lunes, 17 de marzo de 2014

¿ES SÓLO UNA MODA EL COACHING?, por ELISA PÉREZ.

Nadie puede negar que el “coaching” está de moda. En España desde hace una década esta disciplina no ha parado de crecer y ha conseguido estar presente en muchos ámbitos de la vida: “coaches en las empresas, en la familia, en la cocina, en la música, en la educación etc.” Pero, ¿QUÉ ES REALMENTE EL COACHING”?

El “Coaching” es un proceso de aprendizaje interpersonal y de reflexión en el que el “coach” (entrenador, maestro) facilita y acompaña con su experiencia sus técnicas y un plan de acción “coachee” (aprendiz, cliente) a la consecución y al desarrollo de nuevas conductas y competencias, basándose en una relación de confidencialidad y temporalidad.

Origen del coachingEl origen de la técnica  del “Coaching” se encuentra en la Antigua Grecia, ya que se considera a Sócrates uno de sus padres. El célebre filósofo consiguió llegar al conocimiento a través de dialogo con sus discípulos (la mayéutica: arte de dar a luz la verdad que estaba oculta hasta el momento). Podríamos decir que el “coach” es el catalizador que permite desarrollar el potencial de las personas como Sócrates ayudaba a sus discípulos alcanzar la sabiduría.

“Sólo hay un saber: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia. Sócrates”.

El coaching volverá a hacer acto de presencia en Estados Unidos en los años 70, con Timothy Gallwey, creador de un método para que los deportistas superaran sus bloqueos y obtuvieran mayor rendimiento. Esta disciplina continuará desarrollándose hasta la idea y los conceptos que existen en la actualidad y que ha dado lugar a diferentes tipos de Coaching: directivo, personal, organizacional, en equipo.

“El coaching” como nueva profesión que se ha introducido en el mundo de los servicios profesionales junto a otras de nombres rimbombantes y glamurosas como “personal trainer”, “personal Shopper”, “cool-hunter” “head-hunter” puede llegar a ser muy rentable económicamente y de ahí, que en muchas ocasiones, haya sido puesta en entre dicho por ser un caldo de cultivo para oportunistas y gente poco profesional que ven en ella una forma de hacer dinero a costa de algunos incautos.

A día de hoy no es una profesión reglada, con un código deontológico, no requiere una titulación oficial y son organizaciones privadas las que gestionan y regulan esta actividad. Toda esta realidad que permite “coaches” que han obtenido su diploma en un par de fines de semana, sólo perjudica a aquellos profesionales cualificados y honestos que, de manera útil y efectiva, ayudan a la consecución de objetivos y metas personales y laborales.

Coaching

La respuesta a la pregunta que da título a este post, nos la dará únicamente el tiempo, veremos si llega a asentarse como una profesión con un estatus y una práctica bien fundamentada o si simplemente lo recordaremos como una moda que marcó una época.

domingo, 9 de marzo de 2014

UN COMERCIAL EN LA EMPRESA ACTUAL, por RAÚL VÁZQUEZ REVILLA.

Comercial o agente comercial: Según la RAE: Persona que profesionalmente gestiona por cuenta ajena o propia, mediante comisión, operaciones de venta u otras transacciones.

De la definición ya podemos ver que ejerce su actividad mediante comisión, que es una forma de incentivar el puesto de trabajo.

Aunque depende del tipo de empresa, por supuesto, desde el departamento de Recursos Humanos debemos cuidar casi siempre especialmente el trabajo comercial. Por dos motivos principales e igual de importantes: De él dependen la mayor parte de las ventas que tenemos (destacando una labor de fidelización) y las posibles ventas que se harán y nuestros futuros clientes (una acción de crecimiento).

Ellos en gran parte de los casos serán la primera impresión, la persona de referencia después, quien transmita la imagen de la empresa a lo más importante que debemos tener  y nuestro principal grupo de interés: nuestros clientes.

Podremos fabricar el producto que queramos, el más moderno, innovador, tecnológico, con mayor calidad… pero de nada servirá si no tenemos esos clientes, necesitamos vender continuamente; de hecho nadie duda que siempre durante nuestra vida lo estamos haciendo, pero convertirlo en tu trabajo conlleva algo más, como estar bien formado en el producto o servicio, estar entrenado en identificar las necesidades de los clientes…

En un mundo globalizado como el actual, por muy especiales o novedosos sean nuestros productos o servicios siempre encontraremos competencia que ofrezca sustitutos o alternativas, de ahí la importancia de un equipo comercial implicado, que se sienta valorado, integrado, comprometido y alienado con los objetivos de la organización.

