lunes, 3 de febrero de 2014

EL COMPROMISO, UN INTANGIBLE A GESTIONAR, por JOSÉ A. BARTOLOMÉ


Los intangibles se han convertido en un elemento esencial para un número de organizaciones cada vez mayor, especialmente por el complejo contexto actual y por la necesidad de dirigir a las organizaciones hacia modelos basados en la innovación, el conocimiento y las nuevas tecnologías.

La buena gestión de los intangibles se convierte en un elemento diferenciador de las organizaciones, que se traduce en la creación de valor, en una financiación más eficiente y en una reducción de los costes económicos, pudiendo llegar a convertirse en una ventaja competitiva sostenible, difícil de imitar e, incluso, incidir en la estrategia global de la organización.

La gestión de personas también maneja intangibles, especialmente cuando es estratégica, cuando se alinea radicalmente con los valores de la organización y con el objetivo de su actividad. El peso de los intangibles en la gestión de personas adquiere una cada vez mayor importancia, debido al contexto de cambio de paradigma empresarial, donde la gestión ética y responsable es una exigencia en crecimiento, donde los valores de las organizaciones son públicos… y el incumplimiento o la incoherencia entre lo dicho y lo hecho puede tener fuertes repercusiones económicas, legales o reputacionales.

El compromiso es el intangible más importante que las organizaciones tienen que gestionar cuando hablamos de personas. Sin duda, ser capaces de generar y de gestionar la confianza, es uno de los retos más importantes ante los que se enfrentan las organizaciones.

El concepto compromiso no es tan difícil de definir como pudiera parecer a priori, aunque si es verdad que sus manifestaciones pueden ser muy diferentes. El compromiso es la vinculación efectiva a la organización y al logro de sus objetivos, construido sobre tres factores: aceptación de los valores y objetivos, disponibilidad para aportar esfuerzo y deseo de permanencia en la organización.

La generación del compromiso necesita de una cultura organizacional que elimine los comportamientos paternalistas y apueste por una visión más radical, buscando un compromiso basado en condiciones objetivas.
La creación de condiciones para el compromiso requiere actuaciones de conjunto:
  • Selección de personas con potencial de compromiso, que se identifiquen con los valores de la organización, que demuestre atracción por el trabajo, adaptabilidad y voluntad de crecimiento personal y profesional.  
  • Búsqueda del liderazgo natural en la dirección de equipos. Potenciar al máximo las capacidades de las personas, su autonomía.
  • Comunicación bidireccional que genere confianza, haga partícipes a las personas en las tomas de decisiones, así como, en el entendimiento de  las estrategias de las organización.
  • Hacer perceptibles las posibilidades de carrera profesional dentro de la organización, afirmando la importancia de la aportación individual, así como la estabilidad laboral dentro del contexto de la organización y de las necesidades en las que ésta se mueve.
  • Políticas retributivas equitativas y que demuestren la confianza de la organización con las personas. Generación de entornos de trabajo de calidad y que permitan la armonía entre vida laboral y profesional.
El grado de compromiso adquirido por las personas en una organización es muy difícilmente medible, sin embargo ya existen modelos para intentar medirlo que toman diferentes variables, de tipo afectivo (lealtad a la organización, el vínculo emocional…), de tipo calculado (rentabilización del la inversión realizada en la organización) y de tipo normativo (obligación moral con la organización, fuerte socialización organizacional…).

Cabría recordar aquí a Seth Godin cuando dice que lo que se puede medir es lo más sencillo y con menos valor.

Sin embargo, el compromiso adquirido se puede quebrar cuando las organizaciones dejan de sentirse comprometidas con las personas, cuando se producen procesos de reestructuración de personal poco éticos o mal comunicados, percepción de inestabilidad en el empleo, políticas retributivas que se alejan de modelos equitativos y del reconocimiento del trabajo individual…

Las consecuencias de la pérdida o falta del compromiso organizacional son muchas y muy costosas para las organizaciones, desde la pérdida de buen clima laboral, el aumento del absentismo y de la rotación hasta una influencia negativa en los comportamientos innovadores de la organización. Este último aspecto es especialmente importante puesto que sólo las organizaciones que apuestan por entornos organizacionales innovadores favorecen el compromiso, por tanto, la pérdida del compromiso alcanzado hace que las organizaciones entren en un círculo vicioso de destrucción de la confianza.

