Recientemente el periódico “El País” se ocupó del gran impacto que está teniendo un pequeño manifiesto de 30 páginas titulado “Indignez-vous” (“Indignaos”) escrito por un filósofo y antiguo miembro de la resistencia francesa, de 93 años, llamado Stephane Hessel, que se vende al precio de 3 euros. No está traducido al castellano aún, pero seguro que muy pronto va a aparecer en las librerías.
Más de 850.000 personas han comprado ya el librito, un hecho que no parece responder ni al precio ni a la notoriedad del autor, que fue uno de los padres en su momento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy está animando las tertulias de muchos cafés franceses, así como llamando a la sociedad para la recuperación de valores que sustituyan al individualismo, hedonismo y materialismo dominantes.
A continuación recogemos la opinión de uno de los muchos cibernautas (Carlos Etcheverría) que se han pronunciado sobre este evento, significando la importancia del documento en un momento de crisis social de los valores. Él cuando vio que se habían vendido 300.000 ejemplares renunció a sus derechos a efectos de facilitar la difusión e impacto del documento.
"Indignaos es el título de un manifiesto llamando a la insurrección pacífica en Francia, que por desgracia aún no ha llegado a España en su versión castellana. Es la voz de la indignación de Stéphane Hessel, un hombre de 93 años, antiguo combatiente de la resistencia francesa, superviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Dora, uno de los redactores en 1948 de la Declatación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, embajador de Francia y Comendador de la Legión de Honor.
¿Porqué tenemos que soportar las cosas que aborrecemos? Esta invocación para rescatar los verdaderos valores es también una invitación a los jóvenes a oponerse a todo tipo de totalitarismos y dictaduras y rescatar la verdadera democracia; a exigir independencia a los medios y enfrentarse al acoso a la libertad de prensa; a mostrar su enfado ante la desigualdad, la pobreza, o la despiadada dictadura económica de los mercados financieros, motivo más que suficiente para iniciar una insurrección pacífica real. Es un llamamiento contra la indiferencia que nos encoge de hombros ante la adversidad.
Hessel habla de una amnesia generalizada de la sociedad, despreocupada del desastre ecológico planetario, haciendo especial énfasis en la falta de rumbo y en la pérdida del sentido de los dirigentes políticos por su apoyo a los grandes consorcios bancarios y corporaciones multinacionales, en detrimento de los ciudadanos en un momento en que la crisis está acabando con el bienestar social en Europa.
Lo que está siendo cuestionado, dice, es la base de las conquistas sociales. ¿Quién controla, quién decide y quiénes son los interesados en esas decisiones descabelladas? Por eso hace falta que nos indignemos cuando percibimos que hay cosas intolerables.
Y pide una insurrección pacífica contra el desprecio al débil, la insolidaridad o la exaltación del dinero; contra el consumo masivo o la competencia de todos contra todos.
En su mensaje de coherencia y dignidad, refuerza la desconfianza hacia los poderosos que amenazan la paz y la democracia, reivindicando la actitud del resistente en una apelación al noble sentimiento que, más o menos recóndito, anida en todos nosotros: la rebelión contra la injusticia."
Más de 850.000 personas han comprado ya el librito, un hecho que no parece responder ni al precio ni a la notoriedad del autor, que fue uno de los padres en su momento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy está animando las tertulias de muchos cafés franceses, así como llamando a la sociedad para la recuperación de valores que sustituyan al individualismo, hedonismo y materialismo dominantes.
A continuación recogemos la opinión de uno de los muchos cibernautas (Carlos Etcheverría) que se han pronunciado sobre este evento, significando la importancia del documento en un momento de crisis social de los valores. Él cuando vio que se habían vendido 300.000 ejemplares renunció a sus derechos a efectos de facilitar la difusión e impacto del documento.
"Indignaos es el título de un manifiesto llamando a la insurrección pacífica en Francia, que por desgracia aún no ha llegado a España en su versión castellana. Es la voz de la indignación de Stéphane Hessel, un hombre de 93 años, antiguo combatiente de la resistencia francesa, superviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Dora, uno de los redactores en 1948 de la Declatación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, embajador de Francia y Comendador de la Legión de Honor.
¿Porqué tenemos que soportar las cosas que aborrecemos? Esta invocación para rescatar los verdaderos valores es también una invitación a los jóvenes a oponerse a todo tipo de totalitarismos y dictaduras y rescatar la verdadera democracia; a exigir independencia a los medios y enfrentarse al acoso a la libertad de prensa; a mostrar su enfado ante la desigualdad, la pobreza, o la despiadada dictadura económica de los mercados financieros, motivo más que suficiente para iniciar una insurrección pacífica real. Es un llamamiento contra la indiferencia que nos encoge de hombros ante la adversidad.
Hessel habla de una amnesia generalizada de la sociedad, despreocupada del desastre ecológico planetario, haciendo especial énfasis en la falta de rumbo y en la pérdida del sentido de los dirigentes políticos por su apoyo a los grandes consorcios bancarios y corporaciones multinacionales, en detrimento de los ciudadanos en un momento en que la crisis está acabando con el bienestar social en Europa.
Lo que está siendo cuestionado, dice, es la base de las conquistas sociales. ¿Quién controla, quién decide y quiénes son los interesados en esas decisiones descabelladas? Por eso hace falta que nos indignemos cuando percibimos que hay cosas intolerables.
Y pide una insurrección pacífica contra el desprecio al débil, la insolidaridad o la exaltación del dinero; contra el consumo masivo o la competencia de todos contra todos.
En su mensaje de coherencia y dignidad, refuerza la desconfianza hacia los poderosos que amenazan la paz y la democracia, reivindicando la actitud del resistente en una apelación al noble sentimiento que, más o menos recóndito, anida en todos nosotros: la rebelión contra la injusticia."