De nosotros dependerá la política retributiva, que en este tipo de empleados se hace especialmente importante. Si bien en la planta productiva sabemos los tiempos, mecanismos, personas a cargo de las diferentes tareas y en consecuencia sus procesos medibles e identificables (unidades, metros, kg…), debemos conocer que conlleva vender nuestro producto: que tiempos, esfuerzos, probabilidades de hacer nuevos clientes ,en que lugares, en definitiva que aportan a la empresa.  Solo de esta manera empezaremos a poder establecer unas políticas retributivas acorde al trabajo de los empleados comerciales.

En el futuro cercano la retribución tiene que dejar de considerarse exclusivamente un factor de coste y convertirse en una herramienta de dirección y competitividad.

Sea por experiencia propia o la forma de ver la situación actual en la que vivimos, espero sirva para dejar claro lo importante que puede ser vendernos bien.

jueves, 6 de marzo de 2014

MÁS ALLÁ DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL: LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL, por JOSÉ HERRADOR.

“Después de todo este tiempo, el Sol nunca le ha dicho a la Tierra: "Estás en deuda conmigo". Pensad en lo que puede hacer un amor así: Iluminar todo el mundo”.

Estoy releyendo un libro que encontré en la red y que luego compré para entender esta capacidad tan nombrada y utilizada, aunque vulgarizada, y me encontré con la inteligencia espiritual. El libro se titula Inteligencia Espiritual, de Francesc Torralba, director de la cátedra Ethos de la Universidad Raimon Llull. A este tipo de inteligencia se la conoce también, por algunos, como inteligencia existencial o trascendente, complementaria a las ocho / nueve inteligencias múltiples de Howard Gardner – Profesor de Harvard - y que recoge en el último de sus libros alusivos a este tema – La inteligencia reformulada.

La inteligencia, no sólo se reduce a lo académico, sino que es una combinación de todas las inteligencias. Ser hábil en el deporte o en las relaciones humanas implica unas capacidades que, por desgracia, no están seriamente contempladas en los programas de formación académica. 

Según Howard Gardner, creador de la Teoría de las inteligencias múltiples, la inteligencia es la capacidad para resolver problemas o elaborar productos que puedan ser valorados en una determinada cultura. El autor nos recuerda que el 30% de la inteligencia es heredada y el resto es educación, cultura, ambiente económico y hasta alimentación. Propuso varios tipos de inteligencia, igual de importantes: Inteligencia lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista, existencial o filosófica (estas dos las incorporó posteriormente al primer listado de inteligencias en su libro “La inteligencia reformulada”).

La inteligencia interpersonal e intrapersonal coinciden con la llamada inteligencia emocional que promovió Daniel Goleman, de la que tanto hablamos ahora. Para Goleman la inteligencia emocional “es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Tener inteligencia emocional es la capacidad que el ser humano tiene para decir las cosas en el momento correcto, de la manera, correcta, con la intensidad correcta y en el lugar correcto a las personas correctas”. 

Que no existe un único tipo de inteligencia lo sabíamos desde hace mucho. Nos lo dice el sentido común observando nuestras relaciones. Sabemos que hay personas con una gran habilidad lógico-matemática y una reducida inteligencia lingüística, y otras con una inteligencia espacial muy desarrollada y una notable falta de habilidad emocional. ¿Y la inteligencia espiritual? Es la que nos permite transcender, crear y, en última instancia, ser felices de una manera profunda y duradera. La inteligencia espiritual puede ser religiosa o laica. Aquí me estoy refiriendo a esta segunda que vincula al ser humano consigo mismo, con los demás y con su entorno global, en vinculación profunda con todo lo que existe.

Solo lo espiritual es libre en el ser humano frente a los otros porque no es biológico. La demostración de que el ser humano puede no ser esclavo de sus instintos, aunque siempre sea cautivo de su cuerpo. Somos a la vez cuerpo y espíritu. Esta inteligencia es la que le permitió a Viktor Frankl sobrevivir en el campo de concentración de Auschwitz, tal como comenta en su libro “En busca del sentido”. 