Para terminar una reflexión de Gary Hamel, que puede resumir cómo generar compromiso en las organizaciones: 
¿Qué hace que una persona aumente su compromiso y sienta verdadera pasión por su trabajo? Y la respuesta es que la persona se sienta parte de un fin último que ayude a una causa mayor; que no sea sienta que el trabajo es solamente la forma de obtener dinero”.

jueves, 30 de enero de 2014

LA GESTIÓN RESPONSABLE DE LAS PERSONAS, por ERIKA CEMBRANOS.

El referencial más conocido y utilizado en el campo de la Responsabilidad Social es la guía GRI, Guía para la elaboración de Memorias de Sostenibilidad, de Global Reporting Initiative. Se trata de un documento que recoge todo aquello sobre lo que una organización responsable debe reportar (informar a sus grupos de interés) y por tanto, aquello que debe gestionar.

En esta guía, la gestión de personas se enmarca en la categoría “desempeño social”, que a su vez consta de subcategorías: prácticas laborales y trabajo digno, derechos humanos, sociedad y responsabilidad sobre el producto. 
Cada una de estas subcategorías recoge a su vez una serie de aspectos e indicadores.

Dejando al margen aquellos relativos a colectivos externos a la empresa (por ejemplo, comunidades locales, clientes, etc.), los indicadores que recoge GRI relativos a gestión de personas son los siguientes:
  • Empleo:
Número y tasa de contratación y rotación media de empleados, desglosados por grupos etario, sexo y religión.
Prestaciones sociales para los empleados a jornada completa que no se ofrecen a los empleados temporales o a media jornada.
Índices de reincorporación al trabajo y de retención tras la baja por maternidad o paternidad.
  • Relaciones entre los trabajadores y la dirección:
Plazos mínimos de preaviso de cambios operativos y posible inclusión de estos en los convenios colectivos.
  • Seguridad y salud en el trabajo:
% de trabajadores que están representados en comités formales de seguridad y salud conjuntos para dirección y empleados.
Tipo y tasa de lesiones, enfermedades profesionales, días perdidos, absentismo y número de víctimas mortales relacionadas con el trabajo.
Trabajadores cuya profesión tiene una incidencia o riesgo elevado de enfermedad.
Asuntos de salud y seguridad cubiertos en acuerdos formales con los sindicatos.
  • Capacitación y educación:
Promedio de horas de capacitación anuales por empleado.
Programas de gestión de habilidades y de formación continua que fomentan la empleabilidad de los trabajadores y les ayudan a gestionar el final de sus carreras profesionales.
% de empleados que reciben evaluaciones regulares del desempeño y de desarrollo profesional.
  • Diversidad e igualdad de oportunidades:
Composición de los órganos de gobierno y desglose de la plantilla por categoría profesional y sexo.
  • Igualdad de retribución entre hombres y mujeres:
Relación entre el salario base de los hombres con respecto al de las mujeres.

Visto esto podemos concluir que según GRI la gestión responsable de personas se basa es una cierta estabilidad de la plantilla, la disponibilidad de medidas de conciliación que permitan retener a padres y madres, cierto nivel de información a los trabajadores sobre cambios operativos, la constitución de Comités de Seguridad y Salud y un nivel razonable de accidentabilidad y enfermedades profesionales, formación, evaluaciones del desempeño y de desarrollo profesional, presencia femenina en la organización y sus órganos de gobierno e igualdad de retribución entre hombres y mujeres.

Y la pregunta es: ¿recoge esto una verdadera gestión responsable de las personas? ¿Esto es todo lo que una organización puede hacer, por encima de sus obligaciones legales en materia laboral, para ser responsable? ¿Dónde quedan aspectos como, por ejemplo, la implicación de las personas o la integración de personas con discapacidad? ¿Qué opinas? ¿Hay algo que eches en falta?

lunes, 27 de enero de 2014

JANO: ¿DIOS DE LA INNOVACIÓN?, por BEATRIZ MARTÍN

JANO era uno de los Dioses más antiguos y venerados de Roma. Representa la divinidad de los dos rostros, es el arquetipo de la dualidad.

Enero, mes en el que nos encontramos, fue designado en su homenaje. Era considerado el Dios de las transiciones, el comienzo de cualquier empresa, de cualquier cambio, el inicio del año, el pasaje de lo descendente a lo ascendente, la evolución del pasado al futuro.

¿Y cuál es el futuro de las organizaciones? En una situación como la actual, con una tremenda crisis económica y financiera, creo que la supervivencia de las organizaciones y el futuro de los recursos humanos están en la INNOVACIÓN. Innovar para diferenciarse, para ser más eficientes, para conseguir un crecimiento sostenible y un aumento de competitividad en el mercado.

