¡No, no he escrito estas
letras al azar aporreando el teclado!. Se trata de una palabra nórdica que resume la expresión: “felicidad en el trabajo”. Al descubrir este término tuve claro que quería hablar de ello en este
post.
Siempre
he querido tener un trabajo en el que ser feliz, levantarme cada mañana
contenta, salir de mi cómoda cama tras apagar el despertador y
poder entrar en el trabajo con una sonrisa.
¿Es
más
difícil
en la actualidad encontrar este tipo de trabajo o depende de cada uno conseguir
ser felices con lo que hacemos?
Me
descubro preguntándome:
¿Y
si la felicidad no depende del trabajo al que nos dediquemos sino de la actitud
con la que lo afrontamos?
Y
es que creo firmemente en que el futuro está en
la felicidad. Creo en la buena energía, en ver el lado
bueno de las cosas, en la motivación y que un buen
clima laboral hace que se trabaje mucho mejor.
De
hecho las empresas que se preocupan por este objetivo son mucho más
productivas. Numerosos estudios demuestran que los trabajadores felices:
- Se comprometen más.
- Están más motivados.
- Son más innovadores.
- Tienen más energía.
- Se preocupan más por hacer un buen trabajo.
- Afrontan mejor los cambios.
- Tienen una mejor comunicación.
- Tienen más confianza.
- Cuentan con una mayor habilidad para resolver conflictos.
- Faltan menos al trabajo.
Sentirte
feliz en tu trabajo mejora la calidad de vida también
fuera de él
y te hace sentir más
realizado.
Lo
único
que podemos controlar son nuestras propias decisiones así que
yo digo si dedicamos al trabajo más de un tercio del
día,
¿no
será mejor
que intentemos pasar ese tiempo de la mejor manera posible?