La inteligencia espiritual admite varias definiciones, todas ellas compatibles y complementarias entre sí, sin embargo la más básica, sencilla e ilustrativa de este enfoque, se refiere a ella como: La capacidad de ser feliz a pesar de las circunstancias. Esta definición fue dada por Gallegos en su libro Inteligencia Espiritual (2006).

“Nos referimos a una inteligencia que nos faculta para preguntar por el sentido de la existencia, para tomar distancia de la realidad, para elaborar proyectos de vida, para trascender la materialidad, para interpretar símbolos y comprender sabidurías de vida. El ser humano es capaz de un conjunto de actividades que no se explican sin referirse a este tipo de inteligencia. Es especialmente cultivada en los grandes maestros espirituales, en los filósofos y artistas, también en los creadores – apunta Torralba-.

Para Zohar y Marshall “la Inteligencia Espiritual es la inteligencia primordial; es la inteligencia que nos permite afrontar y resolver problemas de significados y valores, ver nuestra vida en un contexto más amplio y significativo y al mismo tiempo determinar qué acción o camino es más valioso para nuestra vida. Consideran que la inteligencia espiritual está en todo nuestro ser, como una totalidad trabajando de manera armónica con la inteligencia racional y la inteligencia emocional”.

La Inteligencia Espiritual se distingue por las siguientes características que he entresacado de los diferentes autores citados, y que algunas concuerdan con la inteligencia emocional:
  • Capacidad de ser flexible.
  • Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo.
  • Capacidad de afrontar y trascender el dolor y el sufrimiento. 
  • La capacidad de ser inspirado por visiones y valores. 
  • Reluctancia a causar daños innecesarios. 
  • Tendencia a ver las relaciones entre las cosas (holismo). 
  • Marcada tendencia a preguntar ¿Por qué? o ¿Y si? y a pretender respuestas fundamentales. 
  • Facilidad para estar contra las convenciones sociales.
  • Capacidad de trascendencia del mundo físico y cotidiano para tener una percepción más elevada de sí mismo y del mundo circundante (ver la realidad desde la visión del águila). 
  • Capacidad de significar la actividad y los acontecimientos con un sentido.
  • Comportarse de un modo virtuoso, es decir, el comportamiento ético consciente en las tareas y responsabilidades de la vida.
  • Capacidad de aprender a ser y aprender a aprender.
Si potenciamos estas facultades creceremos en creatividad, consciencia crítica y autocrítica, más calidad relacional (mirar más lejano y profundo), seguridad personal, sentido de los límites, capacidad de dar y recibir feedback. Equilibrio interno emocional, definir la vida como proyecto desde una dimensión trinitaria del tiempo (pasado, presente y futuro), crecimiento en resiliencia, etc. 
La Inteligencia espiritual se desarrolla desde la inteligencia intrapersonal (conocimiento, aprecio y comprensión de uno mismo) pasando por la inteligencia interpersonal o social (conocimiento, aprecio y comprensión de los demás) hasta llegar al conocimiento, aprecio y comprensión de todas las demás formas de vida y del propio universo.

La atrofia de la inteligencia espiritual conlleva graves problemas. El fanatismo, la banalidad, el servilismo, el dogmatismo, el sectarismo y otros graves dramas que atañen al mundo actual son la clara consecuencia de un déficit de inteligencia espiritual. Una persona espiritualmente inteligente tiene capacidad para analizar con profundidad lo que ocurre en su vida y en la vida de los otros, tiene el poder para descubrir sus recursos más íntimos y desconoce el aburrimiento. Tiene un alto grado de libertad, pues sabe relativizar y tomar distancia de los estímulos externos.

La felicidad duradera, a diferencia del bienestar material, es un estado interior, una actitud vital que se transpira y sólo podemos experimentarlo a través del cultivo de la inteligencia espiritual.

En nuestra función y aprendizaje de consultoría y dirección de personas necesitamos desarrollar especialmente las tres inteligencias (racional, emocional y espiritual), aunque crecer en todas siempre nos ayudará para el ejercicio de este papel complejo. En nuestro máster de Dirección de personas y desarrollo personal intentamos mostrarlo (esta es nuestra inteligencia espiritual), aunque hemos hablado más de lo racional y emocional, también transcendemos estos dos enfoques, buscando la felicidad como vivencia a integrar en nuestros círculos (proyectos) de vida (ser versus tener - reza uno de los libros de Erich From-). 