“Nunca andes por el camino trazado, pues él te conducirá únicamente a donde otros ya fueron”. Alexander Graham Bell

¿Y qué es Innovar? Con este término no sólo quiero hacer referencia a nuevos productos o servicios, sino también a Innovación en Gestión. Quizás el concepto de Innovación Empresarial se acerque más a lo que debemos conseguir: Es el proceso mediante el cual la empresa introduce un cambio que produce una ventaja de valor con respecto a lo existente, y que es aceptado y valorado por el mercado.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” 
Albert Einstein

Toda innovación supone un cambio que exige que estemos preparados y nos adaptemos a él de la mejor forma posible. Debemos, por tanto, analizar el carácter de la organización para entender sus efectos sobre el cambio. También tenemos que estudiar el clima de la organización, pues será el “caldo de cultivo” de la creatividad y la innovación.

Por lo tanto, gestionar la innovación no sólo supone atender al entorno que nos rodea, a nuestros procesos, sino también a organizar todos nuestros recursos: los económicos y, los más importantes, los humanos.

Además, para fomentar la cultura innovadora es fundamental alinear la innovación con la estrategia y la política de la organización. Todo esto requiere el coraje, el compromiso y la decisión de la Dirección y de los empleados; es decir, de los “recursos humanos”.

Y en este aspecto, ¿cómo organizamos y gestionamos a las personas para implicarlas en el proceso de innovación? ¿Cuál es el papel del Responsable de Recursos Humanos? Estos son algunos de los puntos fundamentales que se deben contemplar:
  • Identificar a las personas creativas y desarrollar sus habilidades, aprovechando su talento y haciendo que éstas contagien su actitud en sus áreas de actuación.
  • Crear equipos creativos, con un objetivo establecido, con un compromiso y tolerancia hacia el resto.
  • Fomentar la participación, en un ambiente de trabajo armónico y de cooperación, acentuando la Filosofía Win-Win.
  • Promover canales de comunicación, tanto formales como informales, eliminando barreras y fomentando la comunicación horizontal.
  • Motivar a las personas hacia los retos de la organización, con un reconocimiento hacia las ideas propuestas.
  • Crear un entorno favorable a la creatividad, facilitando un espacio y un tiempo determinado. Ej. Coworkings
  • Fomentar un liderazgo efectivo, que genere el ambiente y la confianza para sacar lo mejor de cada uno.
  • Comunicar el “derecho a fracasar” y, volviendo al Dios romano, evitar el Síndrome de Jano Bifronte, el de las dos caras, el jefe que motiva por un lado y regaña por el otro.



  • Establecer en las políticas de empresa la creatividad como un valor y no como un lastre.
  • Valorar los resultados de todo el proceso de innovación, comunicarlos y ponerlos en marcha.
Analizando todos estos puntos, es vital tomar conciencia de la importancia del ROL del RESPONSABLE DE RECURSOS HUMANOS en el “acompañamiento” y aprendizaje de las personas para el desarrollo del proceso de INNOVACIÓN.

Y volviendo al inicio para retomar la cultura romana, y con todo lo que hemos visto hasta ahora, si Jano, NO el Bifronte, es el Dios de los cambios, de las transiciones, de los buenos inicios y finales, la dualidad entre el pasado y el futuro… ¿No podríamos decir que JANO es el Dios que representa la INNOVACIÓN?

“¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”
 Vicent Van Gogh

jueves, 23 de enero de 2014

LAS PRÁCTICAS EN LAS EMPRESAS Y LA ESPERANZA. UNA BUENA EXPERIENCIA PARA TODOS, por VICENTE GONZÁLEZ.

A la hora de escribir este post, la verdad es que uno empieza a mover la batidora de pensar y surgen docenas de ideas, posibilidades y propuestas.

Todos, cada día escuchamos multitud de opiniones sobre las nuevas incorporaciones en las empresas, respecto a  los jóvenes, del tipo: “no vienen preparados”, “no quieren trabajar”, “no tienen ganas”, “sólo reclaman derechos pero no quieren poner nada de su parte”...  Efectivamente esto se produce, ocurre, todos lo vemos a diario.

La verdad es que no he querido dejar pasar la oportunidad de compartir en el Foro una situación agradable, positiva y, verdaderamente gratificante en el ámbito de las personas y, más aún, de los jóvenes que llegan a las organizaciones.

