemia está teniendo una gran repercusión en la vida personal porque nos preocupamos por la salud y el bienestar de nuestros seres queridos mientras que el ámbito laboral millones de personas están y estarán en el paro. Además, la situación económica afecta y afectará a la mayor parte de las empresas especialmente las PYMES, los autónomos y sectores como las aerolíneas, el ocio, la cultura y el turismo. 

El ámbito de los Recursos Humanos juega un papel importante y sustancial para la recuperación de la actividad laboral y económica empresarial. Por ello, los responsables de Recursos Humanos han tenido que adaptarse ante dicha situación (gestionándolo de la mejor manera posible) y aplican medidas para conseguir que los empleados puedan aportar todo su potencial creativo e innovador de manera que influya positivamente en la productividad. Las medidas más destacadas que han aplicado son:

El teletrabajo ha supuesto un cambio para la mayoría tanto para los trabajadores como las empresas para poder seguir con sus actividades, evitar aglomeraciones y cumplir con las nuevas normativas. Esta herramienta permite mejorar la conciliación, la flexibilidad, los gastos y el bienestar de los empleados. Sin embargo, el principal problema es el entrometimiento de la vida laboral en la familiar ya que el cierre de las escuelas provoca límites entre el trabajo y el espacio personal lo que, en ocasiones, conlleva dificultades que suponen un problema a la hora de concentrarse.
 

 

Espacios con separación de zonas, que permitan distribuir a las personas en grupos según la situación, es decir, adaptar los puestos para que cuenten con espacio suficiente.





La salud está por encima de todo y, por ello, las empresas saben que se debe de cuidar a los empleados. También, es importante la comunicación y mantenerles informados de forma clara y eficaz. Para ello, se ha propuesto un protocolo de higiene, salud y seguridad, que habla de mantener la distancia de seguridad, el uso de máquinas desinfectantes, guantes, mascarillas… a través de carteles informativos, señales, marcas en el suelo... para que sientan que la empresa está teniendo en cuenta su bienestar. Además, hay empresas que se preocupan por la salud emocional de los empleados y les hacen test de evaluación para saber su situación y si necesitan ayuda.


Videoconferencias para hablar sobre temas que pueden preocupar a los trabajadores o a la propia empresa y plataformas online para dar cursos de formación.

En mi opinión, no debemos de olvidar que el lugar de trabajo es clave para la socialización de las personas, es decir, reflejamos nuestra cultura y contamos nuestras experiencias. También, hace fluir la cooperación y ayuda a crear ideas que permitan a las entidades superar esta situación.

Para terminar, me quedo con una frase de Javier García, director general de Wacht&Act, que dice “el coronavirus impulsara un cambio cultural en las empresas” ya que los efectos que ha producido esta pandemia no desaparecerán cuando las empresas recuperen la normalidad. En definitiva, las claves del cambio y los nuevos desafíos que deben de afrontar las corporativas supondrán que, tras el final del estado de alarma, pasarán por un cambio en la manera de entender el espacio de trabajo.