En todo caso sugerimos algunas orientaciones conductuales que pueden ayudar al desarrollo de esta inteligencia espiritual: Práctica asidua de la soledad, gusto por el silencio y la contemplación, ejercicio del debate y del filosofar, buscar lo espiritual en el arte, dialogar socráticamente, experimentar la fragilidad y el deleite musical, así como ejercitar la solidaridad, preguntarse y cuestionar compartiendo con otras personas, practicar la lectura inspiradora, escuchar buena música, encontrar el beneficio en las situaciones “crisol” (traumáticas), etc. 

Hay que buscar un estado de “mindfulness” (Puede entenderse como atención y conciencia plena, sin estrés, presencia atenta y reflexiva –Vallejo- ), que nos permita observar las emociones a distancia y vivir el presente, sin miedos y comprometidos. 

En Harvard el curso con más popularidad y éxito, más que los de economía, de los cuales son los grandes especialistas es sobre la felicidad. Dicho curso se llama “Mayor felicidad” y es dictado por Tal Ben Shahar. Este curso atrae a 1.400 alumnos por semestre y 20% de los graduados de Harvard toman este curso electivo. ¿Por qué? Quizás porque este curso está basado en las últimas investigaciones de la psicología positiva, que les hace cuestionar creencias y supuestos arraigados en nuestra sociedad.

"No seas una gallina. Sé un águila. Las gallinas sólo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.


Por si os interesa el tema os pongo algunas referencias bibliográficas, filmes y links que he consultado y en algunos casos transcrito:

- Torralba, Francesc. Inteligencia espiritual. Plataforma Editorial. 2010.
- Howard. Gardner . La Inteligencia reformulada: Las inteligencias múltiples en el siglo XXI, Paidòs, Barcelona, 2007. 
- Gallegos Nava,Ramón, (2005) “Educación y Espiritualidad. La educación como práctica espiritual”. 
- Zohar, D. y Marshall, Ian. Inteligencia espiritual. Plaza y Janés. Madrid 2001.
- Ducan, Tony “El poder de la inteligencia espiritual” 
- Wayne W. Dyer. (Autor de Tus zonas erróneas). El Poder de la Intención 
- Goleman, Daniel. La práctica de la inteligencia emocional. Edit. Kairós.

- http://www.youtube.com/watch?v=SpbMt7ehgeo (Video sobre la felicidad)

- El Cambio. Dr. Wyne Dyer' (film)
- Tres films sobre los temas presentados: Intocable (film). La delicadeza (film). En busca de la felicidad (film)

jueves, 27 de febrero de 2014

FORMARSE PARA CAMBIAR, por JOSE A. MENDOZA

Finalizaba el año y con él el curso de formación de líderes. Amablemente el director del máster me había invitado a presenciar las exposiciones que los alumnos hacían sobre los cambios implantados en su trabajo. Estaban inspirados en ideas debatidas en el curso. Confieso que me entusiasmó escuchar sus logros.

Encontré un aspecto común en todos ellos: el cambio que la formación había producido en su forma de liderar, desde que iniciaron el curso hasta el momento en el que hacían su presentación.

De vez en cuando escucho a trabajadores de diversas empresas hablar de lo mal que está el ambiente en su trabajo. De los jefes que mandan sin preocuparse de la persona que tienen delante, con el sólo objetivo de que el trabajo salga, sin preocuparles la forma ni las circunstancias. Esto me cuadra con lo que lo que escuché a los alumnos referidos: era el estilo que ellos tenían cuando les enviaron a formarse.

El cambio en su comportamiento que ellos presentaban, iba en beneficio, no sólo de las relaciones con los demás, sino de la eficacia del trabajo y del desarrollo para los que trabajan junto a ellos. En efecto, habían comprendido que la mejor manera de hacer un trabajo bien y rápidamente, es cuando uno comprende su misión y tiene interés en realizarla. Podemos sintetizar que este fue el aprendizaje principal del curso: el líder de un equipo ha de lograr que las actividades del mismo estén organizadas, que los objetivos sean compartidos y que los colaboradores comprendan y deseen hacer el trabajo.