Mi empresa es una organización dedicada la consultoría de sistemas de información. No nos dedicamos a fabricar objetos, lo cual me parece algo en sí mismo complejísimo. Nuestro equipo humano (y no es una simple frase) es LO MÁS IMPORTANTE de la compañía. Es lo que nos permite desarrollar nuestras labores, producir, facturar…

Tradicionalmente (seguro que como muchos de vosotros) incorporamos estudiantes de últimos cursos para realizar prácticas con nosotros.

La última incorporación ha sido una persona seria, preparada, motivada y tremendamente generosa y participativa. ¡Un auténtico “gustazo”!. Colaboró en prácticas aproximadamente durante seis meses en nuestra organización de una forma enormemente satisfactoria.

Finalizadas sus prácticas, estábamos deseando captarle: un caso claro de “no desperdiciar el talento”. Vimos la posibilidad (casi la forzamos, en realidad) de incorporarle a la compañía para un nuevo proyecto que se iniciaba.
La cuestión es que, tras consultar las cuestiones legales con nuestros asesores, nos propusieron que se incorporara con un modelo de contrato en prácticas, con ciertos beneficios para la empresa y una duración máxima a partir de la cual debería ser contratado definitivamente o despedido.

El problema que nos surgía era el siguiente: la remuneración que, legalmente, la empresa tenía derecho a ofrecerle nos parecía excesivamente escueta. Nuestra preocupación: “A ver si por estas cantidades no va a querer incorporarse al equipo”. Decidimos subirla inicialmente y plantearle un plan de crecimiento tanto en desarrollo profesional y formación como en el aspecto económico.

Temerosos, nos reunimos con él y le planteamos, con nuestra mejor sonrisa, nuestra idea, deseos de su incorporación, proyecto profesional, capacidades de crecimiento y formación muy específica……..todo para “convencerle” y que se uniese al equipo.

Una vez más, satisfacción absoluta:
Aceptó ilusionado nuestra propuesta y, posteriormente, nos confesó abiertamente que el sólo veía todo aquello como una oportunidad enorme de crecimiento, desarrollo y adquisición de experiencia. “Hubiera venido gratis los seis primeros meses”...

Se demuestra una vez más que NO TODOS los jóvenes responden a un estereotipo que se extiende desde la generalización: Aún hay esperanza.

Como dijo Aristóteles: LA ESPERANZA ES EL SUEÑO DEL HOMBRE DESPIERTO...

lunes, 20 de enero de 2014

COMO SI DE UN VESTIDOR SE TRATASE, por MARÍA RAMOS.

Parece que la moda lo puede todo, y así es. En el mundo de los recursos humanos como en el armario, hay que saber elegir a la persona adecuada en el momento preciso y en la situación correcta.
Es muy difícil combinar colores, partes de arriba y de abajo y siempre dependiendo de la estación en la que nos encontremos. 
Ocurre lo mismo en las organizaciones. Hay que valorar las competencias de cada persona, saberlas gestionar y sobre todo, ponerlas en un equipo de trabajo en el que puedan sacar lo mejor de si mismas y siempre teniendo en cuenta el entorno con el que nos vamos encontrando, el cual, hoy por hoy, es muy dinámico. 
Se me ocurren algunas preguntas sobre las que reflexionar, ¿Están los empleados contentos con la función de los recursos humanos?, ¿Son los empleados personas eficaces para sus empresas?, ¿Son felices en sus puestos?, ¿Cómo los seleccionamos, formamos e incidimos en su desarrollo?.
Cuando pienso en la posición actual y en el futuro por construir, me doy cuenta de que estamos en un sector joven en el que la mayoría de los profesionales aún son partes escindidas de departamentos financieros o comerciales que solo ven al empleado ligado a la producción y a los que solo les interesa alcanzar sus objetivos.
Debemos buscar que el empleado sea el orgullo de las organizaciones, que se sienta comprometido y trabaje feliz siempre dentro del marco laboral, manteniendo un paralelismo con su ámbito personal. Solo así conseguiremos una empresa cada vez mas competitiva y puntera en su sector. Para dirigir personas, camina detrás de ellas.


Volviendo al tema de la moda, hay prendas de las que nunca quieres prescindir, que siempre están en el fondo de tu armario. Al igual que en nuestra profesión, debemos mimar y sacar lo mejor de aquellas personas que te hacen crecer en lo personal y lo profesional. No olvidemos que si cambian las personas, cambia también la organización y, sea cual sea su función... TODAS dejan huella.