Podemos pensar que con este cambio las cosas vayan mejor en las empresas de nuestro entorno, y así es. Pero el cambio no sólo es producto de la formación que pueda recibir un mando. Junto a ella, es necesario haber trazado una estrategia en la empresa, en la cual la formación de los mandos es una de las ramas. Así lo pude comprender viendo que en las presentaciones referidas, asistían directivos de las correspondientes empresas, y detectando la satisfacción que les producía, comprobar la transformación de sus colaboradores en la formación seguida.

En efecto, uno no aprende a ser mando con las teorías de la Universidad. Tampoco se adquiere por genética, ni va implícito en la toma de posesión del cargo. Como todos los aprendizajes comportamentales, requiere una parte conceptual (teoría) y otra práctica. La primera puede adquirirse de varios modos. La práctica es más compleja ya que requiere un entorno adecuado. Por eso es fundamental que la empresa tenga establecida una estrategia, y que facilite y reconozca los logros que se van alcanzando.

Si estas personas, que ya eran mandos, reconocieron un cambio de comportamiento, es porque cuando vinieron al curso ejercían su trabajo de modo diferente. Además estaban convencidos de que las nuevas pautas les proporcionaban mejor clima de trabajo y mejor rendimiento. ¿Por qué antes realizaban así su trabajo?, ¿Cómo y dónde lo aprendieron?, ¿Cuántos mandos lo aprenden y ejecutan de modo similar?, ¿Cuántas empresas quedan que no se hayan planteado cambiar?,…

Sin duda esta serie de preguntas nos lleva a explicarnos el contexto en el que muchas personas desarrollan su trabajo, incluso de la situación social que vivimos. Ante este planteamiento, podemos comprender el descontento que muchos, demasiada gente, echa por la boca, cuando habla de su jefe, y de la forma de trabajar. Las crisis económicas son como las tormentas: aparecen y más tarde acaban desapareciendo, aunque dejen huella. Pero la corrupción que percibimos en los gobiernos y en las empresas, son más duraderas, porque deforman la genética de las Organizaciones y los valores que las personas tienen como principios. Además, difícilmente vamos a despegarnos de ella: fijaros lo poco que se oye hablar de ética ni en los negocios ni en los planes de formación. ¿Cómo tomaremos conciencia de su peligro?

Volviendo a nuestro tema, el tiempo que dedicamos al trabajo es algo muy importante en la vida de una persona, pues es una gran parte de ella. ¿Puede permitirse una empresa del siglo XXI tener colaboradores sin interés en su trabajo?, ¿Puede lograr una paz estabilizada la sociedad en la que el ganar más, se ha convertido en un objetivo indiscutible? Recordemos que la ganancia, lo mismo en un individuo que en una empresa, es un medio, y nada más, para lograr los objetivos que se propone. El grado de absentismo de nuestras empresas puede ser un indicador que refleje el ambiente que vivimos en ella. ¿Qué puede generar un contexto de trabajo así? Perder los verdaderos objetivos puede ser peligroso: a las clínicas psiquiátricas no sólo se va por la depresión y el desinterés que tenemos por la vida.

En esta situación, quiero resaltar el mérito que tienen las personas que han emprendido el camino de la regeneración. Empresas que piden a sus mandos tiempo y esfuerzo para que después del trabajo, dediquen los fines de semana al aprendizaje sobre la compleja tarea de liderar. Mandos que saben que ser mando no se aprende sólo ejerciendo de tal, ni se recibe como un don del cielo sin esfuerzo, y dedican su energía y su decisión a este difícil ejercicio. Cambiar una Organización, tampoco se hace fácilmente. Sin embargo, en las difíciles circunstancias que vivimos, hay personas que se embarcan en el cambio.

Hace justamente un siglo, hubo un grupo de intelectuales que, sensibilizados por el desastre de 1898, se propusieron regenerar el país, (la generación del 14). Viendo dónde estamos, está claro que no lo lograron, a pesar de su elogiable objetivo. ¿Será este nuevo impulso, el germen de una regeneración definitiva?

domingo, 23 de febrero de 2014

ALBERTO CHICOTE: EL VIAJE DEL HÉROE Y LA PESADILLA EN LA COCINA, por JAVIER SERRANO.

Imaginad la cara que se me quedó la primera vez que oí hablar de conceptos como “El empoderamiento de un Stakeholder” o “El Story telling empoderador”, (lo tengo que entrecomillar porque aún no me he recuperado), ese día comencé un viaje en el que aprendería nuevos conceptos e ideas.

Luego, dando y dando vueltas, descubrí que, más allá del empoderamiento que conocí en el tercer sector (cuyo fin es capacitar a las personas de colectivos vulnerables o proporcionar a estos grupos poder para la autogestión y mejora de sus condiciones de vida) existe el empowerment que es una de las herramientas usadas en el mundo de los recursos humanos y de la calidad.

Básicamente se trata de hacer a cada cual responsable de su propio trabajo. Darle poder para tomar sus propias decisiones sin depender de superiores, porque quien se encuentra a cargo de una función o proceso es quien mejor lo conoce y domina. En definitiva, lograr que la persona se involucre a fondo en su trabajo.

Uno de los modos más interesantes de empoderar a las personas en todo tipo de organizaciones es a través de “El viaje del héroe”. Se trata de un tipo de Story - Telling en el que se muestra cómo la persona evoluciona en autonomía, conocimiento, desempeño, etc.

En la mitad del siglo pasado Joseph Campbell en el libro “El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito” estudió el concepto de viaje de héroe implícito en las historias, mitos y leyendas de todos los tiempos y culturas.
Posteriormente, la idea de viaje del héroe fue adaptada para su uso en la elaboración de relatos por Christopher Vogler en su libro “El viaje del escritor”, con el fin de sentar los cimientos para una buena historia. Muchos libros y guiones se apoyan en las premisas que Vogler estableció como las etapas del viaje del héroe:

1º El mundo ordinario. Es la historia normal de una persona normal, podría tratarse de cualquiera.

2º La llamada a la aventura. Algo rompe con lo que hasta ahora es normal y surge la aventura.

3º El rechazo de la llamada. El miedo al cambio hace al héroe ir en contra de la aventura.

4º El encuentro con el mentor. Le hace aceptar la llamada y le da un don que será esencial para la aventura.

5º La travesía del primer umbral. El héroe entra en un mundo nuevo y desconocido.

6º Las pruebas, los aliados, los enemigos. Le ayudan a aprender y entender el nuevo mundo.

7º La aproximación a la caverna más profunda. El héroe va superando pequeñas pruebas que le previenen de lo que está por llegar.

8º La odisea (el calvario). Surge una gran crisis que a punto está de terminar con el héroe y su viaje.

9º La recompensa. El héroe se sobrepone a la crisis y gana por fin su premio, el viaje de ida ha terminado. Pero aún queda la vuelta.

10º El camino de regreso. Es el regreso al mundo normal, acechan los peligros puede peligrar la recompensa.

empoderamiento, star wars11º La resurrección. Antes de cruzar el umbral del mundo real, aparece de nuevo una situación crítica, de la cual el héroe saldrá victorioso usando toda la experiencia y conocimiento atesorado en el viaje. Además esto romperá con aquella causa que determinó el inicio del viaje y que fue motivo del fin de la vida normal del héroe.

12º El retorno con el elixir. El regreso a casa no implica llevar de nuevo una vida normal, el elixir y los dones recibidos ayudan al héroe a cambiar el mundo normal.

¿Encontráis alguna de estas etapas reflejadas por ejemplo en Matrix o Star wars?

Y así es como un día encendí la televisión y una revelación me aclaró la idea del empoderamiento-empowerm
ent, allí estaba Alberto Chicote y “Pesadilla en la cocina”.
Cada semana el programa plantea algo que va más allá del follón en que se puede convertir un negocio de hostelería.
Pesadilla en la cocina” plantea un viaje en el que se dan muchas de las etapas que hemos visto en “El viaje del héroe”, en el que Alberto Chicote hace de mentor, coach, entrenador, sensei….y siempre tiene un regalo (don) para el héroe, al que entrena, hace encontrarse a sí mismo, progresar, aprender… guiándole en un viaje, nunca sencillo, del cual regresará cambiado totalmente.

“Que la fuerza de San Pancracio te acompañe” Alberto Chicote.

Por cierto, mi búsqueda del “grial” del empoderamiento-empowerment termina también aquí.